Editoriales de Agenda Empresa

Sisifo

posted by @mbellido 30 enero 1999

Sísifo forcejeaba con todas sus fuerzas, empujando con entrambas manos la enorme piedra, tratando de avanzar hacia la cumbre del monte y depositarla en la cúspide. Cuando le faltaba poco para alcanzar la cima una fuerza poderosa derrocaba la insolente piedra que caía rodando nuevamente a la planicie. Volvía a empujarla de nuevo con todo su vigor, con la mirada y el ansia puesteas en el vértice del monte, mientras el sudor le corría de los miembros y el polvo se levantaba sobre su cabeza. Así una y otra vez, sin descanso.

Sísifo, el más astuto de todos los dioses, según la mitología griega , sedujo a la joven Anticlea la víspera de que ésta contrajera matrimonio. Nació Ulises de esta unión, pero Zeus, padre de los dioses fulminó a Sísifo con un rayo y lo condenó a los infiernos gravándolo con ese duro castigo.

Homero en la Odisea, con el mito de Sísifo, representa la condición humana en cuanto se enfrenta a lo que tiene que suceder, sin posibilidad de modificarlo.

Andalucía no quiere ser Sísifo, no quiere empujar una y otra vez la piedra de su economía y de su desarrollo hacía la cúspide, para verla rodar y empezar de nuevo. De hecho, la economía andaluza se viene mostrando como una de las más dinámicas y con una mayor capacidad de crecimiento, pero ante los nuevos acontecimientos no podemos dormirnos en los laureles.

Desde el 1 de Enero hemos estrenado Euro, ya podemos contratar un crédito en euros, pagar el recibo del teléfono, de la luz, o las nóminas en euros, abrir una nueva cuenta corriente en euros y todo aquello que tenga que ver con transacciones bancarias. El euro y la peseta ya comienzan a convivir, y esto, si que quiere decir que la cuenta atrás ya ha comenzado. Tendremos que esperar al 2002 para tocar con nuestras manos billetes y monedas, pero lo cierto es que inicia un período de transición importante. La tercera fase de una Unión Económica y Monetaria para los once países que forman inicialmente la UME está llena de significadosy de retos. Ante todo, se abre ante nuestros ojos un mercado inicial de 290 millones de ciudadanos. Quizás el tejido empresarial andaluz no esté preparado como el de otras regiones europeas para empujar esta nueva piedra hasta la cima, por eso se hace imprescindible apostar por una inmediata e impostegable información y formación, ya que clientes y proveedores podrán optar en un determinado momento por un competidor nuestro, en esta u otra región, que esté mejor preparado que nosotros en este nuevo proceso.

Arquímedes, para mover el mundo, sólo pedía un punto de apoyo fijo y seguro. Nuestro punto de apoyo fijo y seguro puede ser en esta nueva etapa la formación. A nadie se le oculta que la calidad de los productos, la disminución de los costos, la elevación del rendimiento no nace por arte de magia en el mundo de los negocios, sino que se hallan en estrechísima relación con la formación técnica y humana del individuo en la propia empresa. Todo empleado debe estar integrado en un plan de formación permanente que contribuya a su desarrollo, y más ahora cuando estamos asistiendo a un desplazamiento de las responsabilidades a los niveles inferiores dela pirámide. La época de obedecer a ciegas quedó atrás y hoy todas las personas deben estar preparadas para pensar. El “Cogito ergo sum” (pienso luego existo) de Descartes podríamos transformarlo ahora en un “pienso luego avanzo”.

Recuerdo todavía de los años de Universidad la frase de Pierre H. Giscard: “Una dificultad conocida está ya medio resuelta”. La adaptación de nuestras empresas al euro tendrá un coste que no podemos eludir yla dificultad en amoldarse se verá atenuada si la formación del personal en contacto con los clientes o la de los responsables de áreas económicas, fiscales o jurísdicas será la oportuna para conocer todos los nuevos mecanismos. Es más, esta transición podrá dar lugar a nuevas oportunidades comerciales o financieras y nuestra preparación en la materia no podrá auxiliar en detectarlas y aprovecharlas. Por otra parte, la Administración tiene el deber, la obligación y la responsabilidad de asesorar, encauzar y orientar en esta nueva etapa; de poner medios al alcance de la empresa andaluza, para queesta no se quede atrás y no juegue con desventajas con respecto al resto de las empresas.

Y para este 99, que tantos cambios nos deparará, bueno será anticiparse con valentía a todos estos desafíos, empezando, a lo mejor por cambiar nosotros mismos, apostando con optimismo por los objetivos que nos hemos marcado, pensando y actuando con lógica precisión, y poner en marcha todos los mecanismos que nos ayuden a subir esta cuesta de enero y otras cuestas más, para colocar en la cumbre la simbólica piedra de nuestro éxito; aquella que Sísifo no pudo nunca colocar.

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