Entrevista a Pilar Moreno Muñoz, Delegada de Hacienda, RR.HH.
y Presupuesto en el Ayuntamiento de Sanlúcar la Mayor (Sevilla)

“Debemos crear una nueva generación de políticos”

Sobre la situación de los ayuntamientos en los tiempos que corren, la importancia del consenso en la negociación colectiva y, entre otros, sobre los principales obstáculos con los que se topan las mujeres con formación en el mercado laboral, hablamos con la delegada de Hacienda, RR.HH. y Presupuesto en el Ayuntamiento del municipio sevillano de Sanlúcar la Mayor

Mujeremprendedora: ¿Podría resumirnos en breves líneas su trayectoria profesional hasta llegar al actual cargo de Delegada de Hacienda, RR.HH. y Presupuesto en el Ayuntamiento de Sanlúcar la Mayor (Sevilla)?
Pilar Moreno: Cuando terminé la diplomatura de Graduado Social por la Universidad de Sevilla, enseguida comencé a trabajar para una entidad bancaria donde realicé una carrera profesional satisfactoria. Fue una etapa en la que adquirí gran conocimiento práctico de la sociedad y una visión de la vida en conjunción con la economía nacional que parece que muchos no son capaces de encontrar. A partir de la práctica y con mi segunda etapa universitaria con la licenciatura en Ciencias del Trabajo y el posterior Máster Universitario Oficial en RRHH, he sido capaz de hallar un punto de encuentro de la realidad diaria con las teorías económicas, jurídicas e incluso sociológicas y psicológicas. A partir de ese momento es cuando de verdad me sentía preparada para dar un paso que debería ser necesario siempre, para comenzar una vida al servicio de los ciudadanos. Coincidió con que el actual alcalde de Sanlúcar la Mayor me pidió que formara parte de su proyecto encaminado a solucionar una situación económica crítica de las arcas municipales, del desajuste de personal, así como buscar formulas innovadoras de gestión y mejora para el Ayuntamiento y todos los sanluqueños.

ME.: Usted se define como “no partidista ni política”. ¿Cómo es posible esta definición desde de un cargo político como el suyo?
P.M.: La clase política actual ha involucionado hacia el populismo antes que hacia los intereses de la colectividad, la búsqueda del voto antes que el beneficio para todos. Todo ello a lo que nos ha llevado es a perder la misión principal de la Administración Pública de servicio a lo colectivo. Mi particular punto de vista es que el ciudadano es el primer objetivo y que el bien general está por encima del particular. La desviación que hemos vivido en los últimos años de este objetivo es lo que en la actualidad ha provocado movimientos contrarios a la clase política. Para nada me identifico con la imagen de político tradicional, los políticos deberían ser las personas más generosas. Debemos crear una nueva generación de políticos preocupados por el bien común antes que del propio, desde la preparación académica, intelectual y empírica así como del conocimiento de la realidad en la que nos movemos. Hay que ser emprendedor y estar preparado, no es comprensible como determinadas “personas” que juegan con el futuro de los ciudadanos tienen carencias elementales de gestión y ética.

ME.: Desde el interior de un Ayuntamiento y sobre todo, desde el cargo que ocupa dentro del mismo, ¿cómo valora la situación real de los Ayuntamientos de nuestro país en el contexto de crisis en el que nos encontramos?
P.M.: En los Ayuntamientos se viven situaciones rocambolescas. Los años de euforia económica han hecho que los consistorios en general se encuentren con un alto grado de deudas sin el requisito previo de pasar por presupuesto y un volumen de personas que se han incorporado a la Administración con contratos en fraude de ley, sin realizar ningún tipo de proceso de selección, ocupando puestos sin carga de trabajo en muchos casos y con una encadenación de contratos contraria a los principios de la Administración pública. Pero el principal problema es que lo que se exige desde un punto de vista administrativo es taxativamente contrario al derecho laboral. Desde mi punto de vista se hace necesaria una reforma profunda de las Administraciones Públicas Locales, buscar un punto de partida y después pedir responsabilidades a quienes no cumplan con las leyes y los mandatos de instancias superiores.

ME.: Uno de sus trabajos de investigación se titula ‘Unidad o división: La importancia del consenso en la negociación colectiva’. ¿Es hoy más necesario que nunca este consenso, o consenso y negociación colectiva se han convertido casi en una quimera?
P.M.: Pensar que el consenso es una quimera sería lo mismo que tirar la toalla. El problema de la negociación colectiva tiene el mismo origen que la falta de consenso político en situaciones difíciles, que existen intereses externos que no hacen más que perjudicar a los trabajadores como personas. En mi investigación lo que se estudia son los problemas que surgen dentro de las partes de una negociación y sin este consenso el resultado de la posterior negociación es significativamente peor que en el caso en el que las partes se encuentran unidas en el beneficio de las personas a las que representan. En el ámbito laboral, en el mundo del trabajo, cuando se negocia se está tratando de temas que tienen una influencia capital en la vida de las personas y de sus familias y ello hace que se produzcan situaciones tensas y sea muy fácil levantar a las masas para conseguir réditos políticos.
ME.: Defensora de la formación a lo largo de toda la vida y con un amplio currículum formativo a sus espaldas, ¿por qué cree que las mujeres son mayoría en el ámbito del desempleo universitario?
P.M.: El principal hándicap con el que tenemos que luchar las mujeres es nuestra función biológica y social. A pesar de encontrarnos en el siglo XXI son muchos los problemas con los que todavía nos encontramos por el mero hecho de ser mujer, independientemente de nuestra formación. Estos problemas en tiempos de crisis en los que las plantillas están muy ajustadas se multiplican por infinito y por ejemplo, tan solo pensar que la mujer pudiera quedarse embarazada ya supone un “problema” para el empresario, esto significa que aunque se ha avanzado mucho el concepto conciliación familiar es más una acción de marketing político y empresarial que una realidad. Si bien hay más mujeres que hombres en las aulas universitarias, el mercado de trabajo no es fiel reflejo de este dato y las tasas de desempleo femenino son superiores a las del masculino. La desagregación por grado de titulación revela que el desempleo en mujeres con educación secundaria es inferior al de hombres, sin embargo sube exponencialmente para mujeres con titulación universitaria e incluso con doctorado, esto es así porque la mujer suele ocupar puestos medios en la empresa. A pesar de ello, apuesto por la formación al más alto nivel porque es la mejor manera de afrontar la vida y porque como mujer es la mejor manera de defender a las mujeres como colectivo.

ME.: ¿Cuáles diría que son los principales obstáculos con los que se topan las mujeres con formación en el mercado laboral?
P,M.: Una mujer lo tiene muy difícil en el mercado laboral y mientras más elevado sea el nivel de formación, peor es la situación. La mujer debe mostrarse más agresiva que el hombre para conseguir el mismo objetivo. Está demostrado que no existe una forma femenina y otra masculina de dirigir, ni de gestionar, sin embargo es más fácil criticar una gestión femenina añadiéndole adjetivos machistas. Mientras que veamos a un hombre o una mujer y no a un trabajador, un gestor, un profesional o a un directivo en neutro, existirá discriminación.

ME.: Parte de su vida profesional la ha pasado trabajando en banca, ocupando puestos directivos desde 1993. ¿Cómo valora el papel de la banca en la crisis económica actual en la que estamos inmersos?
P.M.: Existen dos ámbitos en los que la banca ha influido en la situación económica actual. El papel de la banca al más alto nivel, que aunque tengamos bastantes datos, la realidad se nos escapa, son decisiones a muy alto nivel que el ciudadano de a pie no alcanza a conocer.
Desde un punto de vista más cercano, la banca ha tenido mucho que ver en la situación en la que se encuentran muchas familias. Hemos pasado unos años en los que se rifaban préstamos y los empleados de la banca eran obligados a buscar hasta debajo de las piedras a alguien a quien darle un préstamo, hasta el punto de que los clientes más que solicitar una operación bancaria se rifaban al mejor postor. Ahora es todo lo contrario, de la opulencia con el dinero hemos pasado a la carencia más elemental de recursos y una economía basada en el consumo como la nuestra, cuando no existe fluidez de dinero se estanca, que es la situación actual.

ME.: Banca y política han sido dos de los sectores en los que se ha movido profesionalmente. ¿Cómo valora la presencia de la mujer tanto en uno como en otro?
P.M.: La mujer en la banca tiene un papel de relativa importancia, y digo relativa porque el porcentaje de mujeres trabajadoras en el sector de la banca es superior al de hombres, sin embargo, a medida que se sube de nivel las diferencias se invierten. A mí personalmente me han llegado a preguntar sobre mis perspectivas como madre antes de un ascenso. En política en cambio, la paridad obligada que se ha puesto de moda, hace que las diferencias se camuflen más. La paridad real existirá cuando no sea obligatoria, cuando no sea necesario contar qué número de mujeres hay en un Consejo de Ministros o de empresa. No significa que esté en contra de la paridad, es un ejemplo que debe pasar de la política a la empresa privada, es un camino necesario, pero el objetivo debe ser conseguirla con naturalidad.