Ayer, jueves 22 de octubre por la mañana en la sede de la Fundación Cajasol, Sevilla, tuve el honor de coordinar y conducir una Jornada de inteligencia pública para ciudades y territorios: «Cómo convertir datos, IA y capacidad institucional en mejores decisiones públicas». A la jornada asistieron muchas personas relevantes del sector público, operadores de servicios municipales y profesionales muy destacados del sector.
Abrimos una saludable conversación sobre una nueva generación de administraciones públicas en la Gobernanza del Dato. Administraciones que sean capaces de convertir datos, tecnología y conocimiento en mejores decisiones y, sobre todo, en mejores resultados para la ciudadanía y el territorio.
Durante los últimos años las administraciones han realizado un enorme esfuerzo de digitalización: plataformas, sensores, sistemas de información, cuadros de mando, interoperabilidad, espacios de datos, etc.
Con la irrupción de la IA se acelera todavía más este proceso, todo va más rápido, los cambios son exponenciales, tanto que repetimos a veces, el futuro fue ayer.
El Gobierno de la IA, necesita un buen Gobierno del Dato, porque disponer de más tecnología o de más datos no significa necesariamente disponer de una mayor capacidad para decidir.
Ahí creo que está precisamente el concepto diferencial en el que trabajamos durante la jornada: la inteligencia pública como capacidad institucional.
Es decir, pasar de la simple digitalización a tener administraciones capaces de:
- observar qué está ocurriendo;
- comprender por qué ocurre;
- anticipar escenarios;
- tomar decisiones basadas en evidencia;
- ejecutar esas decisiones;
- y evaluar posteriormente su impacto.
En ese sentido, idea-fuerza que sugerí para ordenar toda la jornada fuer: Datos → conocimiento → anticipación → decisión → ejecución → impacto público.
La Jornada fue un éxito de asistencia y creo que se generó un marco de referencia con recorrido posterior.
La jornada fue punto de partida de una comunidad de decisión, incorporando administraciones, universidad, operadores de servicios públicos y profesionales relevantes del sector.
Mi conclusión es que durante los últimos años hemos construido infraestructura digital. El siguiente reto es construir capacidad institucional para decidir.




