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Susto: cagarse de miedo

posted by @mbellido 20 diciembre 2011

Yo asusto, tu asustas, el asusta, nosotros asustamos, vosotros asustáis, ellos asustan. La estrategia está servida. ¿Quién la ha programado? El Poder. No preguntarme que “poder” porque no sabría responder. Digamos, uno de esos que mueve los hilos del mundo, de la política y de los mercados. Llevo meses escuchando las palabras atemorizado, acobardado, acojonado, amedrentado, inquieto, preocupado, alarmado, impresionado, aterrado, horrorizado… Las escuchos de bocas de empresarios, empleados o gente de la calle. Es como un virus que circula sobre las barras de los bares, en las paradas de autobuses, en las puertas de los colegios mientras se espera que salgan los niños o en los despachos de las administraciones públicas. Es un virus contagioso que causa desasosiego. Donde hay miedo, es obvio que no hay libertad y probablemente es lo que pretende quien lo genera. He visto mentir por el miedo, llorar, humillarse y someterse. El miedo corrompe. El miedo genera estrés y problemas de salud. Esta crisis esta dejando huellas profundas en muchas personas y además han perdido la casa, el empleo, han roto con la familia, han dejado la profesión…
El miedo provoca parálisis y en momentos como los actuales, si un desempleado o un empresario se queda bloqueado, él mismo se está encadenando a un destino que huele a cementerio. El riesgo nunca desaparecerá si el miedo sigue creciendo, la única manera de librarse de él es ponerse en movimiento, hacer algo, comenzar a caminar. El miedo se aleja si lo enfrentamos, si ponemos en movimiento toda nuestra creatividad para mirar hacía donde convenga y no quedarnos trabados a nuestra impotencia. Lo mejor es preguntarnos qué estamos dispuesto a hacer para que las cosas salgan como queremos y necesitamos. Lo mejor es asustar al miedo con una sonrisa, lo mejor es alejarse de aquellas personas que nos deprimen y nos infunden pesimismo. No todo está tan mal como parece, cada uno de nosotros tiene recursos infinitos para soñar una meta, desearla y caminar hacia ella. En el fondo el éxito es sólo la recompensa pues lo que vale es el esfuerzo. No importa si aún no hemos llegado lo importante es saber que vamos por buen camino.

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