Editoriales de Agenda Empresa

La fortuna del emprendimiento

posted by @mbellido 1 julio 2014

A pesar de la crisis, o quizás gracias a ella, muchos andaluces en estos últimos años han tenido la buena idea y la voluntad  de emprender por cuenta propia. Algunos lo han hecho para dar forma a ese sueño que han tenido guardado en un cajón durante años, otros lo han hecho sencillamente porque era la única alternativa para sobrevivir. Más allá de los motivos que han empujado a unos y a otros, la realidad es que estas acciones emprendedoras han supuesto también para la sociedad en su conjunto una de las soluciones más eficaces  para intentar salir de la crisis económica y bajar las listas del paro.

Nadie duda que el emprendimiento sea medicina básica para la creación de empleo, la innovación y el crecimiento económico de un país. Las economías que evolucionan más son aquellas que desarrollan entornos donde el espíritu emprendedor interviene decisivamente como factor clave de éxito, progreso y aumento de empleo. Sin embargo, la cultura emprendedora no termina de cautivar como debería a los sectores más jóvenes de nuestra sociedad. Un sondeo que recientemente hemos realizado entre universitarios concluía que la mayor parte de los jóvenes andaluces ven en el emprendimiento una montaña muy difícil de escalar. Consideran que es un camino lleno de obstáculos y  que  las  principales dificultades a la hora de comenzar un negocio son la falta de apoyo financiero y los complejos procesos administrativos que conlleva el poner en marcha la actividad. Otra consideración significativa que se deduce de las respuestas de estos jóvenes es que la mayoría asocia el autoempleo a conceptos de autonomía y de libertad mientras que el trabajo asalariado viene asociado al concepto de seguridad. Entre las herramientas más significativas y necesarias para emprender y triunfar los universitarios señalan dos: las nuevas tecnologías y la internacionalización de la actividad.

Preguntados por las profesiones que consideran con mejores salidas laborales las respuestas apuntan en una buena proporción a aquellas  relacionadas con las nuevas tecnologías,  como  programadores o analistas. También señalan, aunque en menor proporción, aquellas relacionadas con las energías renovables. La realidad, sin embargo, muestra como el comercio, la construcción, la hostelería y la agricultura siguen siendo los sectores que más autónomos aglutinan, seguidos  de lejos por los sectores de  profesionales técnicos especializados y del transporte.

Analizando en profundidad las respuestas de estos universitarios, trasluce que probablemente la Universidad sigue teniendo carencias en el  fomento del emprendimiento, aspecto fundamental  para afianzar  en ellos unos conocimientos y unas motivaciones suficientes que les permitan lanzarse a la aventura empresarial, incluso durante ese período de la vida dedicado básicamente al estudio. La etapa universitaria, fundamental por la adquisición de conocimientos, tendría que  suponer también el primer acercamiento de los jóvenes al mundo de la empresa, en un periodo apropiado para determinar orientación e intereses y donde pueden y deben encontrar fuentes de inspiración para impulsar el espíritu emprendedor. La necesaria relación entre universidad y empresa deberá entrar en las prioridades de los responsables educativos. No estaría mal introducir asignaturas directamente relacionadas con el emprendimiento, espacios de asesoramiento por parte de expertos o viveros de empresas.

En el ámbito laboral al que se enfrentarán esos universitarios al terminar sus carreras, poca importancia tendrá lo que hayan memorizado, más bien se valorará lo que saben  hacer y lo que están dispuestos a aprender todavía para lograr ser alguien más competente y, de consecuencia, profesional y útil.

Tendríamos que lograr que los universitarios y en general los jóvenes de hoy no se asusten con la palabra emprendimiento. Emprender puede llegar a ser lo que más les ilusione y les llene en la vida. Se trata de ayudar a la gente joven para que sepa escoger una actividad que les haga sentirse bien. Lo decía Bernard Shaw: “Dichoso es aquel que mantiene una profesión que coincide con su afición”.

Manuel Bellido

bellido@agendaempresa.com

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