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Smart Energy: hacia la eficiencia energética

posted by @mbellido 4 marzo 2016

Agenda de la Empresa nº 210 – marzo 2016

Introducción al Monográfico: Smart Energy: hacia la eficiencia energética

Muchos esfuerzos se están haciendo para dibujar el sistema energético futuro. La UE viene trabajando en objetivos claros y ambiciosos desde hace años con un notable nivel de compromiso y determinación. El objetivo para 2050 es la descarbonización total del sistema energético. La manera de conseguirlo sin perturbar el abastecimiento y la competitividad es la pregunta a la que tratan de responder los Planes de trabajo que se vienen realizando y que contienen análisis con supuestos ilustrativos creados combinando de distintas formas las cuatro vías principales de descarbonización (eficiencia energética, energía procedente de fuentes renovables, energía nuclear y CAC). Un horizonte que contempla objetivos intermedios también para 2020 y 2030.

La descarbonización no solamente aportaría beneficios a la economía europea, también nos pondría en la vanguardia del mercado global en expansión de bienes y servicios relacionados con la energía, contribuyendo a aumentar la seguridad, reduciendo la dependencia de las importaciones y la exposición a la volatilidad de los precios de los combustibles fósiles. El beneficio sería también para la salud de los ciudadanos y de las ciudades reduciendo la contaminación atmosférica.

Por este motivo, la Comisión Europea ha puesto en marcha un plan para crear en Europa una Unión de la Energía y así garantizar que los ciudadanos y las empresas de la UE tengan un suministro energético seguro, asequible y respetuoso con el clima.

La energía circulará libremente entre las fronteras nacionales de la UE. Las nuevas tecnologías, las medidas de eficiencia energética y la renovación de las infraestructuras harán que disminuyan los precios para el consumidor, surjan nuevas cualificaciones y empleos y aumenten el crecimiento y las exportaciones.

Se pretende que Europa se dote de una economía sostenible, con bajas emisiones de carbono y respetuosa del medio ambiente, que lidere la producción de energías renovables y la lucha contra el calentamiento global. La Unión de la Energía también facilitará que Europa hable con una sola voz sobre las cuestiones energéticas de alcance mundial.

La contribución de las eTIC a la reducción de emisiones originadas en el sector de la energía no ha sido cuantificada como relevante hasta ahora, sin embargo, éstas tienen un enorme potencial en este sector.

Por orden de importancia, en primer lugar se sitúan las tecnologías que permiten dotar de mayor inteligencia a las infraestructuras de transporte y distribución de la energía eléctrica y, asimismo, las que permiten efectuar una gestión dinámica de la demanda de energía. Ambas tecnologías no se encuentran totalmente desarrolladas y, probablemente, requieren todavía una cierta cantidad de investigación y un número de demostraciones para probar su potencial.

Estas tecnologías son también un buen ejemplo del nuevo tipo de colaboración público-privada que es necesario para la sostenibilidad. Su implementación podría requerir ingentes inversiones que necesitarían una cierta seguridad de retorno y ni la oferta ni la demanda por sí solas las consideraría tan atractivas como para desplegarlas.

El monográfico que tiene el lector en las manos, es un intento de aclarar qué inteligencia está desarrollándose de forma paulatina en los sistemas que regulan la necesaria energía que consumimos en nuestros hogares o en nuestras empresas. Pretende concienciarnos de que un futuro sin combustibles fósiles es perfectamente real y que la fecha en que esto se produzca está muy próxima.

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