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El mundo cambia, tenemos que reaccionar

posted by @mbellido 3 febrero 2014

Vivimos en un momento histórico donde se desarrolla de manera progresiva una madeja cada vez más densa de conexiones económicas, sociales y de información en todo el Planeta; una especie de red nerviosa que envuelve, a partir de ciertos centros definidos, la superficie entera de nuestra Tierra.  Al mismo tiempo la investigación científica con un desarrollo exponencial de las tecnologías nos hace avanzar a sacudidas cada vez más frecuentes. Los habitantes de la Tierra nos acercamos cada vez más los unos a los otros, las distancias se acortan y la inteligencia humana que cada vez más profundiza indefinidamente en su pensamiento, aumenta la conciencia de los seres humanos y abre un panorama de complejidad con la creación de herramientas que sirvan para resolver los grandes desafíos de la humanidad. Afortunadamente, en medio de este panorama que a veces nos deprime por la miopía de muchos políticos que solo piensan en mantener o conseguir un cierto grado de poder, surgen seres humanos, hombres y mujeres, para quienes el futuro cuenta más que ese presente inmovilista que solo piensa en satisfacer los propios egoísmos.

En esta faz pensante de la Tierra, estos seres dotados del misterioso sentido del Porvenir que con su trabajo están dando vida a la revolución tecnológica, a la hiperconectividad y al vuelco geopolítico, tienen una característica en su obrar diario: marchan unos hacia otros, se reconocen y unen sus fuerzas para que estas grandes macrotendencias se hagan realidad y creen realmente un nuevo mundo.

En este nuevo escenario, resulta penoso que algunos sigan sosteniendo el punto de vista de las anticuadas concesiones marxistas de división entre productores y explotadores. Muchos y, sobre todo los que tienen las manos en la masa política, enarbolan la bandera del “Divide et vinces”, y se aprestan, creando tensiones, a separar constantemente en dos campos  a los ciudadanos,  repartiendo o retirando carnet de demócratas o clasificando a los ciudadanos de progresistas y conservadores, con la sola intención de dominar. Son aquellos que  crean “ismos” y entretienen a la gente con sus delirios de grandeza, mientras  inmovilizan la evolución, no permitiendo que los ciudadanos se ocupen de las cosas que verdaderamente importan.  Desde siempre existen los que viven por mantener su confortable “hogar” de poder o de riqueza y los que sin violencia, ni odio, ni rencores ven la Tierra como un organismo de progreso y se enrolan en el ejército de agentes activos para resolver los grandes problemas de la Humanidad: educación, pobreza, hambre, salud, energía o agua para todos, en el marco de una  planetización  pacífica.

Es urgente que nos planteemos una serie de cuestiones  antes de que el  tsunami tecnológico que va a arrasar el mundo nos sorprenda. ¿Cómo competir en este nuevo mundo? ¿Qué puede hacer España y en este caso Andalucía? ¿Qué pueden hacer nuestras  empresas? ¿Qué pueden hacer las instituciones políticas? ¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros?

Un científico ya fallecido de cuyas enseñanzas me alimento,  decía siempre que la Humanidad se aburre y que esa es la fuente de todos nuestros males. No se sabe lo que hacer.  De ahí que surja en el mundo, por aquí y por allí, una cierta  agitación desordenada que persigue  fines absurdos y egoístas, que a su vez provocan pruritos de luchas armadas, separatismos y ansias de control de la vida de los demás seres humanos.  Dicho con palabras de Séneca: “Otium sine litteris mors est et hominis vivi sepultra” o dicho con nuestro refrán popular: “el ocio es la madre de todos los vicios”. Todos estos egoísmos y egocentrismos, en comparación con las posibilidades de conquista que la ciencia nos ofrece, son solo imbecilidades. Ante tantos retos no podemos quedarnos a mirar embobados viendo cómo todo va cambiando; lo atractivo es empujar a la naturaleza desde el rincón donde vivimos y, con nuestras propias capacidades,  llevar a cabo  la construcción de lo venidero. Un objetivo que no podemos alcanzar más que apuntalándonos todos a la vez en un esfuerzo común. Tenemos que reaccionar.

Manuel Bellido

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