“La formación profesional debe estar siempre enfocada al empleo”

Entrevista a la directora general de Formación para el Empleo Tras su labor en el Ayuntamiento de Lucena, María José Lara se enfrenta ahora a un nuevo reto desde su recién estrenado cargo, dotar a los trabajadores de Andalucía de las competencias necesarias para su acceso al mercado laboral. Con ella desvelamos los objetivos de esta dirección general para la presente legislatura.

Agenda de la Empresa: ¿Cuáles son los principales retos en los próximos años para la Dirección General de Formación para el Empleo?

María José Lara: Tenemos tres retos fundamentales que suponen modificar en esta legislatura todo el Sistema Andaluz de Formación para el Empleo. El primero es conseguir la plena aplicación del derecho a la formación profesional, consagrado en el nuevo Estatuto de Autonomía de Andalucía, mejorando la empleabilidad de los ciudadanos y ciudadanas de nuestra Comunidad. Tenga en cuenta que, el principal objetivo de la Consejería de Empleo es promover el empleo en Andalucía y que éste sea de calidad y contribuya a incrementar la productividad económica. Y desde la Dirección General de Formación para el Empleo pretendo que la formación desempeñe un papel fundamental, apostando por dotar a los trabajadores y trabajadoras de Andalucía de las competencias necesarias para, por un lado, facilitar su acceso al mercado laboral a los trabajadores desempleados y, por otro lado, actualizar y completar la cualificación de los trabajadores ocupados para que puedan desarrollar su carrera profesional y mejorar la productividad de las empresas, todo esto desde el mandato que los andaluces y andaluzas nos hemos dado en nuestro Estatuto.El segundo, es el reto de adaptar la Formación para el Empleo a la normativa que se ha venido aprobando recientemente a nivel nacional, en desarrollo de la Ley Orgánica del Sistema Nacional de las Cualificaciones y de la Formación Profesional, como es el Real Decreto de Certificados de Profesionalidad, el de Centros Integrados y el Real Decreto y su orden de desarrollo, sobre Formación para el Empleo. Y, finalmente, esta Dirección General tiene el importante reto de elaborar, junto a los agentes sociales y económicos y la Dirección General de Formación Profesional y Educación Permanente de la Consejería de Educación, el nuevo Plan Andaluz de Formación Profesional. El actual sistema de formación data de 1997 y desde entonces ha tenido pocos cambios en su filosofía y gestión. A partir de que se apruebe la nueva normativa que, como he dicho anteriormente, se va a poner en marcha en esta legislatura podremos hablar de una nueva Formación Profesional para el Empleo, mas conectada a las necesidades del mercado de trabajo, más flexible, teniendo en cuenta criterios de territorialidad y, siendo más exigente con los criterios de calidad

A.E.: ¿Qué lugar tiene la Formación Profesional en el conjunto de las políticas activas de empleo de la Junta?

M.J.L.: La Formación para el Empleo ocupa un lugar destacado y prioritario en el conjunto de lo que se denomina “Políticas Activas de Empleo”, ya que es un instrumento estratégico para conseguir mejorar la cualificación de los trabajadores, tanto desempleados como ocupados. Pero en ambos casos, a través de la formación de los recursos humanos, se contribuye a mejorar la productividad de las empresas y se fomenta la creación de empleo de más calidad. La Formación Profesional tiene que dar respuesta a los nuevos desafíos y exigencias derivados del modelo económico y ha de ser coherente con las estrategias de desarrollo de los distintos sectores productivos y de las empresas. Es decir, la formación profesional debe estar siempre enfocada hacia el empleo, de ahí que las empresas deban jugar un papel fundamental a la hora de definir sus necesidades de empleo y sus necesidades de formación, para que la Administración pueda establecer los programas formativos adaptados a esas necesidades.

A.E.: ¿Cuáles son las principales características del Programa de Consorcios Escuela de FPO?

M.J.L.: El modelo formativo de las Escuelas de Formación para el Empleo, constituidas bajo la fórmula jurídica de Consorcios con diversas Corporaciones Locales, es un modelo que ha surgido en Andalucía y tiene fundamentalmente las siguientes características: Formación especializada: cada centro está especializado en la formación de algún sector productivo, por ejemplo, hostelería, soldadura, mármol, joyería, madera, etc.; Formación a demanda: adaptada a las necesidades del tejido productivo de algunos sectores económicos con fuerte implantación en determinados territorios; Formación de calidad: tanto en los medios didácticos y en el equipamiento, como en las instalaciones, así como con un profesorado en constante proceso de formación pedagógica y de adaptación a los cambios tecnológicos del sector correspondiente; Formación eminentemente práctica: se compagina la formación teórica con la formación práctica en entornos reales de trabajo (restaurantes, hoteles, talleres, canteras, etc) y se completa esta formación con la realización de prácticas profesionales en empresas, tanto andaluzas y nacionales, como de otros países europeos a través del Programa Leonardo da Vinci; Formación que se completa con acciones formativas en nuevas tecnologías de la información, en idiomas, en gestión empresarial y con acciones de orientación profesional.

A.E.: ¿Y los objetivos?

M.J.L.: Primero, conseguir el máximo índice de inserción laboral de los alumnos. En la mayoría de los centros se están alcanzando porcentajes superiores al 95%, con un corto plazo de tiempo de inserción y con unas características de empleo estable en la mayoría de los casos. Asimismo, hay que destacar que alrededor del 25% se establecen como autónomos y que en breve plazo se convierten en empleadores de nuevos alumnos. Por otro lado, es objetivo importante de este Programa, el poner a disposición de las empresas correspondientes a cada Consorcio de Formación de trabajadores muy cualificados que contribuirán a aumentar la productividad y competitividad de las empresas. Asimismo, en muchos casos, los Consorcios realizan incluso una labor de colaboración con los sectores productivos a fin de dinamizarlos, bien en cuanto a renovación del equipamiento, de los procesos tecnológicos, de participación en ferias y jornadas, de comercialización, etc. En suma, realizan también una función de asistencia técnica.

A.E.: En la actualidad ¿cuántos Consorcios están en marcha y en qué provincias se están desarrollando?

M.J.L.: Actualmente están funcionando 14 Consorcios Escuela de Formación para el Empleo, destacando, en cuanto al número, los del sector de restauración y hostelería, que son seis y que están implantados en las provincias de Huelva (Islantilla), Cádiz (en la capital), Málaga (en Benalmádena, Mijas y Málaga) y en Jaen (Baeza). Asimismo, hay Consorcios en San Fernando (Cádiz), relativo a técnicas industriales, principalmente soldadura y montaje de estructuras de aeronaves; en Encinas Reales (Córdoba) de madera, con un enfoque de fabricación industrial de muebles y el mismo Consorcio gestiona otro centro especializado en mueble tapizado en Villa del Río (Córdoba); también en Córdoba capital hay una Escuela de Joyería y en el municipio de Fines (Almería), en la comarca de Macael, existe la Escuela del Mármol de Andalucía. En Gelves (Sevilla) hay una Escuela de Artesanos especializada en cerámica y en ebanistería; en Málaga, está en el Consorcio de Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación, instalado en el Parque Tecnológico de Andalucía (P.T.A.); en Granada capital está la Escuela Andaluza de Restauración, destinada a la formación y rehabilitación del Patrimonio Histórico. Y finalmente, en Almonte, en la Aldea de El Rocío existe el Consorcio Formades, dedicado a la formación medioambiental y en desarrollo sostenible, con una importante dedicación a la formación ecuestre.

A.E.: ¿Qué respuesta están obteniendo y cuáles son los de mayor demanda e inserción laboral?

M.J.L.: La respuesta es estupenda, entendiendo por respuesta la gran cantidad de solicitudes que se reciben para participar en los cursos. Nuestros Consorcios Escuela de Formación para el Empleo tienen bastante prestigio en sus respectivos sectores y son más las solicitudes de participación en los cursos que el número de plazas disponibles. Hay que tener en cuenta que a veces acuden alumnos de poblaciones bastante distantes de donde está el centro formativo, existiendo en algunos casos la posibilidad de becas e incluso en otros casos existe residencia para alojamiento de alumnos, destacando el Consorcio Ciomijas (Centro de Formación Integral de las Industrias del Ocio), en Mijas, que posee una residencia con capacidad para 120 alumnos. Es muy alta la demanda de alumnos para estudiar la especialidad de cocina, profesión que últimamente está muy prestigiada socialmente, y también se aprecia una recuperación en el nivel de solicitudes para formación en especialidades de “sala” en el sector de restauración (camarero, maitre, sumiller, etc). Igualmente es elevada la demanda en otros Consorcios que tienen un importante tejido productivo en su territorio, como es el caso de la madera en Encinas Reales (Cemer); la soldadura en el Centro de Técnicas Industriales, en San Fernando, que también viene realizando un número importante de acciones formativas para el sector aeronáutico; la formación en especialidades del sector del mármol, en la Escuela de Fines y lo mismo podemos decir de la Escuela de Joyería de Córdoba, la ebanistería en Gelves, la formación ecuestre en Formades, en El Rocío y las especialidades de restauración de edificios históricos en la Escuela Andaluza de Restauración de Granada. También en los últimos años se nota un aumento del número de alumnos en el Consorcio sito en el Parque Tecnológico de Andalucía, Málaga, dedicado a la formación en Comunicaciones y Tecnologías de la Información. Y finalmente, quiero señalar la gran aceptación y alto grado de inserción laboral que tiene el curso de Mantenimiento de Instalaciones Hoteleras que se imparte en los Consorcios donde hay Hotel-Escuela, en “La Laguna” (Baeza) y en Ciomijas (Mijas). En cuanto al nivel de inserción laboral conseguido por los distintos Consorcios, destacan fundamentalmente los dedicados al sector de restauración y hotelería, así como el Cemer (madera industrial), Centro de Técnicas Industriales (soldadura y especialidades del sector aeronáutico) y Escuela de Artesanos de Gelves y en general, el índice de inserción laboral de los alumnos formados en la Red de Consorcios Escuela de Formación para el Empleo es muy alto, superando en casi todos los casos el 85% de los alumnos.

A.E.: ¿Está en proyecto ampliar la Red de Consorcios? En caso afirmativo, ¿a qué sectores irán dirigidos?

M.J.L.: Sí, y de hecho ya han comenzado las obras de un nuevo centro formativo en Castilleja de Guzmán (Sevilla), que será la sede de un nuevo Consorcio que se está constituyendo actualmente con el Ayuntamiento de dicha localidad y con participación también de la Mancomunidad de Municipios del Aljarafe. Dicho Consorcio tendrá como objeto la formación en especialidades de Hostelería, como cocinero y camarero. Asimismo, no se descarta en un futuro la creación de nuevas escuelas especializadas de formación mediante Consorcios con otras entidades locales, en sectores productivos potentes que necesiten una mano de obra muy cualificada y que no se esté cualificando la misma a través de los programas ordinarios de Formación para el Empleo, pero destacando siempre, que este Programa tiene un carácter extraordinario y que no se pueden atender todas las necesidades de formación a través del mismo.

A.E.: ¿En qué consisten las prácticas transnacionales de los alumnos?
M.J.L.: Como ya he señalado, la formación impartida en el seno de los Consorcios se pretende que sea muy práctica y, para ello, en muchos casos se establecen talleres, restaurantes, hoteles, etc., donde los alumnos se forman en un entorno lo más parecido a un centro real de trabajo, es decir, a una empresa. Pero además, se procura que se complete, en todos los casos, la formación con prácticas en empresas. Y también, una parte de los alumnos tiene la posibilidad de efectuar un período de prácticas en empresas de países europeos, a través del Programa Leonardo da Vinci. Estas prácticas suelen tener una duración de tres meses, de los cuales el primer mes consiste en formación intensiva en el idioma del país receptor, o genéricamente en inglés en muchos casos y el resto del período los alumnos realizan prácticas no laborales en empresas, en actividades relacionadas con los estudios que han realizado previamente. Las prácticas llevan aparejado siempre el pago de los gastos de desplazamiento, así como la estancia y la manutención, y también el importe del cursos de idiomas que realizan en el extranjero. También es necesario destacar que normalmente los alumnos suelen estudiar el idioma correspondiente a lo largo de los cursos impartidos en el Consorcio y que los que participan en el programa de prácticas en el extranjero reciben, además, con carácter previo al viaje, una formación intensiva en el idioma respectivo. A través de estas prácticas, se persigue conseguir un triple objetivo. En primer lugar, perfeccionar la formación recibida mediante un período formativo en entornos productivos reales de empresas muy cualificadas europeas. En segundo lugar, completar y mejorar la formación en algún idioma extranjero, muy importante para sus actividades profesionales en muchos casos, como ocurre por ejemplo en el sector de hostelería y alojamiento. Y, en tercer lugar, procurar que conozcan otros países y otras culturas, lo que redundará en un futuro en mejorar su percepción del espíritu europeo como aglutinador de muy diversas culturas, lenguas, religiones, etc. Todo ello, a la vuelta de las prácticas suele redundar en mayores posibilidades de inserción laboral e incluso, tras la finalización de dicho período es frecuente que las empresas donde han realizado las prácticas, ofrezcan a los alumnos un contrato laboral, lo que nos demuestra el alto grado de preparación y cualificación profesional de nuestros alumnos.

Manuel Bellido