Entrevistas

Entrevista a Francisco Carbonero. Secretario general de CC.OO

posted by @mbellido 1 septiembre 2008

“La autonomía e independencia son los elementos claves del sindicalismo del siglo XXI”

Entrevista El secretario general de CC.OO. Andalucía repasa con Agenda de la Empresa la situación actual económica de España en general, y de Andalucía en particular. Desempleo, crisis, construcción, competitividad, concertación y productividad son algunos de los vocablos protagonistas de la conversación mantenida con este líder sindical que apuesta por la “negociación y el acuerdo” para avanzar en cuanto a derechos laborales

Agenda de la Empresa: ¿Cómo describiría la situación económica de Andalucía? ¿Cree que el Gobierno andaluz y el español tienen respuestas efectivas ante la misma?

Francisco Carbonero: Aunque el alcance está por determinar, lo cierto es que hay una situación de crisis indudable que está generando una cierta preocupación. Y es que además el hablar de crisis provoca un impacto en el consumo preocupante sobre todo en una economía como la andaluza que se sostiene mucho del consumo interno, con un tejido productivo muy sustentado en el sector de la construcción, especialmente en la residencial. Lo cierto es que los márgenes que tiene el Gobierno andaluz para resolver la crisis son pocos porque es una crisis que va más allá de las fronteras de nuestra región. El problema es que España cuenta con un tejido productivo poco competitivo, encabezando Andalucía ese ranking, por lo que en nuestra Comunidad nos veremos afectados de forma importante. ¿El remedio para esa crisis? Serían más estructurales que coyunturales, ya que además considero que a este último nivel se están haciendo bien las cosas.

A.E.: ¿Qué se puede hacer para los trabajadores que, al fin y al cabo, son los que más están sufriendo esta situación?

F.C.: Bien es cierto que quienes más sufren estos cambios de ciclo económico, sobre todo los cambios en un sentido negativo como el actual, son los trabajadores, sobre todo aquellos que tienen un contrato eventual o un contrato precario. Los mayores pagadores de la crisis o del aumento del paro van a ser mujeres, jóvenes e inmigrantes. Este va a ser el mayor impacto, lo que a su vez tendrá una reducción importante también del consumo ante el miedo que se genera en la economía. Por eso, el sindicato lo primero que pide al Gobierno es protección social, actuando en la negociación colectiva para que la situación de parón en la economía no repercuta en la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores. Los remedios que siempre les gusta poner a algunos gobiernos y empresarios como una mayor flexibilidad en el empleo, en el mercado de trabajo, los consideramos remedios fracasados. Hay que apostar por un tejido productivo diferente, por un aprovechamiento mayor de nuestros recursos autóctonos y por la potencialidad de nuestros productos.

A.E.: ¿Qué papel tienen que jugar los sindicatos en esta situación de crisis económica y qué opina de las voces que echan de menos las acciones de los líderes sindicales ante la misma?

F.C.: El movimiento sindical en este país, y en Andalucía en particular, es un movimiento sindical bastante responsable, es decir, sabe conjugar bien el interés particular de la gente con el interés general. En Andalucía se ha hecho a través de la concertación, de una negociación colectiva responsable que ha permitido generar un entorno favorable a la inversión, además de doce o trece años de crecimiento económico, alcanzando las mayores tasas de empleo. El sindicato ha sido el primero, o al menos CCOO, que hace seis o siete años comenzó a decir que el modelo productivo había que cambiarlo, que el modelo de crecimiento se tenía que basar en la cualificación de los trabajadores y orientar esa cualificación a otros sectores e iniciativas que generaran mayor valor añadido para hacer a nuestra economía más competitiva. A medio plazo, la solución está en que en los próximos años, doblando inversiones en formación, en reciclaje de los trabajadores. Son propuestas que el sindicato está poniendo sobre la mesa porque si lo que se pretende es que el sindicato ante una situación de crisis convoque una huelga general, esto no se logrará. Porque no-sotros cuando convocamos movilizaciones lo hacemos para avanzar, no para retroceder. En estos momentos lo que exigimos a los gobiernos es la garantía de empleo, la mejora de las calidades de los derechos sociales y el poder adquisitivo. Y un llamamiento a los empresarios, ya que son muchos los que en nuestra Comunidad han obtenido grandísimos beneficios durante años, beneficios que ahora deben reinvertir haciendo un gesto de responsabilidad social importante.

A.E.: ¿Los sindicatos a quiénes defienden, a los trabajadores que trabajan o a los que están parados?

F.C.: CCOO defiende a los trabajadores y a las trabajadoras. Y defiende también a las clases pasivas, a los pensionistas. Nuestra preocupación y ocupación permanente es defender los intereses de los trabajadores que estén en una situación activa, trabajando, o en una situación de desempleo. Esas dudas que a veces se plantean tienen en muchos casos una intencionalidad de descrédito de los sindicatos entre una parte de los trabajadores. CCOO pelea porque haya protección al desempleo, políticas activas para formar los trabajadores, exigimos un Servicio Andaluz de Empleo ágil, eficiente,… Exigimos políticas encaminadas además de a la protección social, a los trabajadores que están en situación de desempleo. Decimos que es importantísimo tener un sindicato bien anclado entre los trabajadores en activo para tener un sindicato con fuerza en la sociedad que defienda los intereses generales de los trabajadores que no sólo se dan en el seno de la empresa en una economía globalizada como la que tenemos.

A.E.: Se habla mucho de concertación con las fuerzas sociales, entre ellos, los sindicatos, para afrontar la crisis. ¿En qué va a consistir y qué planes hay al respecto?

F.C.: En estos momentos hay dos vías de concertación. Una en el ámbito de España con el Gobierno de Zapatero y otra en el ámbito andaluz. Con el Gobierno de Zapatero tendremos próximamente reuniones, que se iniciarán a finales de septiembre y probablemente en breve habrá un documento que puedan suscribir sindicatos, empresarios y Gobierno que enmarque lo que va a suponer la concertación en nuestro país en los próximos años. En Andalucía, CCOO agradece los gestos del presidente del Gobierno, Manuel Chaves, en tanto en cuanto su compromiso con la concertación. Y es que en nuestra Comunidad la concertación es un avance que cualquier Gobierno que pase por Andalucía estaría en disposición de hacer porque ha dado un muy buen resultado para la región. Además la incorporación de la misma al Estatuto de Autonomía es importante para entender que el consenso de políticas es beneficioso para el desarrollo de nuestra tierra. Ahora lo que toca es cerrar el VI Acuerdo, evaluarlo, ver qué queda por cumplir pero, en general, se puede decir que ha tenido resultados positivos. Abriremos nuevos espacios de concertación que permita dar viabilidad a algo que ya firmamos que es el plan de competitividad de la economía andaluza, un proyecto de futuro que tiene que aprovecharse bien para situar a la Comunidad en una buena posición de futuro.
A.E.: ¿Cuál es la “receta” que propone el sindicato para paliar esta caída vertiginosa y continuada del empleo en Andalucía?

F.C.: Hay que decir que lo que se puede hacer en materia coyuntural, en lo que se refiere a Andalucía, se está haciendo. Se han puesto todos los medios para reactivar el sector de la construcción, para además dar cobertura a la necesidad de acceder a la vivienda a unos precios que pueda pagar la sociedad con los salarios que hay en nuestra Comunidad. Se han activado además las inversiones en obra pública que no sólo posibilita empleo en el sector, sino que hacen que Andalucía avance a un mayor ritmo en infraestructura. En lo que respecta al desarrollo rural, desde el sindicato pensamos que se podría hacer más para desarraigar esa idea arcaica de que el desarrollo rural es sólo referente al campo. En CCOO lo entendemos como el aprovechamiento de las potencialidades que tiene nuestra economía en muchas zonas en las que nuestros productos autóctonos podrían generar un cierto valor añadido, lo que permitiría elevar el nivel de vida de quienes viven en estas zonas. El Gobierno andaluz tiene que dedicarle más tiempo a esto porque es una cuestión que no se resuelve sólo con las subvenciones que se les está dando a los propietarios de las tierras, sino buscando cómo aprovechar esa potencialidad con cambios estructurales importantes en nuestra economía, porque ahí es donde va a residir una parte importante de los nuevos yacimientos de empleo. Otro punto es la atención a la dependencia, que podría ser un importante yacimiento de empleo y que no lo está siendo. En este sentido, CCOO calcula que para el 2015 se podrían haber creado en torno a 60.000 empleos en Andalucía pero como consecuencia de huir de subvenciones y ayudas para la familia. Debería de ser una apuesta por crear una red de infraestructura social que dé calidad a los servicios que se presta y que genere una estructura empresarial que genere empleo de calidad. Ahí la Junta de Andalucía tiene que ser mucho más valiente, porque además el dinero que se puede dar en subsidios impide otra acción importante que tienen este tipo de protecciones sociales que es el cambio cultural que tiene que dar la sociedad para posibilitar que la mujer se incorpore al trabajo. Porque las políticas de igualdad no sólo se dan nombrando gobiernos paritarios, sino en la acción diaria del gobierno.

A.E.: ¿Cómo evalúa el presente y el futuro del campo andaluz?

F.C.: El campo andaluz tiene mucho futuro si se es capaz de aprovechar bien los productos autóctonos para sacarle valor añadido. Los propietarios del campo no pueden estar en el lamento permanente, porque nunca he escuchado a un agricultor decir que tiene beneficios. La solución pasa porque los empresarios del campo andaluz se sitúen, salgan del lamento y de la queja y entiendan que los productos andaluces tienen que ser competitivos en el mercado. Una prueba de que ello es posible es que una parte del empresariado, sobre todo los productos hortofrutícolas que no son subvencionados por la Unión Europea, es competitiva y genera empleo, más empleo que el resto de productos. Es un cambio de mentalidad importante en el empresariado del campo, que debe entender que tiene que ser un tejido competitivo en el mercado y que no puede depender permanentemente de las ‘gracias’ que puedan dar los gobiernos.

A.E.: La inmigración es otro de los temas preocupantes para Andalucía en este momento. ¿Cómo evalúa la situación y qué esta aportando CCOO en este sentido?

F.C.: Primero mencionar que considero que ha habido, en muchos casos, mucha hipocresía en cómo se ha tratado el tema de la inmigración en España. Mientras que una parte ha entendido que era importante que vinieran los inmigrantes, a otra parte de la sociedad le preocupaba que llegarán. Al final, lo cierto, es que se ha hecho poco. La conclusión es que hoy Andalucía tiene ya muchísimas personas de fuera residiendo afortunadamente en nuestra tierra. Para COOO la inmigración que reciba España en general, y Andalucía en particular, la tiene que determinar el mercado de trabajo. No se puede hablar de inmigración si no esta relacionada con las necesidades que tiene el mercado, y eso no se ha hecho. En muchas ocasiones se utiliza a esta mano de obra, mucho más vulnerable, pagándole por debajo de los convenios colectivos. Y ahí es donde la Administracion tiene un gran papel. Las oficinas públicas de empleo tienen que ser las garantes de contratar a los inmigrantes en origen de acuerdo con necesidades del mercado de trabajo y por tanto hacerlas de intermediadoras. Además toda persona que venga a trabajar a nuestra Comunidad lo debe de hacer con un contrato de trabajo en el que las condiciones laborales con las que trabaje sean iguales a las condiciones en las que estén los trabajadores españoles. Mientras ha habido crecimiento económico y ha sido fácil encontrar empleo a esto se le ha echado poca cuenta. En el momento en el que hay mayor competencia para conseguir el empleo, como ahora, si no hay garantía jurídica de que se cumplen las normas laborales habrá sitios donde se producirán fracturas sociales importantes. Es un problema de futuro que habrá que prevenir, por eso planteamos desde el sindicato como mucha insistencia la necesidad de garantizar unos garantías jurídicas.

A.E.: Con la reciente propuesta europea de ampliar la jornada laboral hasta las 65 horas, ¿estamos dando un paso adelante en cuanto a la productividad y mejora de la economía, o damos un paso atrás en cuanto a los derechos de los trabajadores?

F.C.: En CCOO estamos radicalmente en contra de esas 65 horas. En una economía globalizada la mayor riqueza del país es su potencial humano, la capacidad y calidad de su mano de obra. Querer competir ampliando las jornadas de trabajo está distante de ese elemento de calidad y competitividad que necesitamos con inversiones en I+D, en tecnología, en capacidad productiva… Pensar que esas 65 horas puede ser el futuro de Europa es un retroceso absoluto. Si el empresario considera que es necesario trabajar esas horas ante un problema coyuntural, hágase la negociación colectiva. El sindicato lo podrá discutir de forma colectiva en momentos puntuales, no con normas generales para que una persona individualmente cuando vaya a firmar un contrato diga si acepta o no esas condiciones. Es empeorar la calidad de vida de la gente. Además hay que decir que aunque España decida que prevalecen los derechos nacionales sobre la directiva europea y no se acogiera a 65 horas, nos afectaría igualmente. Porque si esto se da en Europa estaríamos perdiendo espacios de competitividad con empresas europeas del mismo espacio de actividad. Considero que la sensatez del Parlamento europeo no vaya encaminada a esa direccion, que reflexione. El movimiento sindical europeo va a pelear por ello.

A.E.: ¿Cree que los derechos de los andaluces y españoles están al mismo nivel que en el resto de Europa?

F.C.: Depende de con qué países compares. En la Europa actual, se puede decir que las condiciones de los trabajadores en Andalucía están en la media. Donde mayores problemas tenemos es en la contratación indefinida, porque en nuestra región el empresario andaluz aún no se ha dado cuenta de la importancia de ésta. El trabajo estable de una plantilla en una empresa no es un problema para la misma, sino una ventaja de competitividad. Una empresa que esté siempre pendiente de renovar su plantilla no podrá tener un personal cualificado, identificado con el proyecto empresarial. Sin embargo, con los incentivos que hay en Andalucía para promover la contratación indefinida, se hacen menos contratos de esta modalidad que en el resto de España, un lastre para la competitividad de la economía andaluza. Incluso en sectores como la construcción o la hostelería que pueden ser más estacionales, Baleares o Cataluña tienen un 20-25% de empleo estable más que Andalucía, cuando las empresas que actúan en un territorio y otro son las mismas. El otro problema es la calidad del empleo, sobre todo en lo que se refiere a siniestralidad. Los empresarios todavía no se toman en serio el tema de la inversión en prevención, cuando es ahorro económico, reducción de costes sociales, eliminación de dramas humanos. Son los dos aspectos en los que diría que Andalucía está por debajo de la media.

A.E.: ¿Cuál es su opinión sobre la tendencia desde instancias como el Banco de España que perfila la eliminación, o al menos la reducción, de los convenios colectivos a favor del acuerdo individual trabajador-empresario?

F.C.: Quien plantea esa ‘receta’ no ha gestionado en su vida una empresa y no piensa en qué elementos influyen en la competitividad de las empresas. De un lado la indefensión que tiene un trabajador cuando va a ser contratado por su empresa para defender sus intereses. De otro, los trabajadores organizados en sindicatos pueden ser a veces incómodos por sus exigencias pero también son una garantía de que haya interlocutores para sentarse a negociar no sólo las condiciones de trabajo sino también lo que tienen que aportar para formar parte de una empresa competitiva y productiva. Esas instancias, en mi opinión, tienen las miras cortas y sólo tienen ‘recetas’ teóricas y pocas ‘recetas’ prácticas.

A.E.: El 7 de octubre se va a celebrar la jornada de Acción Sindical Mundial por el trabajo decente, ¿en qué va a consistir?

F.C.: Será un día de solidaridad mundial de todos los convocados, de todos los países del mundo. En cada sitio se sentarán elementos articulables, siendo el elemento global la defensa del trabajo decente y el cumplimiento de los objetivos del milenio. En Andalucía lo vamos a situar añadiendo el tema de la calidad en el empleo, la igualdad entre hombres y mujeres, la precariedad y eventualidad de nuestro mercado y la seguridad del empleo. Tenemos un planteamiento conjunto con UGT, que enfocaremos pidiéndole a partidos políticos pronunciamientos, realizando una asamblea de delegados conjuntas, y con movilizaciones el día 7, para que la sociedad visualice cuáles son las pretensiones del sindicalismo de clase andaluz.

A.E.: ¿Responden los sindicatos de clase a las exigencias de la sociedad?

F.C.: Al menos eso es lo que pretendemos. CCOO es un sindicato que está siendo atractivo especialmente para mucha gente joven, ya que 30.000 de los afiliados de los más de 200.000 que tiene hoy el sindicato son menores de 30 años. Además tenemos por encima de 19.000 representantes sindicales en empresas. Cifras que a mi parecer significan que el sindicato responde a las demandas que hace a la sociedad. Ello es posible por la garantía de independencia que ha hecho CCOO. No entendemos una gran organización de masas como somos nosotros si no es desde la autonomía e independencia, porque ahí es donde cabe la pluralidad y diversidad del mundo del trabajo.

A.E.: ¿Cómo cree que tiene que ser el movimiento sindical del siglo XXI?

F.C.: El sindicalismo del siglo XXI tiene unas bases ancladas en los valores históricos del sindicalismo de clase, que son los de la solidaridad y la defensa de los intereses de los trabajadores en su conjunto. Ese basamento existe y son elementos de principios del sindicalismo de CCOO. Partiendo de esa base histórica el sindicato ha innovado determinadas formas de hacer sindicalismo. Mientras el sindicalismo de CCOO lo podíamos encontrar hace 30 años en una parte importante de la confrontación, hoy hemos sabido conjugar nuestra capacidad de presión con la de la negociación. El sindicato ha abierto espacios de negociación con gobiernos, tiene muchos espacios abiertos con la patronal porque negociamos muchos convenios colectivos. La idea es que es los avances sociales y los del derecho de los trabajadores se den a través del acuerdo. El sindicato no es un instrumento revolucionario, es un instrumento reformista. Un sector bien organizado en torno a un sindicato tiene más fuerza para avanzar en la negociación colectiva. CCOO sólo se ve obligado a la movilización cuando hay rotura del diálogo y cuando las contrapartes no están dispuestas a sentarse en una mesa de diálogo. Nuestra apuesta fundamental es la negociación y el acuerdo, porque ahí es donde esta el avance en derechos y en condiciones de trabajo favorables. La autonomía e independencia son otros de los elementos claves del sindicalismo del siglo XXI.

A.E.: ¿Qué mensaje lanzaría a la sociedad en estos momentos de crisis?
F.C.: Lanzaría un mensaje de cierta tranquilidad, no se puede estar lanzando alarmas sin poner soluciones. A los andaluces les pediría reforzar la autoestima porque somos una tierra de mucha historia pero con mucho futuro y a veces esa autoestima necesaria nos falla, impidiéndonos ver la capacidad de competitividad de nuestra tierra. Al empresariado andaluz le pediría que fuera mucho más receptivo a los cambios, que en los modelos productivos lideren los cambios, que apuesten por la cualificación de su personal y por la calidad del empleo, elementos de competitividad fundamentales para su futuro. Y a los trabajadores, que la mejor forma de defender los interés particulares y generales es organizándose en torno al movimiento sindical de clase, que además es una forma de compromiso individual ante ese proyecto colectivo para afrontar el próximo siglo con la defensa de lo alcanzado y la lucha por el avance en derechos.

Manuel Bellido e Isabel García

Posts relacionados