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¿Es nuestro cuerpo un envoltorio perfecto pero vacío?

posted by @mbellido 3 agosto 2012

La frase que proviene de las Sátiras de Juvenal, mens sana in corpore sano podría adoptar hoy la forma  que los especialistas denominan fitness mental.  Un problema muy difundido hoy en nuestra sociedad es el de no poder obtener un equilibrio psicofísico que haga vivir a las personas en armonía consigo mismo. Dice una psicóloga amiga que cada parte de nuestro cuerpo encierra una emoción y que cada actitud o posición que asumimos  proviene de nuestra relación con el subconsciente. La cuestión es cómo hacer para que los ejercicios físicos, las  dietas, o la búsqueda de un cuerpo más perfecto, como proponen los modelos publicitarios,  permitan al yo interior vivir sin contradicciones.  A menudo, de la disputa entre lo que se es y el deseo indeterminado de lo que se quisiera ser, nace la infelicidad y un profundo sentido de malestar. La relación con el propio cuerpo es algo inexistente en muchas personas. Muchos lo ignoran, otros se obsesionan y otros lo extrañan. Todo lo contrario de vivirlo o sentirlo con reconocimiento, responsabilidad y aceptación. He conocido muchas personas que en una obsesiva búsqueda  de perfección y no de bienestar, sentían su cuerpo no como algo unitario con su ser, sino como un envoltorio vacio dentro del cual emociones y sentimientos iban separadamente por su cuenta. Ese estado es  fácil de reconocer cuando la lucha entre la imagen interna y externa  cierra la posibilidad  de comunicar emociones. El extremo de esta situación es cuando el ensimismamiento  en esta búsqueda perversa de perfección física  nos aleja de una comunicación sincera con los demás. He llegado a escuchar: “estaré bien cuando seré perfecta”   o “iré con mis amigas a la piscina solo cuando me quitaré estos kilos de más” Tendríamos que conseguir querernos a nosotros mismo y no renuncias a las relaciones con los demás aunque no seamos perfectos.  Ser perfectos significa ser lo mejor de nosotros mismos no lo mejor de un modelo. Ese es el bienestar. Esta amiga psicóloga me enseñó una vez,  un ejercicio para recuperar ese “fitness mental”. Se trata de conseguir estar solos, cada día, en un lugar tranquilo, si es posible en penumbras y escuchando nuestra profunda respiración, durante cinco o diez minutos. Sirve para relajarse pero también para redescubrir la propia fuerza y el dominio de nosotros mismos. Para eso, es indispensable llevarnos bien con nosotros mismos. Restablecer un diálogo con nuestro cuerpo es muy saludable,  es  recuperar  un estado que beneficia a la mente y al espíritu.

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