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Todo era subrayable

posted by @mbellido 23 julio 2011

Subrayo los libros, no puedo evitarlo. Trazo una línea con el lápiz debajo de aquellas frases que me sugieren una idea o que me producen una emoción. Alguien me ha llegado a decir en alguna ocasión que era una pena hacerlo, que haciendo así estropeaba el libro. Sin embargo siempre entendí la lectura como un diálogo y, por eso creo, que la mejor manera de responder y expresarme en esas conversaciones es destacar aquello que me ha gustado. Los buenos escritores provocan siempre. Sus textos son sueños, enigmas, ilusiones y verdades. Algunos escritores confirman con sus textos cuanto están unidas la palabra y la imagen, a tal extremo, que una no puede prescindir de la otra y, en muchos casos, las narraciones llegan a ser cuadros o fotografías que fijan e instauran un instante de vida y al lector al embeberse de lo transcrito se le aviva la fantasía, tanto o más, que con lo obtenido con el objetivo de una cámara o con el manejo de los pinceles.
Cuando escribo que contemplo desde la orilla de una playa un ocaso atiborrado de colores azules, turquesas, cobalto, lilas, amarillos y rojos, en la imaginación se despiertan una serie de sensaciones y sacudidas difíciles de explicar. Solo podemos expresar que ciertos textos inspirados son una especie de manantial donde apagar nuestra sed de belleza y deleitarnos. Los buenos escritores son orfebres del lenguaje, artesanos de las palabras.
Hoy leía a Juan ramón Jiménez.

“En el sopor azul e hirviente de la siesta,
el jardín arde al sol. Huele a rosas quemadas.
La mar mece, entre inmóviles guirnaldas de floresta,
una diamantería de olas soleadas.

Cúpulas amarillas encienden a lo lejos,
en la ciudad atlántica, veladas fantasías;
saltan, ríen, titilan momentáneos reflejos
de azulejos, de bronces y de cristalerías.

El agua abre sus frescos abanicos de plata,
hasta el reposo verde de las calladas hojas,
y en el silencio solitario una fragata,
blanca y henchida, surje, entre las rocas rojas. ..”

Encuentré que todo era subrayable, todo exquisito. Un oasis, un manantial. Bebo y aumenta aún más esta sed.

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