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El verbo amar

posted by @mbellido 22 abril 2020

La pandemia del Coronavirus nos está afectando a todos, pero no todos se avían al mismo destino. Saldremos de todo esto, nos dicen, saldremos poco a poco, cambiaremos nuestra forma de vida, pero habrá quienes sufrirán en este tránsito un gran descalabro. Algunos más que otros. Quienes hayan tenido menos, probablemente tendrán menos aún. Ya tienen mucho menos ahora. Algunos, tal vez, tendrán nada.

Todos estamos en el mismo barco, pero en diferentes condiciones. Las clases no han desaparecido. Existe todavía la primera clase, la segunda y también la tercera. Como en el Titanic. Así es el mundo ahora y, probablemente, esta desigualdad se afianzará después del COVID 19 si no lo remediamos.

Tendremos que hacer algo. Apresurarnos a orientar la brújula hacia una nueva meta. No hay tiempo que perder.

Es necesario tener clara, en este momento, la conciencia de que la humanidad tiene un destino común, un bien superior hacia el que caminar y, para ello, es necesario el sacrificio de una parte de las propias razones y las propias metas para hacer espacio también a las de los demás. Caminar juntos, sin la ansiedad habitual de establecer perdedores y ganadores, buenos y malos, rojos y azules, ricos y pobres. Tendríamos que reaprender el sentido de la fraternidad. Reconocer de una vez por todas que el único modo de avanzar consiste en aprender a encontrarse con los demás, con la actitud adecuada, que es valorarlos y aceptarlos como compañeros de camino, sin resistencias internas. ¿Quizás si algún día volveremos a restituir el verdadero sentido al verbo amar? 

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