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Ese primer cuadro

posted by @mbellido 26 noviembre 2015

Mi primer cuadro fue un conglomerado de flores multicolores. El lienzo era de forma horizontal y medía un metro de ancho por cincuenta centímetros de alto. Las flores  eran todas imaginarias, una combinación de  colores suaves o pasteles.  Aun sabiendo que la madre naturaleza nos regala a la vista infinidad de formas diferentes por sus pétalos, su corola, su cáliz… y que el catálogo es infinito, yo intenté crear modelos nuevos. Un visitante, a la muestra donde se exponía, me dijo mirándolo, que era la pintura de un soñador romántico.  Yo le pregunté qué significaba y me respondió que probablemente yo transcurría mis días sumergido en la dimensión del sueño, en un paraíso de ilusiones, quizá un ser melancólicamente triste y alejado del ruido de la existencia cotidiana.  Nada de eso me había impulsado a pintarlo. Sencillamente, un paseo dominical por las afueras de Siena había dejado en mis ojos la vivacidad de un campo florecido.

La expresión artística, estoy convencido, no es algo ni tan idealizado, ni tan artificial; sino la natural mirada que cada uno extiende a su alrededor con la consiguiente interpretación que de ella hace. Una interpretación que se descubre en la observación libre, sosegada y sin miedos de la vida. No son necesarios concienzudos aprendizajes ni sufrimientos inauditos para crear, basta encontrar el modo de escucharnos y de exteriorizar todo aquello que hemos contemplado.

En la imagen, al fondo, el cuadro del que hablo, mientras comento con un compañero del taller la técnica que había usado.

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