Blog

Que poca gente quiere de verdad a la persona de Artur Mas

posted by @mbellido 11 noviembre 2014

Si la astucia es la destreza para engañar y conseguir artificiosamente un resultado, en política abusar deshonestamente de ella acarrea  consecuencias graves,  personal y socialmente, más tarde o más temprano.  Artur Mas se esfuerza en estos meses en destacar como un político astuto. Quiere pasar a la historia como un político malicioso y listo, que es capaz de desafiar al Estado, de estar por encima de la Ley, de ser el líder único del separatismo catalán y que sabe reírse del Gobierno de España, de los españoles y de la mayoría de los catalanes que no quieren la triste aventura de la  independencia.

Y aunque haya gente que aparentemente  le ría sus gracias haciéndole creer que acierta,  Mas está solo y se equivoca porque lo más razonable para un político serio es situar la honestidad y el bien común por encima de la astucia y de la picardía. En ello lleva el reconocimiento de los ciudadanos.

Lo más razonable es que un político en sus actos refleje responsabilidad, verdad, equidad, rectitud…  Lo más razonable es que un político gobierne para todos y no solo para una parte, sin embargo Mas  ha decidido dar la espalda a 2 de cada 3 catalanes. Lo más razonable  es que una a la gente y que no la divida. Lo más razonable es que no levante muros.

Mas está perdiendo la memoria a pasos agigantados y en muchos casos la razón. Se ha olvidado que el sueldo se lo pagan  7’5 millones de catalanes.  Entre todos, con nuestros impuestos, hemos financiado la fiestecita independentista del 9N, y después tienen la desvergüenza de  ir diciendo que España les roba.

¿Nadie le dice en su entorno que los  procedimientos engañosos que está usando no están pasando desapercibidos y que  los españoles no somos idiotas?

Concluyo que en el fondo nadie o muy poca gente quiere a Mas, porque nadie lo pone delante de un espejo para que pueda ver  la ridiculez de sus actos y la ceguera de su visión  política y humana. Sigo sin poderme creer que en Cataluña haya gente que aplauda  a un político en cuyas reglas de juego la deslealtad, los procedimientos antidemocráticos y la mentira son la base de casi todas sus actuaciones.

Qué triste verle sacar pecho ahora a sabiendas que mañana será desplazado por otros  que, con nuevos argumentos o los mismos, lo despreciaran y desplazaran  para hacerse con el poder. La historia casi siempre hace justicia y todo aquel que en sus intenciones ha prevalecido la destrucción y no la unión, termina señalado como un mediocre.

Posts relacionados