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Este verano, ¡qué sofoco!

posted by @mbellido 30 septiembre 2006

El verano ha sido caluroso, muy impetuoso en temperaturas y, a veces, sofocante informativamente hablando. El mes de julio fue ‘extremadamente cálido’ y las temperaturas medias fueron las más altas de los últimos 45 años y no solo en España, estuvieras donde estuvieras en Europa el bochorno era insoportable. Como era insoportable también seguir la actualidad en la prensa, tentación a la que no podía resistirme cada mañana estando en la playa, en la montaña, o en cualquier ciudad a miles de kilómetros de Andalucía.

Día a día iba apuntando en mi libreta noticias y reflexiones y al final de mis vacaciones trascribo alguna de ellas.

Con los primeros calores de julio, que por supuesto fueron noticia, también nos enteramos de que las aproximaciones del PSOE y ETA se remontan al menos a febrero de 2004, un mes antes de los atentados del 11-M y de las Elecciones Generales de aquel año. En los días siguientes otras informaciones sobre la investigación del 11-M nos volvían a pellizcar el estómago, como por ejemplo la que ofrecía un periódico nacional de que “La UCO tenía localizado a ‘El Chino’ 17 días antes de su muerte en Leganés”. Otro día casi me atraganto mientras desayuno leyendo lo del ‘chivatazo’ a ETA: Dos policías avisaron al recaudador de ETA para no fastidiar el proceso.

Días más tarde el PSOE se reúne con la ilegal Batasuna, y las reacciones ante esa reunión llenan páginas y paginas de la prensa. Afortunadamente el Papa llega a España en esos días y en Valencia el clamor popular por Benedicto XVI es extraordinario. El Papa defiende la familia tradicional pero elude hacer críticas al Gobierno. La participación es extraordinaria y festiva pero la pesadumbre por las víctimas del metro no se nos olvida y además hay que añadir a este dolor el sufrimiento por el soldado español muerto y los cuatro heridos en Afganistán al estallar una bomba contra la patrulla. No fueron tampoco buenas noticias los millares de vuelos anulados por la huelga de pilotos. Los pilotos exigían avales salariales por valor de 6.000 millones para no hacer huelga. ‘Casi ná’ y mi familia sin poderse mover del aeropuerto de Milán. Este año tampoco podía faltar una tragedia terrorista: el 11-J dejó más de 160 muertos en siete trenes en Bombay y en esos mismos días no dejaron de asombrarme los muchos enigmas del 11 M que seguían saliendo a la luz con las revelaciones de El Mundo, las presuntas contradicciones en Interior y el ‘cerrojazo’ sin más investigación que se le quería dar al proceso.

Afortunadamente la puesta en marcha del carné por puntos nos hizo viajar más tranquilos por las carreteras españolas, de hecho la mortalidad ha bajado algo en los accidentes de tráfico y esas sí que eran buenas noticias.

Zapatero no dejaba de sorprender y uno de esos días en muchas portadas aparecía fotografiado con un pañuelo palestino después de haber vuelto a criticar a Israel, o sea más leña al fuego a nuestra curiosa política de Asuntos Exteriores donde parece, entre otras cosas, que se estaba más preocupado por la salud de Castro que por la salud democrática del pueblo cubano.

Este verano cada vez veía más inmigrantes invadiendo las calles de nuestras ciudades. No sé si era una sensación o es que me dejé condicionar por una noticia que leí en El País una mañana mientras me tomaba una tapa de atún mechado y una manzanilla (recomendación de Carlos Herrera), sentado en un restaurante de Sanlúcar de Barrameda. Lo cierto es que el censo del INE revelaba ya la existencia de un millón de inmigrantes irregulares en España.

Leyendo hoy estos apuntes y trascribiendo algunas de las consideraciones que día a día he ido haciendo veo con claridad que son más los problemas que los avances en este verano en la vida nacional. Muchos de esos problemas han desbordado al Gobierno de ZP: las amenazas de Bruselas que parecen haberle hecho tirar la toalla en el caso E.ON, la brutal huelga de El Prat, los cayucos con inmigración ilegal procedente de las costas africanas a las Islas Canarias y los trágicos incendios que siguen arrasando hoy cientos de hectáreas en España y en especial en Galicia.

En el exterior el verano también ha sido sofocante: el atentado frustrado en Londres, el encarecimiento del petróleo, los problemas de inflación en la economía europea y, sobre todo, el interminable y sangriento conflicto en Oriente Medio.

Que, por favor, otoño no sea caliente como ya es tradición, que demasiado hemos sudado en verano

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