Editoriales de Agenda Empresa

Artes serviunt vitae, sapienteia imperat

posted by @mbellido 30 marzo 2004

A pocos días de las elecciones es bueno recordar que la democracia protege nuestros derechos fundamentales y, entre ellos, el derecho de voto para elegir a nuestros representantes en los que delegamos la acción política.

Desde nuestra redacción, convencidos de nuestra tarea de contribuir a la vida pública estimulando las conciencias, no podemos más que alentar la participación masiva en las urnas. Ésta es una de las herramientas de la democracia para crear los anticuerpos que puedan luchar contra la infección de los inmovilismos y que, al mismo tiempo, dejen crecer las células básicas de nuestro desarrollo: las empresas.

A la tradición de Agenda de la Empresa Andaluza pertenece escoger en cada ocasión la causa justa, sin excluir en nuestra visión posibles errores pero sí la mala fe. Por tanto apoyaremos a quien pueda garantizar la libertad, la igualdad de oportunidades y el respeto a la propiedad. La bandera de independencia que en 1996 enarbolamos sigue luciendo en su diversidad llamativa y traduciéndose en aumento de tirada y de difusión. Por ese mismo motivo, constatamos que de gratificarnos se siguen ocupando nuestros lectores: A través de la correspondencia cotidiana dialogan, protestan o nos ruborizan con su apoyo y sus elogios. Nuestra redacción, consciente de este sostén y de la consecuente responsabilidad, no conoce un momento de descanso y, afortunadamente, el equipo de periodistas que la conforma goza de ilusión, de buena genialidad y nunca se ve desprovisto de inventiva. Prueba de ello es el nuevo portal de noticias: www.agendaempresa.com que aumenta vertiginosamente y a miles las visitas diarias y que ha sido sin duda un ‘exploit’ inesperado que nos ha dejado a todos boquiabiertos.

Este mes hablamos de formación y damos voz a los expertos y a las empresas especializadas. Consideramos que es una tarea que se desarrolla manejando significados, conceptos y medios en función del crecimiento de las personas y que, al mismo tiempo, beneficia a las empresas que la aplican y a la sociedad en su conjunto. La obligación moral de todo profesional es la de mejorar sus conocimientos. Desdichadamente, en muchos ámbitos, algunos profesionales viven la formación continua como la imposición de una cultura extraña a la labor cotidiana que realizan. En plena era del conocimiento, el nuestro tiende a volverse obsoleto, minuto a minuto, por la rapidez de los cambios. Sólo potenciando la habilidad de aprender y aplicándola desarrollaremos las ventajas competitivas necesarias para progresar nosotros, nuestras empresas y nuestra sociedad.

Como decíamos al principio citando a Séneca: “Las artes consuelan la vida, el saber la dirige”.

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