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La belleza nos salvará

posted by @mbellido 12 junio 2009

Desde pequeño sentí la necesidad de llenar mi vida de belleza, pero fue cuando me trasladé a Florencia por estudios que el encuentro con el Renacimiento incorporó a mis necesidades vitales alimentarme de ella. Comprendí que, a partir de ese momento, en cada acto que realizara, en la ejecución de un trabajo, en el despliegue de un simple gesto habría tenido que medirme con la belleza, metabolizar su profundidad en lo que hacía, a través de una metamorfosis espiritual, para alcanzar esa esfera superior de conocimiento y autoconstrucción creativa que regala plenitud. Hay algo sutil que nos induce a descubrir en cada momento el límite que separa la hermosura de la fealdad, lo bueno de lo malo, lo que nos aporta vida y lo que nos aporta muerte. Es el mismo impulso que nos empuja y nos eleva a buscar el sentido de la propia existencia y que, a menudo, vislumbramos en la literatura, en el arte o en la música. Sin la belleza perdemos el sentido de nuestra humanidad. Una belleza que no es seguramente la que a veces nos quiere vender la sociedad del consumismo, y a la que los medios de comunicación nos empujan compulsivamente a comprar. La TV es esa ventana fácil, donde se expone una belleza vacía, vendida y comprada, efímera. Los focos se encienden para iluminar una crema llamada a expresar y producir belleza en quien la compra, reflejando la vida de hoy que lo quiere todo fácil y rápido. La belleza que, sin embargo, se esconde en los dobleces profundos de lo vivido y en las experiencias sencillas del quehacer diario diaria se ilumina con el estupor, el encanto, el descubrimiento sencillo de lo extraordinario en lo ordinario.
El día a día puede convertirse en la búsqueda serena de la belleza, no como superfluo placer sino como algo constitutivo que nos enlaza con lo Eterno. La belleza es esa isla sumergida en el océano de nuestras almas, basta poco para hacerla emerger en nuestro día a día. Dostoevskij lo sabía: “la belleza salvará al mundo”
La belleza nos salvará.
Manuel Bellido

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