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El populismo con venas caudillistas que no queremos

posted by @mbellido 31 mayo 2016

Los que tenemos una cierta edad recordamos que en el mundo, durante décadas, hubo dos grandes bloques contrapuestos que se enfrentaban por imponer su supremacía, uno era el occidental capitalista y el otro era el del este comunista. Eran dos bloques que exhibían, cada uno a su manera, lo que entendían por democracia. Años más tarde asistimos a la caída del Muro de Berlín, y con la caída del muro,  vimos caer autoritarismos y políticas generadoras de pobres y parados, muy típicas de los regímenes comunistas. No fueron solo cambios de superficie, a lo que asistimos en aquellos años fue a la paulatina  democratización de muchos países y al despegue económico de muchos de ellos. El derrumbe soviético para algunos significó  el supuesto triunfo definitivo del libre mercado y la democracia y para otros, en la práctica, no significo nada, porque no se enteraron de lo que había acontecido o porque trataron de darse por no enterados. ¿Están los seguidores y votantes de los partidos de la extrema izquierda española, en concreto IU y Podemos,  entre los que no se han enterado de que modelos como el de Venezuela o como el de Cuba, son caricaturas de  esos regímenes anteriores a la caída del Muro de Berlín? ¿Saben los chavales que se han incorporado a las listas de nuevos votantes en España, que en Venezuela, régimen por el que apuestan los de Podemos, nada funciona? ¿Saben que la democracia y la soberanía popular requieren de amplias mayorías de población en condición de ciudadanía, es decir, de personas capaces de ser autónomas económicamente, no  sumida en la pobreza o en la miseria, que tengan techo, trabajo, educación e  información en libertad y que allí con este tipo de regímenes, como el  de Maduro, esto no es posible? No es fácil  entender,  y esfuerzos hago por darme razones,  para comprender que les atrae a los seguidores de Podemos, de modelos como el de Venezuela, como el de Grecia o como el Cuba.

Creo que ciertos impulsos de hacer “experimentos con gaseosa”, en un mundo globalizado con tantos poderes políticos y económicos internacionales, organismos, agencias, grandes empresas y corporaciones multinacionales están fuera de lugar, porque nada tienen que ver ni con la soberanía popular del democratísimo clásico, ni con la virtud cívica y el institucionalismo republicanos ni con las libertades, derechos y garantías individuales del liberalismo.

Lo cierto es que no podemos cerrar los ojos ante estos populismo que quieren traer a España lo peor de países como la actual Venezuela de Maduro, con arraigadas venas caudillistas, que tanto inspira a los de Podemos. Pan para los dientes de estos nuevos “iluminados” son los adolescentes de la generación nini española, que no ven más allá, del minuto de gloria que ganan en las manifestaciones en plaza con gritos y pancartas y que desconocen de primera mano lo que es tener los supermercados vacíos, las farmacias sin medicina y la informacion censurada por un régimen autoritario que todo quiere controlar.  Gritan que quieren democracias y en realidad lo que están apoyando es lo contrario. El credo marxista que estos jóvenes enarbolan sin saberlo ha producido en Venezuela ruina, la inflación  más alta del mundo,  escases de productos primarios como la leche o los pañales o los fármacos más básicos. Hasta la firma Coca Cola dejará de producir por falta de azúcar. Y en las calles inseguridad, mucha inseguridad. Increíble pero cierto: el número de homicidios es superior que la de las naciones enredadas en conflictos armados.

A ver si los españolitos se despiertan de una vez y trabajan y votan por un futuro mejor, de abundancia y no de miseria.

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