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Huyen de la guerra y encuentran otra guerra

posted by @mbellido 17 septiembre 2015

Me sigo preguntando porqué la comunidad internacional sigue sin dar una respuesta adecuada al drama que está generando los conflictos de Siria e Irak.  La crisis humanitaria es de proporciones inimaginables y tanto la UE, como la ONU y las grandes potencias siguen moviendo papeles en los despachos y convocando cumbres que no sirven para nada. El terrorismo, el yihadismo y el islamismo radical están matando y aterrorizando a mucha gente inocente y los occidentales, aparte de conmovernos con las imágenes de los sirios que intentan atravesar Europa, seguimos sin exigir a las instituciones europeas que, de una vez por todas, actúen unidos.

Es verdad que muchas respuestas a esta inacción de Occidente las tenemos cuando observamos que desde que comenzó el conflicto en Siria, tanto China como Rusia han utilizado sus poderes de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU para bloquear cualquier acción que conduzca a sanciones contra el régimen de Al Asad.

El drama televisado de esta parte de la humanidad da la vuelta al mundo, pero día tras día nuestros ojos se van acostumbrando y cada vez nos duele menos. Lo cierto es que nadie ni a nivel político ni a nivel social puede fingir que no está pasando.

En esa muchedumbre  que huye hay muchos seres débiles e indefensos: familias, enfermos, ancianos y niños privados de cualquier derecho humano.

¿Por un momento nos hemos puesto en la piel de toda esta gente? ¿Por un momento nos hemos visto arrastrando pocas pertenencias mientras intentábamos consolar a nuestros hijos por el cansancio, el hambre y el terror?

Estas guerras están generando una cadena de horrores. La gente que huye de la guerra encuentra otra guerra en naciones como Hungría, donde la falta de humanidad está rozando límites deshonrosos.

En estas guerras todos perdemos todos, menos los traficantes de armas que siguen lavándose las manos con sangre de inocentes y aparentemente ganando una riqueza terrenal, que antes o después se le pudrirá en sus tumbas.  No seamos por omisión,  cómplices de esos monstruos. No está de más que, de vez en cuando, nos preguntemos por ese bien que podemos hacer y no hacemos quedándonos de brazos cruzados.

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