Editoriales de Agenda Empresa

Economía y cultura: relaciones mutuas, desde siempre

posted by @mbellido 3 marzo 2014

Como viene siendo habitual desde 1996, dedicamos algunas de nuestras ediciones  a la Cultura en Andalucía. En cada reportaje venimos subrayando y profundizando la convicción de que la economía es hija de la cultura y, a su vez, crea cultura.

Así lo destacábamos en la portada de la edición de febrero de 1998, y volvimos a abordar el tema “Economía y cultura” con la consejera Carmen Calvo, en febrero de 1999. En la edición de marzo de 2002 dedicamos numerosas páginas a un reportaje titulado “Educación y Cultura en clave económica“.  En marzo de 2006  poníamos en los quioscos una edición cuyo contenido analizaba en aquellos momentos “el presente y el futuro de las industrias culturales de Andalucía”. El título de portada era “El negocio de la cultura“.

En febrero de 2009 entrevistamos a Rosa Torres, por aquel entonces consejera de Cultura, y con el reportaje “La apuesta de Cultura por el patrimonio andaluz” analizamos desde diferentes puntos de vista la acción de la Consejería de Cultura en la conservación y puesta en valor de nuestro patrimonio cultural.

Volvemos este mes a retomar el tema analizando el trabajo que se hace desde las instituciones para la  promoción, protección y difusión del patrimonio histórico andaluz,  de nuestros museos  y de las artes, del libro, de la lectura y de la creación literaria, del teatro y la música, de las actividades cinematográficas y audiovisuales, de las bibliotecas y archivos de nuestra región. Hemos querido así examinar en la actualidad la acción a favor de  nuestra cultura por parte de la administración pública andaluza.

La intención es la de reflexionar conjuntamente sobre cómo la sociedad andaluza se reconoce en su cultura, hasta qué punto la conoce y la valora, qué le aporta desde el punto de vista económico y de creación de empleo, qué espera del futuro y qué la desencanta  de los momentos actuales. Muchas cosas han cambiado en estos años de crisis  también en el panorama cultural; han aparecido nuevos retos y nuevos interrogantes que nuestra sociedad debe enfrentar y resolver.

Nuestra cultura merece una reflexión pausada, por encima de partidismos, ya que sigue siendo un importante motor de la economía.  Es fundamental, y diría que vital para una economía como la nuestra,  el desarrollo y la promoción de industrias culturales competitivas.  La realidad es que la cultura, además de ser un instrumento indiscutible de cohesión social y un factor de formación de la ciudadanía, es una actividad que genera riqueza y trabajo. Las industrias culturales comparten en la mayor parte de los casos  las mismas características que otros sectores económicos y como tal deben ser tratadas, teniendo en cuenta al mismo tiempo que aquello que produce la  cultura tiene unas repercusiones de índole social y humano, de carácter intangible e inmaterial, que no se pueden obviar.

Por todos estos motivos, los poderes públicos están obligados a impulsar la actividad de las industrias culturales y a facilitar y mejorar las complejas relaciones entre creadores, productores, distribuidores y consumidores de cultura.

Echando un vistazo a la situación de los países más desarrollados se constata la relación existente entre desarrollo económico y grado de cultura.

Por consiguiente, es primordial seguir reflexionando sobre el funcionamiento de este sector y sobre los medios para lograr una adecuada financiación del mismo. En este sentido, habrá que seguir trabajando para conseguir una combinación de lo público y lo privado, de manera que la cultura no dependa solo de la tutela pública y comparta más responsabilidades con la sociedad civil. La necesidad de profundizar en el mecenazgo promoviendo la financiación total o parcial de proyectos o actividades culturales, favoreciendo  la participación social en el desarrollo de la Cultura en general y en la conservación y enriquecimiento del Patrimonio Cultural, es una vía obligatoria que no podemos eludir. Las buenas relaciones entre la cultura y la economía tienen que aprovecharse para diseñar políticas culturales eficaces, tanto desde un punto de vista estrictamente cultural como también económico. Todos saldremos beneficiados.

Manuel Bellido – bellido@agendaempresa.com

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