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Incomodar las conciencias

posted by @mbellido 23 agosto 2012

“Llamadme Smitty”  Así inicia “El mal de Portnoy”. Su autor, de no poseer en su pluma una potente  carga corrosiva,  no se hubiera permitido iniciar una novela con tanta familiaridad. Se trata de Philip Roth, escritor americano nacido en Newark, (New Jersey).   Este intelectual hebreo, cuenta en su novela,  la historia de un joven judío-estadounidense, voluptuoso y problemático,  lleno de frustraciones y complejos. Ese “mal de Portnoy”, Roth lo define como “un desorden en el que fuertes impulsos éticos y altruistas están en constante conflictos con deseos sexuales, generalmente de naturaleza perversa”.[

Mucha de la materia prima de Roth son los mitos americanos más típicos, que va desgranando de un modo irónico y amargo a través de pinceladas a lo largo de la novela. Muchos críticos, por su lenguaje tan fuerte, tachan a Roth de escritor casi pornográfico. Sin embargo es un gran intelectual, con una visión muy amplia de la sociedad en la que ha vivido. Se detecta en su modo de escribir un tentativo de síntesis entre impulso destructivo y necesidad de orden social. Su escritura no tiene medias tintas. Otra cosa que también me ha llamado la atención es que la obra de Roth parece está habitada por la sombra de Kafka en el modo de narrar. Pero lo que más me ha sorprendido de esta lectura es la constante provocación de este autor, que no deja relajarse al lector en ningúna página del libro. Roth experimenta probablemente en sus libros y, en este en particular, un maligno placer al impactar al lector. Esto me hacia reflexionar sobre la necesidad de impactar a la sociedad civil hoy, para que vuelva a tener el protagonismo que le han robado los políticos.

A veces pienso, que esta sociedad necesita ser zamarreada, para que reflexione sobre ciertos argumentos: política, economía, ciencia, espiritualidad…. La sensación que se tiene observando  parte de la ciudadanía es de aletargamiento. Se necesitarían muchos Roth en todos los campos para agitar  las conciencias y permitir que aire fresco, nuevo y renovado entrara  por las ventanas de nuestra sociedad.

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