Entrevistas

Entrevista a Antonio Romero. Presidente de CEPES Andalucía

posted by @mbellido 1 noviembre 2008

“Tenemos que seguir creciendo y venciendo todas las resistencias”

Entrevista a Antonio Romero. El presidente de CEPES Andalucía hace balance sobre la situación económica actual y repasa el presente, pasado y futuro de la Economía Social en nuestra Comunidad

A genda de la Empresa: ¿Cómo definiría el momento económico y político actual?
Antonio Romero: Es apasionante, porque en época de crisis es cuando las neuronas se ponen a trabajar a mucha más velocidad, lo cual es bueno, ya que aportamos muchas más soluciones y muchas más iniciativas. En situaciones de bonanza se suele paralizar y en estas épocas se suele activar toda la creatividad del ser humano. Es una buena época, aunque las dificultades existen, evidentemente, y te llevan a ser más prudente y más cauto. No cabe duda que pasado este tiempo estaremos mejor.

Creo que se han visto dos etapas. Una fue la burbuja inmobiliaria que se vio mermada porque empezaron a llegar los efectos de la crisis financiera que estamos soportando y ahora hay un miedo que no creo que se corresponda con la realidad de la economía. En un plazo prudencial la situación empezará a normalizarse, porque de lo contrario las consecuencias pueden ser muy graves. Creo que hay que separar lo que es economía especulativa de lo que es una economía productiva y real, como pueden ser todas las empresas pequeñas y medianas que hay en Andalucía; esto último hay que apoyarlo y buscarle y asegurarle una financiación porque creo que hay una capacidad de innovación importante para el desarrollo futuro de Andalucía. Hay que encauzarlo y habrá que llamarlo convenio o pacto entre entidades financieras, Junta de Andalucía y pymes. Garantizaría una salida rápida y frenará la destrucción de empleo

A.E.: ¿Qué puede hacer la Economía Social para contrarrestar los efectos de la crisis?

A.R.: CEPES-A aglutina en torno a 12.000 empresas de Economía Social, repartidas por todo el territorio andaluz, ya que tenemos presencia en el 80% de Andalucía. Si cada empresa pudiera acometer un proyecto y empleara a ocho o nueve personas más, daríamos un vuelco a la situación. La cara más dramática de la crisis es la del que se queda fuera del sistema, en paro. Para el que tiene empleo y se queda cobrando su nómina la crisis es menos crisis. Creo que hay que apostar por intentar salir pronto de esa situación a través de la actividad empresarial. Porque hay capacidad innovadora para poder conseguirlo.

A.E.: ¿Cuáles son sus previsiones hasta final de año para la economía andaluza?

A.R.: CEPES-A ha venido creciendo en torno a un 6-6,70%. Este año se han creado 400 nuevas empresas de Economía Social y 2.000 puestos de trabajo directo a pesar de la crisis, lo que supone un 3,6% más del crecimiento que hemos tenido en relación con otros años. Por tanto, si no hay tanta restricción de crédito, se puede seguir desarrollando actividad económica. Una vez que la burbuja inmobiliaria se ha desinflado, tenemos que encontrar otros caminos por los que tiene que transcurrir la economía andaluza. Tenemos un sector agroalimentario de primera magnitud y sectores industriales y de servicios que pueden dar muchísimo juego en los próximos tiempos.

A.E.: ¿Son las cooperativas más viables -económicamente- que el resto de empresas en la coyuntura económica actual?

A.R.: No quiero entrar en ese tipo de comparaciones pero las cooperativas sirvieron para que muchos ciudadanos construyeran su propia empresa, porque Andalucía nunca ha tenido abundancia de sociedades de capital ni de ningún otro tipo, así que ha hecho una gran aportación. ¿Qué ha pasado? Que trabajadores que perdían su trabajo porque el empresario se retiraba, tuvieron la iniciativa de hacerse empresarios ellos, y de ahí un poco ese mito. Nosotros resistimos porque trabajar para ti es siempre lo más importante. Un empresario lo primero que hace es despedir gente, pero ésta no es una crisis de coste de despido ni de los trabajadores. La crisis que estamos soportando es una crisis del mundo financiero, después de que señores avariciosos hayan hecho una gestión de la economía un tanto perversa. Me parece que hay que pensar y reflexionar mucho más. Las empresas de Economía Social, por su parte, miran todo el cuadro de su empresa y lo último que tocan son los puestos de trabajo, por eso sobreviven muchas más durante los tiempos de crisis.

A.E.: ¿Qué representatividad tiene hoy CEPES-A en el tejido empresarial andaluz? ¿Cuántas empresas de Economía Social engloba? ¿Qué empleo genera?

A.R.: Tenemos en este momento 12.000 empresas que generan el 13% del PIB andaluz y emplea a 100.000 trabajadores y trabajadoras en el conjunto de la región. A través de las cooperativas agrarias 500.000 andaluces y andaluzas obtienen su renta y obtienen mejor precio gracias a la creación de esas empresas. Si estuviera mucho más parcializado este tipo de comercialización, los precios serían mucho más baratos, con lo cual, también, se están aprovechando. De una u otra forma el 14% de la población andaluza está ligada a una empresa de Economía Social.

A.E.: ¿Qué conclusiones se han sacado del ‘XXVII Congreso Internacional del CIRIEC’?

A.R.: Que la fórmula cooperativa es la más solidaria y la que menos especula. Por ahí tendrían que ir muchas de las soluciones que tendría este mundo del capital. Esa conclusión se ve avalada nada más y nada menos que por un premio Nobel, Joseph Stiglitz. Con eso vamos a hacer un ‘catecismo’ para todo el mundo que no cree en la fórmula.

A.E.: ¿Por qué se hablado de ‘éxito total’?

A.R.: Porque nosotros, internamente, entendíamos que Andalucía estaba preparada para poder acoger un evento de esta categoría. Han venido representantes de 40 países de todo el planeta, y todos querían venir a Andalucía para ver qué se había hecho en todo este tiempo. Tenía varios atractivos, el primero de ellos Sevilla, que no pasa desapercibida, y luego la gran experiencia que avalaba por detrás todo esto. Nadie se quería perder la iniciativa del Pacto por la Economía Social. Para nosotros ha sido un éxito. Los asistentes se han ido encantados y hemos dado a conocer a estos investigadores el trabajo que se ha hecho aquí.

A.E.: ¿De qué forma estuvo presente en CIRIEC el II Pacto Andaluz por la Economía Social?

A.R.: Ha sido el gran protagonista frente a las fórmulas clásicas como son la de empresarios clásicos y sindicatos. Sin embargo, una organización empresarial como la nuestra jamás había hecho un pacto de este tipo y ahí hemos sido pioneros. La gente quiere ver como está evolucionando. Lo que está claro es que aquí ya se ha empezado y que pronto empezaremos a verlo en muchos más sitos.

A.E.: Hablemos de la Escuela Andaluza de Economía Social, ¿qué objetivos y funciones posee? ¿Qué balance realizaría del tiempo que lleva en marcha?

A.R.: Llevamos cinco años funcionando y hemos conseguido, primero, crear una red de personas y de convivencia, que para mí era el objetivo prioritario, porque así nos vemos las caras.

El segundo objetivo era ‘crear músculo’ empresarial, es decir, a través de las fórmulas de cooperativas de segundo grado y de tercer grado, ir creando empresas más fuertes empresarialmente. Es el primer paso que se tenía que dar, porque a nosotros no nos une la rentabilidad económica, aunque está dentro de las prioridades, no es la primera. La primera es conocernos, saber si podemos cooperar y saber si podemos llegar a otro escenario.

A.E.: ¿Qué destacaría del último encuentro entre mujeres centroamericanas y andaluzas celebrado en la Escuela?

A.R.: Todo lo que sea aportar igualdad y respeto en cualquier parte del mundo es importante. La escuela a través de toda la acción que está llevando a cabo tanto en Centroamérica como Sudamérica y el Magreb, lleva el mensaje de que la gente puede venir a un país desarrollado y comprobar como se pueden desarrollar como personas a través de una experiencia empresarial, a través de una formación… Es un soplo de esperanza para esas tierras.

A.E.: ¿Cree que deben dejar de contratarse agricultores en origen, o de lo contrario seguir con la política actual?

A.R.: Contratar en origen es la solución, no queda otra. El abandono durante ocho años de no querer reconocer que esta economía necesitaba mano de obra nos ha traído este dolor que tenemos en este momento. Creo que el Ministerio está por esa labor de que sean las cooperativas y demás los que vayan primero y creen la oferta, y segundo hagan esa contratación en origen porque es lo que da dignidad a ese trabajador que viene.
Aquí hay familias que se están ganando la vida con su trabajo, prácticamente, durante todo el año. Un trabajo al que un bajo porcentaje de españoles accede. Recogen fresas, luego enganchan con otra campaña en Extremadura, para después irse a Castilla-León, Valencia y volver a Andalucía a recoger la aceituna. Es decir, están todo el año. Si estas familias no hacen esto, ¿quién lo iba a hacer? Ya no somos tan excedentarios en mano de obra básica como hace diez años. Posiblemente tengamos excedente de mano de obra en otros niveles y buscando otros puestos de trabajo. Para recoger las cosechas, cada vez, hay unos porcentajes de andaluces y andaluzas mucho menores. A partir de esa realidad hay que actuar con sentido de la responsabilidad y, ¿a qué lleva eso? A que esa contratación sea transparente, que tengan una vivienda digna, un salario digno y que contribuyan a la seguridad social como cualquier trabajador. Somos hijos de emigrantes y vemos cómo hoy se complementan muchas pensiones con la seguridad social francesa, alemana, belga, que era donde fueron nuestros mayores para poder traer unas pesetas y poder criar a sus familias.

A.E.: Andalucía, donde la Economía Social representa el 13% del PIB de la Comunidad, ¿en qué situación se encuentra con respecto a otras comunidades?

A.R.: Estamos tres puntos por encima de la media nacional, casi cuatro. Estamos hablando del 9% en España. Todo lo que es Castilla y León está más bajo, junto a Castilla la Mancha. Está muy repartido en porcentajes toda la costa mediterránea y Extremadura, donde es muy importante el peso que tiene la Economía Social, porque creo que le ha pasado como a Andalucía: no había una tradición de empresarios y ese vacío lo llenaron a través de esta fórmula los ciudadanos de esta tierra. Hace 30 años Andalucía y Extremadura eran de las más pobres y, sin embargo, hoy tienen una gran pujanza. Sin embargo seguimos teniendo desequilibrio y tenemos que tener tiempo para corregirlo. Pero el crecimiento que tenemos es mucho más rápido, nada más hay que ver la Andalucía de hoy y la Andalucía de cuando empezó la autonomía, no tiene nada que ver. Eso es lo que hay que poner en valor: todo el avance que nos ha traído convivir democráticamente en este país y saber administrar bien los fondos y recursos que nos han llegado.

A.E.: En este sentido, ¿en qué debe y puede mejorar?

A.R.: Siempre las cosas pueden mejorar. Además tenemos que tener un objetivo clarísimo: seguir creciendo y venciendo todas las resistencias. Mientras que el ser humano esté en plena libertad tiene que seguir trabajando. Lo que hoy nos parece que está bien es la base para otras generaciones y tienen que construir lo suyo. Esto es lo que nos hace distinguirnos de las otras especies animales del planeta: tenemos que mejorar siempre.

A.E.: ¿Qué beneficios aportará para CEPES-A la firma con la Red de Espacios Tecnológicos de Andalucía (RETA) del IV programa Transfer?

A.R.: Para CEPES-A es normalizar una relación de desarrollo empresarial que tenemos. Esto de que éramos una ‘reserva india’ hay que ir quitándolo de las mentes de todos. Sé que la clase política está cada día más convencida pero hay todavía altos funcionarios que creen que somos ‘hermanitas de la caridad’. La verdad es que tenemos empresas muy innovadoras y que están a la vanguardia de muchos sectores en Andalucía. Lo están haciendo jóvenes andaluces que se han abrazado a la fórmula cooperativa en lugar de hacerlo a otras.

A.E.: ¿Dónde reside la clave para que Andalucía lidere la Economía Social del país?

A.R.: Creo que es porque hemos trabajado muy mano a mano con la administración y con todos los que en nuestra región tienen algo que decir. Siempre ha habido una política de colaborar y el objetivo común era desarrollar nuestra tierra y las tierras no se desarrollan con varitas mágicas, lo hacen sus hombres y sus mujeres. Desde esa colaboración hemos ido dando pasos. Primero desde nuestra seriedad, nuestro rigor, en todos los planteamientos que hemos hecho en este tiempo y, por otra parte, con una ayuda importante de la administración. Hay que ir de la mano y eso no quiere decir que se esté siempre de acuerdo, pero lo que está claro es que hay que colaborar. El objetivo máximo es desarrollar nuestra tierra para que haya empresas cada día de mejor calidad, para que cada vez haya más puestos de trabajo y de mayor calidad y olvidarse un poco de que parece que si no se gana un 30-35% la empresa no es rentable. Me acuerdo que en los años 70 la patronal nos criticaba mucho, nos criticaban el que se tuviera que someter a una asamblea una decisión empresarial, afortunadamente no ha calado esa crítica. Ellos han tenido que venir a abrazar nuestros principios, como el de formación, el de cooperación, el de ver que en el sector no se tiene un adversario sino un colaborador para que ese sector siga desarrollándos.

A.E.: Sectores inusuales hace años en Economía Social forman ya parte de cualquier cooperativa generando riqueza y empleo en Andalucía. En ese sentido, ¿cuál es el sector que más ha crecido en el último ejercicio en Andalucía? ¿Qué otros sectores merecen especial interés?

A.R.: Ha habido una auténtica revolución. Hemos pasado de sectores muy básicos, primarios, muy manufactureros como podría ser la madera, como podría ser la confección… y hemos pasado a lo que hoy simboliza la economía aquí en Andalucía. Alrededor del 40% de las cooperativas que se crean están en el sector servicios, desde una agencia de viajes a una asesoría; están en todos los sectores. Creo que esa ha sido una de las grandes aportaciones que hemos hecho y en eso ha tenido mucho que ver la Red de Escuelas de Economía Social, como la de FAECTA que es un nido de emprendimiento y de jóvenes. En este momento hay 50 proyectos que están en unos niveles de innovación increíbles. ¿Qué tenemos que hacer en el próximo tiempo? Ver por dónde va a ir y ver cuáles van a ser los sectores estratégicos de Andalucía para posicionarnos y ser fuertes en ellos.

A.E.: ¿Cuáles son las provincias andaluzas que poseen un mayor número de empresas de Economía Social? ¿Y las que menos? ¿Cuáles son las que han generado un mayor crecimiento en el último ejercicio?

A.R.: Córdoba es la pionera en muchas cosas, seguida por Málaga. En esto pasa como en todo, es competir, pero sanamente. Han visto que es bueno tener su sede, que se los vea globalizados, que se los vea como Economía Social. Antes estaban los agrarios por un sitio, los asociados por otro, eso es otra cosa que se está abandonando. En los próximos tiempos se verá cómo continuar y hacer calar ese discurso dentro de la Comunidad.

A.E.: ¿Cómo calificaría el apoyo que recibe la Economía Social de la Junta de Andalucía? ¿Es suficiente?

A.R.: Los apoyos nunca son suficientes, siempre se quiere más. Vamos avanzando, que es lo importante y el proyecto es viable. Es un proyecto que tiene su ayuda en Economía Social y es que hay actividades económicas que se prestan mucho más a la economía social. Estoy muy orgulloso con toda la actividad empresarial que estamos desarrollando con el tema de la dependencia. Se está creando un sector muy fuerte dentro del mundo de la Economía Social. Se ven las diferencias entre un centro nuestro y un centro donde el objetivo último es sacar un euro más. Es muy complicado cuando administras y cuidas personas. Lo último es prestar un servicio y que sea de calidad, a la par que te permite tener tu salario y que te de un margen normal; no es la codicia el primer objetivo de toda esta gente que interviene en este mundo empresarial.

A.E.: ¿Cómo valora la participación de la mujer en las empresas andaluzas de Economía Social?

A.R.: Creo que las compañeras del mundo de la Economía Social han trabajado muy bien. Han sabido crear un caldo de cultivo, de atracción de ciudadanas de esta tierra para que conformen la situación actual. Hay mucho diálogo, ellas mismas han hecho sus normas laborales. La flexibilidad, dentro de la empresa creo que ha venido a traer ese éxito de la mujer, que supone casi el 46% de las empresas, de trabajo asociado sobretodo, que participan en la actividad ordinaria que hay en nuestros sectores. Para mí, hemos acertado también porque con esa primera parte están transmitiendo a todas las que vienen por detrás que también es posible que la mujer cree empleo y se vean sin complejos entre sus compañeros y compartan su experiencia, y están conviviendo en condiciones de igualdad para crear otra empresa de otro tipo. Creo que en los próximos tiempos vamos a ver resultados muy positivos.

A.E.: ¿Es comparable el apoyo que reciben los autónomos con el que reciben las cooperativas? ¿Qué puesto tienen los autónomos dentro de la Economía Social?

A.R.: Somos la organización que metimos a los autónomos desde su fundación, porque aunque no fuera totalmente asociacionismo colectivo, sí emprendían, aunque individualmente. También se trataba de un sector que se había dejado un poco de lado y que había que animarlo y darle formación y lustre. En los últimos tiempos se han dado pasos importantes: ya tenemos el Estatuto del Autónomo, parece que ya se van a desarrollar normas a través de un Decreto… Es gente que ha estado muy olvidada. Hay que hacer que se encuentren para que se cuenten sus problemas, para que sea un sector transparente, para que no sea un sector como se decía antes de ‘aquellos que se aprovechaban’. Ser autónomo es un estilo de vida, que te gusta trabajar para ti, marcarte tus objetivos, tener tu actividad laboral, saber cuál va a ser tu trabajo y tus horarios. Como es un estilo de vida, también hay que saber organizar e ir con sus empresas y sus negocios y llevarlos a un dinamismo de desarrollo muy importante.

A.E.: ¿Qué nos puede decir del auge que están teniendo en los últimos tiempos las cooperativas urbanas respecto a las rurales?

A.R.: Los mileuristas tienen suerte. Hay porcentajes de jóvenes que están en 600, en 700 euros. Volvemos a lo mismo: yo monto mi empresa y sé que en cuatro años voy a tener un salario más digno. Hay un porcentaje de jóvenes que no llegan a esos 1.000 euros y entonces es una fórmula que utilizan para, en poco tiempo, estar mucho mejor. He visto cooperativas de biólogos, cooperativas de arqueólogos… ¿Qué ocurre? Primero, comparten el riesgo, no me hago empresario yo sólo y tengo un riesgo para con los terceros. Además podemos conseguir progresos pasado un tiempo. Una vez que ya se ha visto que funciona, la gente se acoge a ese modo de hacer, el desarrollo del cooperativismo está haciendo que surjan muchas empresas de este tipo.

A.E.: ¿Qué aplicación está teniendo la Ley de Dependencia sobre el sector de la Economía Social?

A.R.: Nosotros entendemos que ése era un nicho de mercado muy importante y queríamos tener una gran participación con las empresas que teníamos y con las empresas que se podían generar. En ello estamos, trabajando muy a fondo en ese sentido. Creo que las empresas de Economía Social si no son las que más dependientes están cuidando deben de estar en los dos o tres primeros grupos empresariales que están cuidando a mayores a través de la Ley de Dependencia.

A.E.: En la Economía Social hay muchas empresas del sector textil. ¿Que opinión tiene por el anuncio de que la Guardia Civil ha encargado el suministro de sus uniformes a una empresa china?

A.R.: Me parece una barbaridad. Si viven gracias a los impuestos de los ciudadanos y de las empresas, para luego ir a comprar fuera resulta bastante fuerte. Tenemos que ser solidarios. Si tuviéramos que confeccionar los artículos que consumimos aquí tendrían que venir los chinos a trabajar aquí. Además hay que exigir que esos trabajadores tengan una calidad en sus puestos de trabajo, un salario digno y que al menos tengan las mismas cosas que tienen los ciudadanos en Europa.

A.E.: ¿Cuáles son las principales conclusiones de la I Central de Balances de Economía Social Andaluza?

A.R.: Hacía falta medir con números reales las sumas de balances de cuentas depositadas en el registro de cooperativas y sociedades laborales. Es importante la transparencia, también los volúmenes de inversión que se tienen, la gente que se emplea, es decir, la magnitud económica que representa y eso está constatado balance tras balance. El instrumento es poderoso para seguir avanzando en el rigor que tenemos que tener ante cualquier representante público. Todo lo que contribuya a romper la imagen de ‘hermanitas de la caridad’ es magnífico.

A.E.: ¿De qué forma CEPES-A fomenta la cultura emprendedora entre los universitarios?

A.R.: Hacemos cosas que no hace casi nadie. Por ejemplo, tenemos jornadas dentro del mundo universitario. Además, por poner otro ejemplo, hicimos una actividad hace un año en la Facultad de Ingeniería de Sevilla en la que un grupo estuvo hablando toda la mañana de emprendimiento. Por otro lado estamos diseñando un programa de asesoramiento para llevarlo también a la FP. Después tenemos un máster que también es de emprendimiento que se imparte en Osuna, al que acuden unas 200-250 personas anualmente.

A.E.: El pasado mes de julio CEPES-A celebró por primera vez las jornadas “Medios de Comunicación y Economía Social”, ¿cuál fue su respuesta? ¿Cómo valora el papel de los medios de comunicación?

A.R.: Creo que los medios de comunicación tienen mucho trabajo que hacer, aunque es verdad que cada vez son más sensibles a actividades de este tipo. Se ha ido constatando una realidad que estaba ahí, pero no estaba a la luz. Hay un hecho que demuestra esa sensibilidad, hace diez años nuestros dossieres de prensa eran muy pequeños y hoy día no se pueden ni imprimir, lo que quiere decir quee cada día la Economía Social tiene más peso en los medios de comunciación.

A.E.: ¿Qué papel desempeña CEPES-A en el extranjero y en concreto en Latinoamérica?

A.R.: Siempre he tenido una preocupación y es que el mensaje lo tenemos que llevar hasta el último rincón. Es una tendencia del ser humano desde que es ser humano. Es verdad que hacia el exterior había información y había acciones, pero teníamos que organizarlo mejor. Muchas veces partíamos del voluntarismo y eso no es bueno, sólo lo es para primeras acciones. Ciertamente, el Gobierno andaluz, a través de la Agencia de Cooperación nos da una ayuda y estamos informando constantemente, ya que nosotros tenemos claro que los fondos van destinados para el fin que nos lo dan. Ahí se está haciendo un magnífico trabajo que para cuando llegue su momento se lo vamos a enseñar a la sociedad.

A.E.: ¿Qué balance haría de la primera edición celebrada de FIDES Emprende y qué novedades se están preparando para la segunda edición del curso próximo?

A.R.: Vamos a ver cómo entusiasmamos a los más jóvenes a emprender. Ahí está el secreto: ir subiendo gente a ese carro del emprendimiento, que no todo te lo van a regalar, ni que está ahí para que lo cojas, sino que vas a tener que competir porque hay mucha gente que también tiene capacidad y también quiere cogerlo. Consiste en ir creando metodologías en la que se prepare a la gente para que vaya teniendo esas habilidades.

A.E.: El pasado ejercicio 2007 fue “un año positivo” para CEPES-A en cuanto a progresos y avances. ¿Qué balance realizaría del presente ejercicio y qué previsiones tiene para 2009?

A.R.: Hay que llegar a un acuerdo entre entidades financieras, Junta y empresas no especulativas para poder seguir creciendo. No hay otra solución. Nosotros no hemos estado en ninguna constructora en la que cada mañana que se levantaba un señor triplicaba sus beneficios y subía los precios 30.000 euros con los mismos costes. No hemos estado en esa economía, en la economía de que nuestras empresas tienen que tener cada día mejores equipos productivos, su personal tiene que estar más preparado, conectado comercialmente y haciendo redes con los distintos mercados y eso es lo que hemos sabido hacer. Esa es la apuesta que hay que hacer en economía en Andalucía. Hay que ayudar a salir de esta situación y sobre todo en la parte más dramática, que es la parte del empleo. Un dato que no se conoce es que en este momento en Andalucía hay 500 cooperativas de vivienda que están construyendo más de 8.000 viviendas a un precio relacionado con el coste de inversión, no especulativo. Se traslada el coste real a lo que tiene que ser la vivienda, la parte de especulación es la que se corta.

A.E.: CEPES Andalucía celebra su XV Aniversario. Háganos una mirada atrás y una mirada hacia adelante.

A.R.: Es verdad que somos un movimiento social muy joven, aunque las empresas no fueran tan jóvenes, ya que en la República había cooperativas. De modo organizado es muy reciente y empieza con la democracia. El régimen de Franco mete todo esto bajo lo que era la Obra Sindical y dentro de ésta, éramos una sección, la de cooperativas. Con la democracia se trataba de volver a unir. Si éramos una porción pequeña de lo general estábamos más aislados y pesábamos menos. Hemos perdido en ese tiempo mucho fuelle y no hemos ido al mismo ritmo que iban, por ejemplo, los sindicatos, empresarios… Contarlo es fácil, pero llegar a constituir CEPES Andalucía costó casi quince años, quince años para que entendiéramos que había que crear una plataforma que nos representara genéricamente a todos. Se dio ese paso y a partir de ahí hubo luchas, como en toda organización humana, pero creo que se ha hecho un esfuerzo en generosidad y por eso hoy día CEPES-Andalucía es un espejo en el que se mira mucha gente. Incluso se ha cedido soberanía para que CEPES tuviera una voz potente y no fueran cuatro voces. Hoy hay una voz general que defiende nuestros intereses y después cada uno tiene su espacio y su desarrollo sectorial.

A.E.: Acaba de ser reelegido como presidente de CEPES-A, ¿con qué actitud está afrontando este nuevo mandato al frente de la organización?

A.R.: En estos cuatro años tenemos que profundizar en la calidad de los instrumentos que hemos creado en el pasado. Apostaremos por la calidad en los servicios que prestamos y en los instrumentos que hemos creado. Hemos abierto dos fundaciones, una que ha sido la Escuela. Entendiamos que teníamos que separarla de lo que es el mundo representativo, que se tiene que dedicar a lo que se tiene que dedicar. Luego hay una acción, la de la formación, que tiene que ser mucho más rigurosa, tanto en el tema internacional como en la innovación. Hemos creado una fundación para que no se quede por falta de información, ni de promoción ni de capacitación permanezca ninguna empresa de Economía Social fuera del discurso que hoy tiene la sociedad en torno a la innovación. Creo que esos son los instrumentos que van a consolidar y a dinamizar nuestro sector. Hay que darle calidad a eso, hay que dar calidad también a todas las acciones que están realizando nuestras organizaciones para con sus asociados y hay que profundizar mucho en la calidad del trabajo que estamos haciendo. Hemos subido una cuesta enorme, pero tenemos un horizonte mucho más amplio. En estos momentos tenemos que seguir construyendo una máquina que sea eficaz y de calidad, donde la gente se sienta orgullosa y tenga sentido de la pertenencia. No cabe la menor duda de que si seguimos avanzando es porque la gente ve que somos útiles, que somos eficaces, y que les podemos servir en cualquier momento de estímulo y de esperanza para que puedan seguir avanzando. Ése es el papel que creo que tenemos que afrontar en este tiempo.

A.E.: ¿Y Antonio Romero, cómo lo afronta?

A.R.: Trabajado todos los días. Hay un equipo magnífico del que cada día estoy más contento. Cuando empezábamos todo era mucho más precario, más básico. Pasábamos muchas noches y días luchando y esforzándonos. Hoy la verdad es que hay un equipo que, sin ser excesivo, tiene mucha capacidad. A mí me toca un poco aglutinar y dar ánimos, que nadie se quede melancólico. Esto es una gran familia y tenemos que seguir achuchando para empujar esta tierra nuestra.

Manuel Bellido

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