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La economía es hija del arte

posted by @mbellido 30 marzo 2002

Hace algunos años cuando aún trabajaba en Italia, tuve la fortuna de asistir en las aulas de la European Business School de Parma a una magnífica lección de John Kenneth Galbraith, docente en aquella época de Harvard y economista de fama mundial. La temática de su charla era la creatividad y el design, una tradición que en Italia proviene del Renacimiento y que tiene mucho que ver con el crecimiento económico que esta nación ha tenido desde la segunda guerra mundial hasta nuestros días.

Según John Kenneth, el mérito no ha sido de gobiernos hábiles, de managers de inteligencia superior, de sindicatos muy colaboradores o de avanzadas tecnologías. El éxito italiano se ha basado mucho en la tradición artística. Desde el Renacimiento y quizás antes, existe una tradición de producción artística con elevadas dosis de desing que ha trascendido a toda la industria. Baste pensar en la industria automovilística, en la industria textil y en la moda, en el packaging de su industria alimentaria, en el mundo editorial y en esa forma peculiar de cuidar en cada producto desde la etiqueta al envoltorio.

En muchas partes del mundo, donde se carece de una gran industria y donde la producción de bienes tiene costes muy altos, las compañías que permanecen son las que tienen refinados elementos de desing y es que, en la última fase del desarrollo de la cadena productiva, después de haber comprobado el correcto funcionamiento del producto, lo que se busca es su forma, su plástica, su belleza.

No cabe duda, como decía, una y otra vez el viejo profesor en aquella ocasión: “la economía es hija del Arte”.
Tendríamos que cambiar de mentalidad y pensar que las inversiones en cultura y en arte no son a fondo perdido. En Andalucía la cultura sigue generando puestos de trabajo y por lo tanto dinamizando la economía. En la industria del cine, en el teatro, en las orquestas y en todo lo que deriva posteriormente al mundo de la cultura muchos andaluces tienen su trabajo y su sustento. El turismo viene atraído por nuestro sol y nuestras playas, pero no sólo. Nuestro riquísimo patrimonio artístico nos sitúa en un lugar de prestigio en el mundo.

Cabría preguntarse entonces si somos conscientes de ese gran patrimonio cultural y artístico que poseemos en Andalucía, si hemos sondeado con profundidad la potencialidad y posibilidades que nos ofrece para nuestro desarrollo económico y si estamos actuando en consecuencia.. Si sólo la Alhambra recibe al año más de dos millones de visitantes, con todas las consecuencias en ingresos económicos que esto representa para la ciudad de Granada. ¿Qué sucedería si se invirtiese algo más en Itálica, o bien se llevase el Museo Arqueológico de Sevilla a otro lugar más amplio con el entorno adecuado, o se creara una red de museos que mostrasen nuestra historia cultural, nuestra forma de vivir, nuestras costumbres? ¿Qué sucedería si el presupuesto de la Consejería de Cultura fuera más razonable y se destinara más a la restauración de nuestro Patrimonio?

¿Qué ocurriría, si a una actividad tan dinámica y tan nuestra como es la artesanía se le prestara más atención? Desde muy antiguo la artesanía viene demostrando su capacidad de traducir y satisfacer en cada época necesidades sociales. Usada adecuadamente podría constituir un fundamento cardinal para el progreso económico, precisamente por esos elementos diferenciadores y únicos que confluyen en el hecho artesano y esa capacidad propia de proyectar materiales, formas, usos, y técnicas en objetos cargados de belleza. Podría ser un buen momento para ponerla de moda, para ayudarla y promocionarla, para exponerla en el escaparate que se merece, sacándola de ese hoyo en el que ahora vive casi escondida porque no está bien regulada, ni actualizada, ni bien representada frente a la Administración.

Andalucía tiene que mostrarle mucho al mundo y el mundo tiene que conocer mucho más de Andalucía: una riqueza cultural y artística de la que nuestra economía no puede prescindir.

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