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Ver, no explicar

posted by @mbellido 9 diciembre 2012

Cuando tenía 20 años, ver significaba pintar. Mis cuadros eran el resultado de lo que veía, con los ojos del cuerpo o con los ojos del espíritu. Hoy ver significa escribir. Siempre digo a quien lee y comenta mis artículos, que cuanto escribo realizo una acción de ver, nunca de explicar. La explicación es tarea  que prefiero dejar en manos de quien más tarde leerá.

Los que creemos  que necesitamos ver,  lo intentamos incansablemente y lo hacemos a través de las herramientas que sabemos más o menos manejar.  En mi caso y, en el de muchos otros, hoy, ver significa escribir.

Confieso que casi todo aquello que veo  es como arcilla, es material que no se puede desaprovechar. A veces ver es también  penetrar en situaciones y lugares  que tienen que ver con el recorrido del alma, donde es posible establecer una especie de  diálogo entre artista y Artista. Ver constituye el indescifrable misterio de un don contradictorio que asumimos al escribir.   Escribir no es un frívolo desahogo de lo que se ha visto, es plasmar los pliegues de la vida interior o exterior  sobre el blanco papel,  pero no emborronándolo de tinta, sino más bien, derramando lejía  que aclare aquello que estaba manchado.

La muerte del padre de mi amigo Marcy B. esta mañana, asoma y se muestra, por la fe que este hombre profesaba,  como un espacio de ruptura de fronteras, de negación de los límites entre lo terrestre y lo absoluto. En esta muerte la razón de una realidad que se evapora no tiene cabida, todo fluye y se asoma a la Belleza no perecedera. En los pliegues de esta muerte hay algo de infinito, de liberación, de libertad y de trascendente. En los pliegues de esta muerte escribo pliegues de vida.

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