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Si el hombre no imagina, se apaga

posted by @mbellido 26 junio 2012

Circunstancias personales me han llevado los días pasados a viajar a Milán. Viajo a menudo a Italia y el rito es siempre el mismo; dejo el coche en el aparcamiento del aeropuerto, compro algún periódico en el kiosco y embarco. Cuando llegó al aeropuerto de Milán subo al primer autobús que me dejará en la estación central donde tendré que coger un tren hacia otro destino. Esta vez, sin embargo, un contratiempo, me cambió el programa. El autobús tardó dos horas y medias desde el aeropuerto a la Estación Central, lo que habitualmente hace en una, y cuál no sería mi sorpresa cuando fui a comprar los billetes del tren y me encontré que los servicios estaban bloqueados por una huelga que duraría todo el día. Cuando me encuentro con ciertos contratiempos trato de serenarme y actuar con sangre fría, dejando para más tarde las imprecaciones, maldiciones y palabrotas a los dichosos sindicatos que estaban dejando a millones de personas sin capacidad de trasladarse con trenes, autobuses u otro medio de comunicación. Una llamada a amigos de Milán solucionó mi problema. Cortésmente me acompañarían en coche a la ciudad de la provincia de Varese donde me esperaban. Mientras les esperaba en un bar de la calle Victtor Pisani, me puse a leer el semanario L’Espresso que había comprado en el quiosco de la estación. Me sumergí en un artículo de Roberto Saviano. Hablaba de Danilo Dolci, nacido en Eslovenia y muerto en Sicilia – había decidido dedicar su vida a la lucha civil no violenta, a las huelgas al revés: “en un país donde hay tanto paro, no se protesta haciendo huelga, sino trabajando”

Danilo Dolci nació en Sesana el 28 de junio de 1924 y murió en Trappeto el 30 de diciembre de 1997, fue sociólogo, poeta, educador y activista de la no-violencia italiana. Me gustaría dedicar a los sindicatos estos versos de Dolci, sacados del “El limón lunar”- “Si el ojo no se ejercita, no ve/ Si la piel no toca, no sabe/ si el hombre no imagina, se apaga” . También los sindicatos, en estos tiempos cambiantes tendrían que imaginar otras maneras de arrimar el hombro, ayudar a trabajadores, empresarios y parados y volver a ser creíbles. Por el camino que van solamente están obteniendo el rechazo de la ciudadanía.

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