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Eterno como el agua de las fuentes

posted by @mbellido 28 diciembre 2016

Abro una página web de citas, escribo la palabra amor y encuentro más de cien frases entre refranes y pensamientos de personajes célebres como los de Khalil Gibran, José Ortega y Gasset, San Agustín, George Bernard Shaw, Denis de Rougemont, François de La Rochefoucauld, Honoré de Balzac,  Walter Scott y muchísimos otros.  Os aseguro que son todas frases inspiradas que nada tienen que envidiar a  los fragmentos más sublimes sobre el amor que se encuentran en la obra de  Safo, en los sonetos de Petrarca, en las tragedias de Shakespeare o en la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer. Sin embargo el tema es tan sustancial e imperecedero, tan inmenso y tan vital que  las palabras nunca consiguen expresar  en su totalidad sus matices, su verdadero sentido  y la plenitud de su realidad. Porque el amor, el verdadero, llena nuestros días; es aquel tesoro que se vive y nos embelesa y nos sorprende cuando se manifiesta.  Los saben los padres y las madres de todo el mundo, cuando cosen a diario collares de momentos cristalizados con besos pegajosos de caramelos y de papillas, con canciones de cunas inacabables y lecturas de cuentos con finales siempre felices, con horas interminables a medir la fiebre o a consolar rabietas… Lo saben los abuelos cuando miran a los nietos descubriendo en ellos fragmentos de sus hijos. Lo saben esos misioneros repartidos por los lugares más pobres del mundo dejándose la piel  para curar heridas y repartir cañas que sirvan para pescar el sustento diario, los saben los millones de enamorados, que en estos mismos instantes en todos los rincones del mundo se están consumiendo a besos, esos que se derriten entre lágrimas escuchando una vieja canción, esos  que se debaten entre estrellas y dolores…

El amor no es un concepto, es un gesto, único e irrepetible, siempre diverso. Puede estar hecho de caricias, de besos, de palabras inesperadas, de miradas de ternura, pero sobre todo está hecho de donación. Para entender que es el amor no es necesario acudir al diccionario, a una poesía de Mario Benedetti, a una canción de Laura Pausini, a un film de Woody Allen o al cuadro de Los amantes en las lilas de Mark Chagall, basta mirar dentro de nuestro corazón y recordar aquellas veces que hemos dado sin esperar recibir nada a cambio. Ahí encontraremos la respuesta.

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