Blog

Mañana no llega nunca

posted by @mbellido 29 febrero 2012

El tiempo es demasiado lento para los que esperan, demasiado rápido para los que temen, demasiado largo para los que sufren…
El tiempo parece elástico. Se acorta o se alarga según nuestras vivencias y emociones. Se apresura o se relaja según nuestros sentimientos.
Recuerdo las horas precedentes al asesinato de Miguel Angel Blanco en manos de la banda asesina ETA. España detuvo su corazón. Por unos momentos hoy también se detenía el mío. Mirando dentro de la pantalla del ordenador veo las imágenes de las protestas de los jóvenes de extrema izquierda en algunas ciudades españolas. Las protestas en Barcelona son particularmente violentas. Se queman contenedores y atacan la Bolsa, se practican cortes en las carreteras y en una línea de ferrocarril, se ocupa el rectorado de la Universidad. Un equipo de compañeros periodistas de Antena 3 es agredido. Me pregunto, de qué ha servido el sufrimiento, el trabajo y el esfuerzo de mi generación para implantar la democracia en nuestra tierra y así poder dilucidar los problemas en el arco parlamentario representado por los partidos políticos.
En otras fotos veo las caras crispadas de otros manifestantes, sus ojos reflejan odio, sus bocas contraídas por los gritos reflejan rencor. Me pregunto si es gente que tiene que salir a la calle a gritar porque no se sienten representadas por ningún partido político que pueda pelear democráticamente sus reivindicaciones en el Congreso de los diputados. De repente se me hiela la sangre, se que en estas manifestaciones hay votantes y militantes de partidos representados en la Cámara. Mi rostro se está empalideciendo al ver estas imágenes.
En estas fotos veo prisa de vivir algo nuevo y la experiencia me dice que quizás no sepan que dentro de unas horas esos eslóganes gritados serán solo un recuerdo volatilizado entre las nubes.
Estos radicales me parecen equilibristas del pasado, sonámbulos que caminan sin saber donde están y donde quieren ir. ¿Han vuelto al pasado? ¿Que habrán creído de obtener esos jovencitos que han roto los cristales de una entidad bancaria y han destrozado dos cajeros automáticos? ¿Qué sentirán ahora las familias de esos nueve heridos en los disturbios de los cuales cinco son mossos d’Esquadra? España no se merece esta violencia. Así se vuelve al peor de nuestro pasado. Así, mañana no llegará nunca.

Posts relacionados