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El capital imprescindible de la honradez

posted by @mbellido 8 septiembre 2014

Ciertas actitudes que a veces observo en nuestra sociedad, en ámbitos lejanos o cercanos,  me recuerdan esas horrorosas normas no escritas de la convivencia mafiosa de algunos lugares de Sicilia. No hablar, no ver, no oír. Silencios forzados que delatan oscuros hechos  y que con la complicidad de muchos logran sepultar  la grandeza de la comunicación, la publicidad de las palabras y de la honradez y la trasparencia que sacan las verdades a la luz. Esos silencios crean una suerte de fatalismo entre los ciudadanos y de escepticismo en el conjunto de la sociedad por el que se asienta la convicción que nunca sabremos la verdad y toda la verdad de los hechos. Sensaciones que se prueban ante casos como los de Pujol o el de los ERE, o el del los atentados del 11 de marzo de 2004 o sencillamente ante situaciones más cercanas de ámbito familiar o laboral.

Cada vez que aceptamos ese silencio estamos perdiendo una batalla de la vida democrática y una batalla de la ética.

Omertà o ley del silencio es el código de honor siciliano que prohíbe informar sobre los delitos considerados asuntos que incumben a la gente implicada.

La violación de este código se castiga allí con la muerte. Aquí no llegamos a tanto. Aquí lo que muere sobre todo es la moral.

Acostumbrarnos a ese “no hablar, no ver, no oír”  es perder el precioso don de la libertad. La sociedad necesita una inyección de honradez, esa de la que hablaba  Cicerón y que es siempre digna de elogio, aún cuando no reporte utilidad, ni recompensa, ni provecho.

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