Blog

Indicios de futuro

posted by @mbellido 11 noviembre 2015

Los libros nunca han dejado de sorprenderme. Sobre todo la literatura clásica. En todos y en cada uno siempre he descubierto que en esos textos había algo o mucho de mí.  A veces he encontrado solo olores o imágenes de mi infancia, comidas de mi adolescencia,  caracteres y actitudes, modos de hacer, maneras de vivir y de pensar, palabras que me enlazaban a experiencia y a emociones, sentimientos profundos, amores y dolores que de alguna manera yo también había vivido. A veces he querido devorar un libro por día y en ocasiones lo he conseguido.  Desde que me acerqué por primera vez  a Borges  aprendí además a leer a los clásicos entre líneas y a descubrir que determinadas historias me empujaban suavemente en el laberinto de los pensamientos,  acercándome a realidades de ubicuidad y de instantaneidad,  a universos infinitos y a mundos paralelos,  a puertas que se abrían al pasado y al futuro, a repetirme en héroes  y villanos.  Comencé a introducirme sin reservas en crónicas, ensayos y poesías donde lo imaginario y lo real me provocaban con el mismo ímpetu.

Entiendo que no hay vida sin recorrido geográfico, material o espiritual, no hay vida sin viaje en el tiempo o en el espacio. Y los libros, todos los libros son un viaje. Tiempo de cambios de Rita Levi-Montalcini que acabo de leer me han dado indicios sobre cómo afrontar el presente para no perderse en el camino hacia el futuro. Urge revisar por completo los sistemas educativos y didácticos de la infancia y la juventud. Urge que los libros clásicos y la cultura antigua formen parte de la vida de esta generación que viaja hacia el futuro.  Como decía Lord Brougham, la cultura hace que un pueblo sea fácil de guiar, pero difícil de arrastrar; fácil de gobernar, pero difícil de reducir a esclavitud.  La literatura clásica no tendría que desaparecer nunca de las estanterías de las escuelas. Los clásicos vienen del futuro para conducirnos al futuro

Posts relacionados