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“Unidad y recuperación del espíritu de la Transición”

posted by @mbellido 18 septiembre 2012

En la segunda Carta del Rey, que aparece hoy en la página web de la Casa Real, advierte a los españoles del “momento decisivo” en el que vivimos “para asegurar o arruinar el bienestar que tanto nos ha costado alcanzar”. Don Juan Carlos hace dos recomendaciones: unidad y recuperación del espíritu de la Transición. Estoy convencido que es el primer reto que tenemos los españoles en estos momentos. Todos los españoles: ciudadanos, partidos políticos, sindicatos, empresarios…. Es un desafío para toda la sociedad española. Concentrar energías para hacer visible esa unidad que nos hará más llevadera esta travesía por el desierto de la crisis. Son, sobre todo, las fuerzas políticas y sociales las que tienen que manejar el timón rumbo a esta unidad necesaria. Son sus líderes  los que tienen que ponerse a trabajar para ir construyendo el complejo entramado de prioridades y modos que permitan superar definitivamente el drama de la crisis recurrente. Rajoy gobierna y tiene la mayor de las responsabilidades, pero Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, Artur Mas y Griñan, Cayo Lara y Rubalcaba tienen también una responsabilidad monumental en el desenvolvimiento de los acontecimientos y de la imagen que proyectemos al exterior.

Este escenario actual es el de los acuerdos perdidos. Lo triste de  estos desacuerdos no son la diferencias políticas que lo provocan, lo que perciben los ciudadanos es que lo que falta en parte de esta casta política es el interés ultimo por el bien común de los españoles.  La falta de unidad no solamente impide las sinergias sino que además provocan frustraciones crónicas y agudas que no permiten levantar cabeza al tejido productivo. La  pérdida generalizada de confianza en los políticos es cada vez mayor porque la precesión que los españoles tienen de ellos, no es solo la de gente que vive de espaldas a la ciudadanía y pendiente solamente de sus intereses personales; la percepción es la de que juegan irresponsablemente, alentando «disensiones» y persiguiendo  «quimeras» como si fueran críos que sueñan en el patio de colegio a ser piratas o reyes. Algunos juegan a disfrazarse de médicos, de bomberos, de policías y de funcionarios sin serlo. Otros construyen banderas de colores y van sonando el silbato, el tambor o la trompeta para simular un desfile de pataleos y llamar la atención. Lo que más revienta es la desfachatez con la que algunos proclaman que sufren por el paro, por la pobreza, por la pérdida de bienestar social de los ciudadanos, cuando en realidad pasan el día arañando  cuotas de poder  y raciones de prebendas y beneficios propios para ellos y para sus chiringuitos. Será por eso que cuando hablan no miran a los ojos de los interlocutores.

No podremos resolver la crisis con medidas mágicas, se requiere más trabajo y productividad por parte de todos, más honradez, más responsabilidad y unidad de miras;  se  requiere que rememos  todos en la misma dirección, se requieren acuerdos pero no a cambio de dineros o cuotas de poder. Por una vez los más de 70.000 políticos que hay en España podrían hacer un acto de generosidad y dejar que ese quehacer deje de ser una ciencia, un arte, una carrera o una afición para convertirse en servicio a la sociedad.

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