Editoriales de Agenda Empresa

Políticas económicas: el proceso de decidir quién obtiene qué, cuándo y cómo

posted by @mbellido 1 septiembre 2015

Cada vez más, los ciudadanos de a pie están aprendiendo a valorar positiva o negativamente la gobernanza de las administraciones públicas utilizando también parámetros económicos. A la hora de votar, muchos son ya los que se preguntan hasta qué punto y con qué medidas los partidos que dirigirán las instituciones políticas sabrán incidir en los niveles de paro y desarrollo económico de sus áreas de influencia, y si esos dirigentes políticos serán capaces de aplicar dinámicas que determinen el crecimiento de esa sociedad o si, en cambio, la llevarán al retroceso. Está claro que una de las tareas fundamentales de los políticos es saber distribuir los recursos y los costes de manera acertada entre los grupos sociales; se trata de una actuación determinante para el desarrollo económico de una región, a sabiendas que estas decisiones harán que algunos se sientan favorecidos y otros agraviados.

No cabe duda del papel que juega la política de impuestos y la de trasferencia de ingresos a la hora de gobernar. Conseguir el equilibrio en ambas medidas se sabe que no es tarea fácil, como no es fácil explicar siempre de manera razonada esas decisiones que afectan de manera tan decisiva a los resultados macro económicos y, a la vez, al bolsillo de los contribuyentes.

A veces, determinadas decisiones dolorosas de ajustes a corto plazo son impopulares y a largo plazo repercuten positivamente; sin embargo, otras, que aparentemente se presentan de crecimiento, venden mejor a nivel popular pero terminan siendo solo parches que no han servido para mover realmente la economía. Por eso, es necesario que la sociedad comprenda el valor de toda decisión política, siendo explicada y razonada desde los ámbitos de poder.

Por otra parte, los medios de comunicación hacen posible que la visión del ciudadano sobre la realidad económica que viven otras ciudades, regiones o países sea inmediata y comparable con la propia. Información que suscita preguntas tales como ¿por qué, en nuestro mismo territorio, hay regiones ricas y regiones pobres? ¿Por qué el paro es mayor en algunas ciudades y menor en otras? ¿Cuánta responsabilidad tendrán los alcaldes de La Línea de la Concepción o de San Fernando que en la actualidad son los municipios con más paro de España? ¿Qué mérito se les puede otorgar a los alcaldes de Pozuelo de Alarcón o de Tres Cantos que son los pueblos con menos paro en España? ¿Cuáles son las causas que han provocado en las últimas décadas que unos países, regiones o ciudades hayan prosperado y otros sigan en una economía subvencionada y de subsistencia?

Las decisiones políticas influyen tanto en el desarrollo económico, que basta echar un vistazo a la situación de países como Venezuela o Grecia para entender cuánto daño puede producir en los países la política de sus gobernantes. Sin olvidar otros aspectos, es también un hecho que el papel redistribuidor de los gobiernos a cualquier nivel inhibe el desarrollo económico o produce efectos beneficiosos. Ciertas corrientes políticas se han demostrado máquinas de fabricar pobres y parados. Se trate de un ayuntamiento, de una región o de una nación, sus gobernantes no pueden perder de vista en ningún momento la evolución global del orden económico internacional y tomar nota de aquello que funciona y aquello que perjudica. Al mismo tiempo que nosotros, ciudadanos sufridores, no debemos abdicar del poder de decisión y control que nos otorga el sistema democrático que afortunadamente vivimos.

El bienestar y las condiciones de vida de la inmensa mayoría de los andaluces dependen, en gran medida, de los organigramas del poder político que presentamos en este directorio. El crecimiento de nuestra economía depende, en gran parte, del ingenio y de las recetas de política económica de estos dirigentes. El progreso económico y las transformaciones sociales que resultarán de este periodo legislativo que inicia beneficiarán o perjudicarán a todos los ciudadanos, empresarios y colectivos, incluyendo a los más pobres.

Grande es la responsabilidad que tienen estos servidores públicos como administradores de unos recursos que pertenecen a la sociedad y mucha la responsabilidad de los ciudadanos que los han escogido y que arriesgan con su voto menguar o potenciar las oportunidades de un futuro mejor para nuestra tierra. Dentro de cuatro años recogeremos los frutos: esperemos que sean sabrosos y no ásperos o, peor aún, ya podridos.

Manuel Bellido

bellido@agendaempresa.com

www.manuelbellido.com – www.hojasdelibros.com

@mbellido

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