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Con delicadeza de imaginación

posted by @mbellido 21 agosto 2012

Es lógico, con los tiempos que corren, estar atentos a los hechos que ocurren a nuestro alrededor para sacar conclusiones confrontarse con otras personas  y, con buen juicio, si así se tercia, opinar. Aunque no seamos filósofos anida en nosotros algo del alma del pensador y del crítico que observa y analiza la sociedad en la que vive. Sin embargo, más interesante aún, es escudriñar en el mundo de las ideas. Esas que a veces nos sorprenden, cuando menos lo esperamos, en un artículo, en un film, en un comentario, en un cuadro.. Es lo que me ha sucedido  recientemente con la representación  que  o  lo que Rafael Sanzio había esbozado con La escuela de Atenas. Las ideas escondidas en las obras de arte conducen con su labor orientadora vital a la sociedad que las percibe. La actitud abierta y al mismo tiempo crítica en la captación de las ideas, sin filtrarlas por el condicionante de una alineación ideológica previa, es la mejor manera de multiplicar su acción. Hoy, nuestra sociedad vive un verdadero calvario. Muchos valores parecen perder su vigencia y vemos en el día a día, en muchos de los que personifican el poder, actitudes que repugnan a la conciencia, a la sensatez y a la razón. Las ideas son la locomotora que conduce el espíritu social y no me refiero solamente a las que se desgranan de las matemáticas, de la física, del estudio de la biología o de la historia, me refiero a los principios puros que impulsan la búsqueda de la belleza.  Nuestra sociedad necesita testigos no propagandistas. Seres libres que no se vendan a ninguna ideología concreta; que con delicadeza de imaginación capten las emociones más sutiles de la Belleza sin renunciar a la noble tarea crítica que es el alma máter del intelectual. ¿Estamos ante un  imperio al final de la decadencia o como Platón y Aristóteles la sociedad volverá  a debatir sobre la búsqueda de la Verdad?

 

 

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