Una fiesta para esconder la realidad
Gigantescos carteles decorados con el eslogan: “Un mundo, un sueño” invaden la ciudad y esconden grúas, edificios en construcción y los escuálidos pabellones dormitorios donde viven albañiles y obreros. Flores, muchas flores, adornos y decoraciones que a veces pierden visibilidad inmersos en esa nube gris, mezcla de niebla y polución atmosférica, que todo lo invade...
Voces de ciudad
Por lo que he viajado, estando de vacaciones o recorriendo el mundo por trabajo, como me tocó hacer hace ahora veinte años, puedo concluir que las ciudades nos hablan. Cada una nos acoge con un mensaje específico que entra poderosamente por nuestros sentidos y recorre todo nuestro ser alumbrando nuestro espíritu y nuestro intelecto. Cambridge,...
Recetas para el placer
Desde pequeño mi padre me enseñó a acariciar con tino la música. Atrapando sonidos, con los años fui comprendiendo que las notas tenían el poder de reafirmarme, descubrí que había sones que equilibraban mi interior, ritmos que trucaban mi estado de ánimo… No se equivocó mi padre cuando un día me dijo: ¡La música eleva...
Recuerdos
Pobre corazón. Con tantas intermitencias no sé cómo resiste. Hay rachas en nuestra vida llenas de sobresaltos, de sucesos extraordinarios, de impresiones, de acontecimientos que aparecen de improviso y producen verdaderos terremotos en el frágil territorio de nuestras emociones. A veces, otro ser humano y una situación inusitada e insólita hacen temblar los cimientos de...
Ángeles con arrugas
A veces la vida pierde color de repente y el día que menos lo esperamos, nos ofrece una escena en blanco y negro. El frío nos hiela las manos y nos quedamos mudos, incapaces de pronunciar una sola palabra. Con un hilillo de voz, que nos sale de lo más hondo del alma, pronunciamos algo...
Alma de mujer
Albertina, tengo una vieja fotografía tuya entre mis manos. Tú, sentada sobre una piedra, sumerges los pies en el agua de un río que corre alborozado por su cauce. Al fondo una cascada en caída vertical, mostrando su poderío y descubriendo la belleza y la fuerza de la naturaleza. Es un día de sol y...
Otra más de terrorismo
La asesinaron, en un vil ataque kamikaze, tenía 54 años y era líder de la oposición en Pakistán. Benazir había sido dos veces primer ministro en su país, volvió el 18 de octubre del año pasado, después de haber vivido ocho años en el exilio. En aquella ocasión ya hubo otro atentado del que salió...
Barlovento
Tenía yo siete u ocho años cuando un día mi padre, después de haber entendido que yo no sabía distinguir cuál era la popa y cuál era la proa de un barco, me llevó en autobús al Puerto de Santa María, y en el embarcadero, desde donde todavía hoy parte el vaporcito para Cádiz, probó...
Sueños de papel
Hace unos días “una lectora agradecida”, así firmaba su carta, me ha mandado una caja bellamente decorada en su tapa con cromos antiguos. En la exquisita carta que acompañaba el engalanado paquete esta benévola lectora me decía entre otras cosas: “A veces sus artículos me hacen soñar, son hermosos lienzos de múltiples colores, luminosas historias...
Vuélveme a coser la sombra
Hoy, mientras caminaba por una de esas callejuelas del centro de Sevilla, la inclinación de los rayos del sol hizo que mi sombra se acercara disimuladamente a la pared. Esa silueta gris comenzó a ocupar poco a poco trozos de ventanas y de puertas y trozos de paredes encaladas. El ritmo acompasado de mis andares...
La buena gente
El poeta y crítico francés Stéphane Mallarmé estaba convencido de que el mundo se hizo con el único objetivo de terminar en un hermoso libro. Sin embargo, a veces vivimos algunas experiencias que no son dignas de terminar en hermosas páginas sino en una hoguera o precipitadas por el abismo más alto de nuestra memoria,...
Alondra
Cuando en una ciudad como Shanghai llega la noche y las luces de los letreros luminosos de las calles y avenidas se apagan, a quien está solo en una habitación de hotel, aunque éste sea el lujosísimo Le Royal Meridien, le vienen ganas de pegarse a las cristaleras de las enormes ventanas y aullar como...
Silencios
Con el aire precavido, la respiración retenida, gestos cautos y mirada fisgona de aprendiz de robador, me acerqué esta vez a la tienda de los silencios. Atravesé el umbral con el frenesí no velado de quien quiere encontrar a toda costa una alhaja y, al mismo tiempo, con la difidencia de quien profana un espacio...
Nos cuesta encontrarnos
De vez en cuando nos escondemos. Escapamos de nuestras paredes diarias y de nuestros objetos cotidianos y cerramos las ventanas, las puertas y los ojos para no ver el mundo externo. Queremos estar solos para encontrarnos. Otras veces, escondiéndonos, sin saberlo estamos escapando de nuestro ‘yo’ más íntimo. Mark Twain decía que la peor soledad...
La ruleta de la vida
He vuelto de viaje. He pasado unos días en tierras infértiles y desnudas de paz, cubiertas de miserias y de desiertos. Ahora en mi despacho, antes de meter mano a las montañas de cartas, de paquetes, de trabajo atrasado, lo primero que se me ocurre es que el mundo no deja de girar cuando uno...
La autopista
Ayer he vuelto a entrar en la tienda de las palabras. En las estanterías se exhibían centenares, millares de ellas. No sabía exactamente qué comprar pero al final me llevé un puñado de palabras orales y otro puñado de palabras escritas. Las primeras las usaré cuando mis ojos miren los tuyos y pueda acompañar cada...
la entrevista con don Luis
Unas de las actividades que más satisfacciones me dan en el ejercicio del Periodismo son las entrevistas. Mantener una profunda conversación con una persona acerca de ciertos extremos de su vida e informar a mis lectores de sus respuestas, es algo apasionante. Tiene algo de rito para mi, y el hecho en sí de que...
819 muertos
Nos enteramos por la tele, por los periódicos o porque estábamos a punto de coger un avión: estas Navidades pasadas dos huéspedes abandonaron precipitadamente el viejo hotel de la Tierra. Vivían como todos los seres humanos, cada uno en la habitación y en la historia que le habían asignado o que ellos habían escogido. Se...
La tienda de las palabras
He arrancado las últimas hojas de mi calendario de mesa 2006 como el que arranca la última página de una novela sin haberla terminado de leer. Cada año he repetido este gesto para poner un punto y aparte y no un punto y final. Este año que agoniza no dejó en mis vitrinas ni trofeos...










