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Disonancias políticas

posted by @mbellido 8 abril 2013

No termina nunca de asombrarme la vida de los seres humanos. Es curioso como para muchos es fácil confundir la transparencia del agua con la trasparencia del  vodka, volviéndose alcohólico con la lúcida conciencia del engaño aunque lo conduzca fatalmente a la muerte. Lo mismo le pasa al fumador, que repite una y otra vez que no pasa nada, apoyándose en que su abuelo fumo toda la vida y falleció a los noventa como un bendito. Ciertos seres humanos no resisten la tentación de engañar ni de engañarse.

Hay una especie de tendencia a buscar una explicación convincente y no ceder a otro pensamiento más verdadero que dice lo contrario o favorece al contrario. El político es un ser humano que es capaz de vivir durante años en un constate conflicto, envuelto en incongruencias y disonancias inventando las justificaciones mas inverosímiles para sostener “argumentarios”  y disciplina de partido aunque carezcan de razón. En ciertas intervenciones me parece descubrir estas tensiones como intemperies de la conciencia.   Ciertos estados de ánimos, de esos que buscan desesperadamente  justificaciones que confirmen que aquello que se hace no es tan perjudicial y que por tanto puede seguir haciéndose  sin culpa se perciben no solo a través de las palabras, a veces se leen en la mirada y se perciben a flor de piel. ¡Cuánta falsedad en los que no denuncian abiertamente los escrache y  distraen la atención con justificando la desesperación de algunos desahuciados!

Cuando uno no vive como piensa, acaba pensando cómo vive. ¡Cuántas justificaciones he escuchado hoy para mantener una postura y una disciplina de partido en una tertulia política! ¡Cuánta incomodidad aguantar  incoherencias para el que escucha pero cuanta incomodidad debe sentir el que las pronuncia! En estos meses se sigue haciendo mucho daño a nuestra democracia con declaraciones malintencionadas y confusas justificando al mismo tiempo que se hacen para sanearla y salvarla. Mi abuelo siempre me decía que si quería miel tenía que evitar dar puntapiés sobre la colmena. Nuestra democracia luce ya demasiados moretones en su delicada su piel.

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