Entrevistas

Entrevista a Aurelio Azaña García, Decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Andalucía Occidental

posted by @mbellido 9 febrero 2015

“Sin industria no habrá progreso para Andalucía”

Manuel Bellido: ¿Sigue siendo necesario en la actualidad la existencia de un Colegio de ingenieros industriales?

Aurelio Azaña García: La profesión de ingeniero industrial es una profesión regulada legalmente y como tal, la colegiación es obligatoria para todos aquellos que quieran ejercerla. Ejercen la profesión no solo los profesionales que hacen proyectos de ingeniería y construcción, sino cualquier ingeniero en cuyo contrato diga que es ingeniero. Hoy por hoy, el Colegio tiene la encomienda administrativa de velar y regular la profesión de ingeniero a fin de garantizar que los profesionales ejercientes van a dar un servicio seguro y digno a los ciudadanos y a las empresas que los contraten. Además, el Colegio debe de velar por la deontología y que el intrusismo y la falsificación de títulos académicos sea denunciada a la justicia. Por otro lado, también el Colegio vela por el cumplimiento de la legislación y reglamentación en todos los trabajos profesionales: que haya el mínimo número de equivocaciones profesionales posibles mediante la revisión y el visado de los trabajos y que si estos errores se producen, los daños sean reparados mediante los seguros de responsabilidad civil que gestiona el Colegio.

Manuel Bellido: ¿Qué aporta el Colegio de Ingenieros Industriales a la sociedad en general?

Aurelio Azaña García: Por un lado, aporta seguridad. El ciudadano debe tener claro que cualquier opinión, trabajo profesional o manifestación en la que intervenga el Colegio está realizada desde el más estricto cumplimiento de la legalidad e imparcialidad, pues un Colegio no tiene ánimo de lucro ni actúa al dictado de ningún político o grupo de interés. Por otro lado, nivel tecnológico. Está comprobado que el desarrollo tecnológico y el bienestar social va ligado al número de ingenieros y a la calidad de los mismos. Nosotros, desde los Colegios intentamos que el nivel de sus ingenieros y de la ingeniería que representa sea el máximo posible en el plano académico y en el profesional.

Manuel Bellido: ¿Cuáles son sus servicios específicos?

Aurelio Azaña García:Nuestros servicios tienen dos destinatarios fundamentales que, por orden de importancia son: la sociedad y los ingenieros. Con relación a los servicios que damos a la sociedad, ya he adelantado anteriormente algunos: garantizar la seguridad de las personas mediante  la exigencia de calidad de los trabajos de nuestros colegiados y el aseguramiento de la responsabilidad civil profesional. Pero no debemos de olvidar que un Colegio profesional se debe a la sociedad a la que sirve como corporación de derecho público y, entre otras materias, es órgano consultivo independiente y técnico en materias como legislación industrial, energía, educación, innovación, sostenibilidad y construcción fundamentalmente. También tenemos que prospectar y establecer estrategias a largo plazo (en un horizonte de 10 o 15 años) que sirvan a nuestros gobernantes para tomar decisiones, ellos que tienen que estar más atentos al corto plazo que a la necesidad de saber dónde tenemos que estar dentro de una o dos décadas. Ese es nuestro trabajo. Actualmente, por ejemplo estamos siendo muy insistentes en la necesidad de una estrategia a largo plazo para la industrialización de Andalucía y estamos dando ideas y soluciones para llegar al año 2020 con el mayor índice de PIB industrial posible ya que estamos a la cola de España y España está, a su vez, en una posición muy baja respecto del resto de países europeos. Sin industria no habrá progreso para Andalucía y hay que atraer al capital industrial a Andalucía. Conseguir energía barata es también otro de nuestros grandes objetivos como colectivo porque redundará en la viabilidad de los hogares en el bienestar de los ciudadanos y en la competitividad de nuestras  empresas. En cuanto a los servicios que prestamos a los ingenieros quiero resaltar el de dar formación postuniversitaria para estar a la vanguardia de las tecnologías. Nuestros ingenieros están en más de cien países ocupando generalmente puestos de responsabilidad y en actividades tan diversas que van desde la construcción hasta los servicios de todo tipo, incluso grandes empresarios. No olvide usted que la formación del ingeniero industrial es muy generalista, lo que le da una amplia visión de los problemas. No me quiero extender mucho más en enumerar una por una dichas contribuciones del Colegio a la sociedad y a la profesión de ingeniero pero las más importantes están ahí dichas.

Manuel Bellido: ¿Qué repercusión está teniendo sobre la profesión las últimas reformas universitarias?

Aurelio Azaña García: Antes decía que la formación del ingeniero industrial debe de ser generalista. Ese ha sido el factor clave para que hoy sea la primera o segunda profesión más demandada y esa formación es y debe seguir siendo una formación dura que te “amuebla” muy bien el cerebro para resolver cualquier problema, por complejo que sea. Somos solucionadores de problemas complejos y debemos seguir siéndolo. Por eso, la reforma de Bolonia que hemos trabajado muy de cerca significa, en general, un paso atrás: por un lado por la proliferación de cientos de titulaciones confusas que llevan la palabra “ingeniero” y que obedecen más a la endogamia de las universidades que a las necesidades de la sociedad y que confunden al ciudadano y por otro lado la proliferación de universidades sin recursos ni personal adecuados que quieren impartir a toda costa el máster en ingeniería industrial porque vende bien. Afortunadamente, el título de ingeniero industrial ha quedado tras la reforma de Bolonia  como un título de nivel de máster por lo que los estudios de ingeniero industrial seguirán siendo de ciclo largo y alta cualificación. Pero eso se ha conseguido después de muchas protestas ante el Ministerio por defender la excelencia universitaria, cosa que no ha sido fácil en un país donde se premia más el café para todos que la meritocracia. Seguiremos denunciando a las universidades que quieran engañar a los ciudadanos ofreciendo un título universitario (que hoy tiene una gran prestigio profesional internacional) sin el nivel académico y docente que se espera de él. No olvidemos que los Colegios profesionales son los que regulan las profesiones con atribuciones profesionales y no hacerlo sería una dejación de sus funciones.

Manuel Bellido: Las tecnologías cambian y las herramientas también ¿cómo se articula esta puesta al día de los ingenieros industriales una vez terminada la carrera? ¿Es imprescindible el máster?

Aurelio Azaña García: La nueva titulación de ingeniero industrial es una titulación de master. Es decir, que hay que cursar el master en ingeniería industrial para ser ingeniero industrial y poder ejercer tal profesión. Legalmente, la duración de los estudios estará entre uno y dos años. Queremos que la formación sea intensa en contenidos y en duración. Por ello defendemos que el máster tenga la máxima duración posible dentro de lo que la ley permite: dos años de duración. Los avances en la tecnología son exponenciales y sin esa formación amplia será imposible formar a ingenieros que estén a la vanguardia de dichas tecnologías. Las escuelas de ingenieros de referencia del país han optado por el máster de 120 créditos y Andalucía no se puede quedar en la segunda división de la ingeniería, sino que queremos jugar en primera. Las empresas valoran cada vez más la procedencia universitaria del profesional que opta a un puesto de trabajo. Los que impartan títulos de baja calidad estarán engañando a sus alumnos y a toda la sociedad y ello les pasará factura. Aparte de mi visión como decano y mi experiencia en el sector privado como responsable de una empresa de ingeniería que procura contratar a los mejores ingenieros, mi experiencia como profesor universitario desde hace 19 años me ha enseñado que merece la pena estudiar carreras largas y duras no solo por la recompensa profesional que obtienes, sino también por la visión global e intelectual tan completa que aporta el esfuerzo realizado.

Manuel Bellido:  ¿Qué importancia tiene  la formación permanente para los ingenieros? ¿Qué aporta en este sentido el Colegio?

Aurelio Azaña García: El ingeniero tiene que formarse a lo largo de toda su vida profesional. La evolución de las tecnologías y de los campos de actividad del ingeniero hacen que, o estás al día o te quedas profesionalmente obsoleto. No olvidemos que una persona a lo largo del día interactúa con varios cientos de productos de la ingeniería que no tienen nada que ver con los que había hace escasamente diez años. En esta línea, el Colegio da formación para ser mejores profesionales cada día. Tenemos más de cincuenta acciones formativas todos los años y más de mil quinientos alumnos de todas las ramas de la ingeniería, no solo la industrial.

Manuel Bellido: ¿Cuales son los problemas que más obstaculizan en la actualidad el ejercicio de la profesión?

Aurelio Azaña García: Una de las principales amenazas actuales es la proliferación de titulaciones que llevan la palabra ingeniero de las que hay cerca de cuatrocientas entre grado y máster y todos con nombres distintos. Otra amenaza es la falta de empleos de calidad que está haciendo que los jóvenes ingenieros que tienen aspiraciones a ejercer su profesión se tengan que desplazar fuera del país en busca de un futuro profesional mejor. La desregularización que está haciendo la administración y que confunde este término con la liberalización de los mercados es otra amenaza no solo para la ingeniería sino para la sociedad en general  por cuyos intereses tendría que velar dicha Administración.

Manuel Bellido: ¿Para la ingeniería industrial española y en general para la industria es adecuado el actual marco legislativo europeo o habría que revisarlo?

Aurelio Azaña García:Por un lado me parece acertado que la Unión Europea se haya puesto un objetivo ambicioso para que en el año 2020 el 20% del PIB sea de origen industrial, pero luego no está contribuyendo a las  regiones más desfavorecidas como Andalucía frente a otras muy desarrolladas industrialmente como el caso de muchas regiones alemanas, por ejemplo. Por otro lado, la Unión Europea debería de poner algunas barreras a productos industriales que están entrando y que son de muy baja calidad  mientras que nuestros productos tienen barreras de entrada a muchos países que fomentan el consumo interior con sus productos nacionales. Incluso Estados Unidos, el paradigma de libertad de mercado, defiende a su industria nacional para el consumo interior.

Manuel Bellido: Sostenibilidad y desarrollo industrial. ¿Se podría desde el gobierno regional y central tomar nuevas medidas para equilibrar sostenibilidad y desarrollo industrial?

Aurelio Azaña García:Aunque el esfuerzo de las empresas por adoptar las mejores tecnologías disponibles y sostenibles ha sido innegable, las exigencias a nivel europeo están llevando a  que nuestros productos sean cada vez menos competitivos. Sectores completos se están deslocalizando incapaces de cumplir las limitaciones de emisiones de gases de efecto invernadero que nos autoimponemos. Nuestras empresas industriales tienen que competir en un mundo global y los dirigentes europeos, que tendrían que ser sus aliados, son los que más trabas les están poniendo.

Manuel Bellido: ¿Como ve en la actualidad el mercado laboral del ingeniero industrial?

Aurelio Azaña García:Es la profesión más demandada junto con la de administración de empresas y seguirá siendo así mientras que, desde los Colegios profesionales, sigamos velando por la excelencia académica y profesional de nuestro colectivo. Esa es, quizás, el principal reto que tenemos para los próximos años.

Manuel Bellido: La ingeniería industrial es una profesión con un abanico muy amplio de sectores para su aplicación. ¿Qué perfil de ingeniero y qué tipo de preparación busca la industria en la actualidad?

Aurelio Azaña García:El ingeniero industrial no solo trabaja en la industria, sino en cualquier campo o actividad empresarial y profesional que nos podamos imaginar. Hay empresarios, académicos, financieros, directivos técnicos, ejecutivos, calculistas, tecnólogos, comerciantes, por citar a unos cuantos. Y además, trabajamos en más de cien países con éxitos notables. Por ello, el ingeniero industrial debe ser un profesional generalista con una buena base de física y matemáticas que ayudan a resolver problemas complejos de la vida empresarial diaria en entornos complicados. También debe de conocer a fondo las “palancas” fundamentales de la ingeniería industrial: la mecánica, la química, la electricidad y la dirección y organización de empresas que son la base de nuestra ingeniería. Ser generalista: esa es la clave. Por último, todo el entorno de nuestra profesión se desarrolla en inglés por lo que el manejo de idiomas y principalmente del inglés es fundamental. No nos olvidemos que el título de ingeniero industrial como se concibe en España no tiene una equivalencia en cuanto a contenidos en casi ningún otra parte del mundo donde el ingeniero industrial se entiende como un profesional más orientado a la producción industrial, más especializado. Lo que funciona bien hay que defenderlo y potenciarlo y si podemos, nos gustaría exportar nuestro modelo de ingeniero industrial a otras partes del mundo.

 Manuel Bellido

 

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