Editoriales de Agenda Empresa

El pavo inductivista

posted by @mbellido 23 diciembre 1998

Un pavo obsesionado por lo científico, hizo durante mucho tiempo extremadas observaciones acerca de sus horas de comida. Como buen inductivista las realizó en diversas circunstancias: en días lluviosos y soleados, en días fríos y calurosos, los miércoles y los jueves… La víspera de Navidad y armado de sus conocimientos inductivistas, realizó su generalización definitiva: “Se da a comer a los pavos a las nueve de la mañana sean cual sean las circunstancias”. Lamentablemente y para desgracias del pavo, esa misma mañana no le llevaron a comer, lo degollaron.

A Bertrand Russel y a su extraordinario buen humor, se debe esta historia, que es la recreación de una severa crítica al método inductivo, que a la postre se convierte en “ingenuo” y condenado al fracaso si lo aplicamos como el pavo.

Fracasos empresariales y políticos provienen a menudo del acostumbrarse a contemplar ciertos acontecimientos de forma regular, quedándose anclados en que se seguirán repitiendo del mismo modo, como pensaba el pavo.

Los tiempos cambian vertiginosamente y los métodos para emprender cualquier proyecto también cambian. Ni siquiera la fantasía puede anticiparse a determinadas necesidades. Una cosa es que en el 800 se pudiera prever que el hombre llegaría a la Luna, que grandes submarinos atravesarías los océanos o que se fuese de una parte a otra el mundo en tiempo récord y otra, es que se imaginase que viviríamos de “marketing”. Con todo lo que imaginó Julio Verne, no pudo imaginar ese arte de vender cualquier cosa a cualquier persona en cualquier momento y lugar.

El Marketing es una disciplina científica, un método y una filosofía de la que hoy no se puede prescindir y desde su nacimiento a principios de este siglo y por su aplicación, la historia ha ido cambiando de orientación y rumbo en muchos aspectos.

Sin ir más lejos, dentro de pocos meses tendremos elecciones municipales y vemos ya como algunos partidos ponen en marcha su marketing político y concretamente su marketing electoral: tratar de convencer a un determinado “público-objetivo” de que vote esa candidatura; en definitiva, vender unas pocas ideas, conquistar aquel importantísimo territorio de pocos decímetros cuadrados, que es la mente del votante.

También las empresas preparan planes de actuación, presupuestos y estrategias se barajan de cara al nuevo año.

Pero el marketing de hoy nos enseña no sólo a estar orientados al consumidor. Hoy, para tener éxito, las empresas tienen que orientarse al competidor. Es esto lo que evitará ser “pavos inductivistas”: adelantarnos a los movimientos de la competencia, defender posiciones o lanzar una ofensiva comercial a tiempo, pero mirando siempre a nuestro competidor.

No hay un solo método para afrontar el programa del nuevo año en una empresa o preparar una campaña electoral, hay una gran variedad de métodos; es más, cada método tiene muchas variaciones. Lo importante es tener uno y que funcione. A final de año si nuestra empresa tendrá beneficios, nuestro método habrá funcionado. Al final de la campaña electoral, las urnas darán la razón al candidato que mejor método haya usado para vender sus ideas.

Oí una vez a Greenfield, responsable de muchas campañas electorales de políticos americanos que decía: “Si cree que su candidato sólo puede atraer al mitin a siete personas, organícelo en una cabina telefónica; cuando los periódicos salgan a ala calle, mostrarán cómo la gente se peleaba por entrar” Greenfield, perseguía conseguir el poder para sus candidatos y hablaba siempre de métodos, a veces no eran de esos que hacen temblar la tierra bajo los pies. Él creía que la sutil acumulación de poder es el camino más seguro hacia el éxito y usaba herramientas que proporciona el marketing para conseguirlo.

A tods nos preocupa el porvenir y queremos prepararnos para él, anticipándolo o proyectándolo para conseguir el éxito. Antes lo hacían profetas y adivinos, hoy lo encomendamos a la ciencia con el que la aplicamos. Formación y método pueden ser dos buenos regalos que nos pidamos para las próximas fiestas navideñas, así podremos comer pavo y no terminar como “el pavo” de nuestra historia.

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