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La importancia de amar la belleza

posted by @mbellido 18 julio 2012

He pasado unos días en Madrid. Cada vez que acudo por motivos de trabajo siempre encuentro tiempo para admirarla. Es una ciudad hermosísima, con iglesias exquisitas, palacios monumentales, calles y amplias avenidas que rebozan de vitalidad, museos repletos de arte, jardines y parques donde la naturaleza regala armonía y sosiego.  He tenido ocasión, como en otras ocasiones, de contemplar esas obras de la genialidad humana e inundar la mirada de belleza. En esta ocasión, he encontrado,  en casi todas las salas de los museos que he visitado, niños acompañados por sus familias o sus tutores, visitando atentamente las exposiciones. Sinceramente he sentido un gran alivio. Vivimos en un mundo donde la fealdad, la desproporción y lo grotesco se abren camino colándose por todas las rendijas de nuestra vida.  Lo antiestético  no solamente se encuentra en la calle, también se infiltra en las casas a través de la TV. Monstruos repugnantes en  los dibujos animados, provocadores de pesadillas, gestos vulgares, palabrotas e imprecaciones obscenas  que terminan convirtiendo en normales visto que llegan de la TV. Muchos niños están creciendo en una mezcla de fealdad y de belleza y es difícil educarlos en la diferencia y formarlos para que sepan distinguir  que es  antiestético y  que es armonioso.

La familia es un factor determinante. Un ambiente  donde no existe el sentido del gusto y de la estética no ayudará mucho a apreciar la belleza. Un niño posee todos los medios para entenderla, pero si no encuentra estética a su alrededor no podrá nunca asimilarla. Si por el contrario los padres aman contemplar obras de arte, son apasionados de la lectura, comentan con los hijos paisajes, monumentos y cuadros, el arte, poco a poco, formará parte de sus vivencias.

La presencia de niños en los Museos de Madrid, me ha llenado de esperanza.

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