Editoriales de Agenda Empresa

Un tejido por tejer

posted by @mbellido 1 febrero 2001

Nuestro tejido empresarial actual, caracterizado por el dominio de la PYME frente a la gran empresa, no es fruto de la casualidad, se ha venido enfrentando históricamente a muchos problemas crónicos y en el tiempo se ha ido forjando con muchas complejidades. Analizándolo por encima, podríamos decir que se le ven “defectos de fabricación”, un cierto atraso socioeconómico viene de lejos y por supuesto se detecta que no está terminado de tejer. Nos enseñaron en el colegio que la labor de tejer fue una de las primeras actividades artesanales y que, desde el neolítico, ha ido desarrollándose, primero entrelazando los hilos con las manos, después inventando el telar para confeccionar tejidos con la trama y la urdimbre. Hoy los nuevos procedimientos industriales, mecánicos, químicos o térmicos hacen maravillas en calidad y cantidad.

También nuestro tejido empresarial confeccionado desde sus inicios de modo rudimentario y sin planificación alguna, ha seguido tejiéndose sin el apoyo necesario del conjunto de la sociedad y sin el abono de una cultura emprendedora tan necesaria para su crecimiento, por tanto es lógico que hoy veamos muchas lagunas. Lo mismo que se hace necesario, a la hora de tejer, que cada hilo de la urdimbre se entrelace con el hilo de la trama, también aquí es imprescindible la interrelación entre el quehacer económico y las realidades sociales y estas últimas tienen que girar sobre el supuesto ético de la dignidad natural de la persona. También se ha echado de menos por mucho tiempo la conexión entre Administración, sector privado y agentes sociales. Y ahora se hace cada vez más indispensable la incorporación de las innovaciones tecnológicas a los sectores productivos.

Es fundamental buscar también hoy el telar adecuado para confeccionar nuestro tejido empresarial y, sin hacer demasiados análisis macroeconómicos, en los tiempos que vivimos este telar puede que sea el desarrollo económico local: ese proceso reactivador y dinamizador de la economía que, mediante el aprovechamiento de los recursos endógenos existentes en una determinada zona, es capaz de estimular y fomentar su crecimiento económico, crear empleo, riqueza y, sobre todo, mejorar la calidad de vida y el bienestar social de la comunidad local.

El deber de actuar en pro de este desarrollo económico compete a todos los ciudadanos aunque comprometa de modo especial a los políticos. Así pues se hace necesario que desde la Administración se rompa con la inercia intelectual forjada a golpe de esos coyunturales indicadores económicos que empujan sólo a buscar resultados a corto plazo y empobrecen de perspectivas el futuro; la entrada en vigor de la moneda única europea aumentará la responsabilidad de las regiones con respeto a la gestión del propio destino.

En este telar del desarrollo económico local la Administración tendrá que seguir apostando por mejorar las infraestructuras, promocionando la cultura emprendedora e impulsando la formación para una adecuada calificación de los recursos humanos y, quizás, en estos momentos de auge tecnológico, no estaría mal evaluar las capacidades y necesidades de innovación de las empresas ya existentes en cada municipio con el fin de orientar actuaciones estratégicas para mejorar dicha innovación y la competitividad de las empresas.

A nuestro entender, y lo reiteramos, no son subvenciones lo que se espera de la Administración, son facilidades para crear empresas, muchas empresas que son el remedio para resolver los problemas fundamentales que nos aquejan en el presente: empleo y competitividad. El desarrollo económico local puede introducir cambios cualitativos y cuantitativos muy importantes en nuestro modelo de crecimiento. Este nuevo milenio espera que el mundo socioeconómico privado siga arriesgando y que la Administración lo apoye. Tejer nuevas y mejores empresas, sería un compromiso eficaz de progreso económico para Andalucía.

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