Con permiso

El crecimiento silencioso del bosque

posted by admin 24 noviembre 2004

Hace algunos meses, mientras paseaba por un espléndido bosque en uno de esos espacios protegidos del Trentino, en el norte de Italia, tuve la ocasión de asistir a un espectáculo que tardaré mucho tiempo en olvidar. Mientras oía un estruendo impresionante, un árbol milenario se derrumbaba delante de mis ojos, aplastando los matorrales, arbustos y plantas que se extendían a su alrededor. Aún recuerdo el susto y el asombro. Mis compañeros de paseo, buenos conocedores de la madre naturaleza, me dijeron: “La caída de un árbol, es ruidosísima y su estruendo supera al ruido del bosque silencioso que crece sin que nadie lo note. Ahora bien, el silencio del bosque es más vital e importante y su ausencia total de ruido es mas beneficioso para la naturaleza”.

Este pensamiento lo recuerdo hoy, mientras repaso las páginas de este Directorio de profesionales, empresarias y directivas andaluzas.

Cada día más, numerosas mujeres están entrando por la puerta grande del mundo empresarial para desempeñar cargos de mucha responsabilidad.

Ya se habla de que muy pronto se medirá el grado de desarrollo de una región por el índice de mujeres que participan en la vida económico-empresarial.

Es una lenta y silenciosa irrupción de la mujer en la clase directiva empresarial, que no significa en absoluto que se esté produciendo al mismo tiempo un desplazamiento del hombre. Más bien, lo que está provocando es un nuevo equilibrio, donde hombres y mujeres complementan sus capacidades. De hecho la buena profesional enriquece siempre de manera decisiva la cultura de una empresa. La mujer es constante y no suele dejar en su labor cabos sueltos. Cuando la mujer empieza una tarea la lleva a término. La mujer es flexible y sabe adaptarse, y por su experiencia doméstica, conoce los entresijos de la buena administración.

Como el bosque que sigue creciendo sin hacer ruido, la incorporación de la mujer a los puestos directivos del mundo empresarial es constante y beneficiosa para la sociedad.

Los hombres que aún se sientan reacios a estos cambios tendrán que ir pensando en dar un giro de tuerca a esa atrasada mentalidad o, antes o después, se convertirán en una rara especie en extinción.

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