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“Rubens as collector”, la belleza entre mis manos

posted by @mbellido 31 julio 2013

Tenía razón Jorge Luis Borges cuando decía: “al cabo de los años he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso” Me acaban de regalar un hermoso libro sobre Rubens, el pintor barroco de la escuela flamenca cuya exuberante pintura enfatizaba el color, la sensualidad y el movimiento  de una manera extraordinaria y única. Influenciado por el arte de la antigua Grecia, la Roma Clásica y de los grandes de la  pintura renacentista,  Leonardo, Miguel Angel y Tiziano nos ha dejado infinidad de obras con el sello de lo eterno. Repaso una y otra vez con la mirada  las  laminas de este estupendo libro  y a la vez que me emociono, me recreo y contemplo tanta preciosidad, reflexiono sobre las distintas declinaciones de la belleza con todos sus matices en el diálogo con la fe, con la cultura, con el arte, con la espiritualidad y con la sociedad.  El escritor, historiador de arte, polemista y académico francés  Jean Clair afirmó  una vez que un Dios sin la presencia de la belleza es más incomprensible que la Belleza sin la presencia de un Dios.  Existe una tradición ligada al pensamiento religioso que recuerda como la poesía, sin la belleza de Dios, arriesgue de quedarse en una simple abstracción y la fe sin la belleza, corra el peligro de no alcanzar la posibilidad de hablar directamente al corazón del hombre.

Creo que la belleza es una fuerza revolucionaria, “un misterio que no descifran ni la psicología ni la retórica”,  algo que aparentemente perece en la vida, pero es inmortal en el arte. Cuando nos envuelve a través de la música, de la poesía, de la pintura sentimos su terrible capacidad de alterarnos, de desestabilizarnos. Es una ventana enorme que nos deja visualizar otra realidad.

Contemplando estas imagines  me dejo llevar, no necesitan explicación, sencillamente incitan a levantar la mente a nobles aspiraciones. Quizás hoy comprendo mejor las palabras de Oscar Wilde: “La belleza, como la sabiduría, ama al adorador solitario”.

 

En la imagen Venus y Cupido  c. 1606-1611, Peter Paul Rubens

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