Editoriales de Agenda Empresa

Pedagogía contra la incertidumbre

posted by @mbellido 11 diciembre 2020

Incertidumbre es una expresión que manifiesta el grado de desconocimiento acerca de una condición futura, una palabra que bien define la situación que viven nuestras empresas y nuestras familias en estos tiempos de COVID-19, condicionadas por la falta de confianza en casi todo y en línea con el agravamiento y el perdurar de la crisis sanitaria. La confianza es parte de un proceso psicológico que incide notablemente en la Economía del mundo: la pone en movimiento, la acelera, la frena o la hace tambalear.

Por tanto, es mal síntoma para la economía en general ver disminuir la confianza. No se puede esperar otra cosa cuando, en momentos como este, empeoran las expectativas, se recrudece la situación de inestabilidad económica, crece el desempleo a nivel personal y bajan las previsiones de venta y de liquidez en las empresas. Las familias reaccionan acentuado la prudencia en las decisiones de gasto en los hogares y, por lo tanto, se reduce el consumo. Las empresas se enferman de falta de liquidez, de previsibilidad negativa sobre las ventas y de incógnitas desde todos los ángulos de su actividad.

2020 ha registrado la peor recesión en Europa desde la II Guerra Mundial. España, más que otros países, ha sufrido un mortífero shock de oferta y demanda que ha provocado cierre de empresas, aumento de personas en las listas del paro y mucha desorientación. Ha crecido el número de familias que no consiguen llegar al final de mes, las inversiones en numerosas empresas se han paralizado, así como se ha estancado la actividad, no solo por la carente liquidez, sino también por el temporal de vaivenes y bandazos que el Gobierno de España ha venido dando con decisiones improvisadas. Lo cierto es que las restricciones drásticas, si no van acompañadas por otras medidas, no consiguen acabar con la enfermedad, pero sí matar la prosperidad y condenarnos a la pobreza. Invernar o reactivar la economía y la actividad empresarial a golpe de improvisación, según bajen o suban los contagios, no es la solución, como no es solución aumentar los impuestos, que solo conseguirán hacer caer la actividad aún más, a sabiendas que la recaudación se moverá poco o nada. ¿Inversiones públicas por parte del Gobierno? Ni sombra de ellas, entre otras cosas porque la capacidad de endeudamiento de España desfallece por días, por no decir que está ya exhausta.

La Unión Europea en los últimos meses ha dado señales importantes de comprender la situación y ha actuado con el Recovery Fund. ¿Qué hará España, uno de los principales beneficiarios de este nuevo instrumento? Sería recomendable que utilizara estos recursos de manera tempestiva y eficaz, invirtiendo en innovación, infraestructuras y formación para la digitalización y la green economy, pero, sobre todo tendría que aprender a hacer pedagogía en su manera de gobernar. “Hacer pedagogía” requiere recorrer una serie de reflexiones que ayuden a las personas a orientarse, a tener claro lo que hay que hacer y por qué hay que hacerlo, sin populismos, manipulaciones o manejos ideológicos o partidistas. Hacer pedagogía requiere previamente basar las decisiones en consejos expertos de científicos, médicos, economistas, orientadas siempre al bien común. Hasta el momento no nos ha ido muy bien y si el resultado sigue siendo malo los españoles tienen todo el derecho a pensar que quien está al cargo lo hace muy mal.

Necesitamos claridad y rigor y, por lo que a Andalucía respecta, la Junta  está teniendo aciertos, probablemente porque está haciendo un esfuerzo en escuchar a quienes de esto saben.

También la Confederación de Empresarios de Andalucía, liderada por Javier González de Lara, ha venido trabajando desde el principio de la pandemia sin hacer ruido, pero aportando mucho en soluciones.

Tenemos que acabar con la dichosa incertidumbre, o por lo menos contenerla. Esperemos que las vacunas lleguen y tengan efecto y, aun así, sabemos que esta enfermedad ha venido para quedarse. El futuro de nuestros hijos y nietos está en lo que podamos hacer ahora, no deberían estar condenados a vivir en unas condiciones sociales, económicas y de salud peores que las nuestras. Desterremos la amarga profecía de que no se puede hacer nada. Las empresas reflejadas en este directorio están vivas y mientras hay vida, hay esperanza.

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