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Del veraneo a la economía local

posted by @mbellido 30 julio 2001

Este litoral andaluz ofrece mucho, 118 kilómetros de acantilado, 815 kilómetros de playas, un clima mediterráneo con más de 3.000 horas anuales de sol, benévolas variaciones paisajísticas y 61 municipios con muchos atractivos culturales y gastronómicos. Es por eso que cada verano acuden invariablemente turistas extranjeros, turistas de otras regiones españolas, y de todas las provincias andaluzas para satisfacer, en este incomparable, marco sus expectativas de ocio. Muchas poblaciones de nuestra costa en los meses de verano complementan sus escuálidas rentas gracias a esa población viajera que genera, cuando se dan las condiciones adecuadas, un suculento flujo económico. Este año dejará en Andalucía más de 700.000 millones de pesetas.

Nuestra redacción ha hecho un viaje por la costa andaluza durante el mes de junio para realizar esta edición y hemos comprobado sobre la marcha el esfuerzo de muchos ayuntamientos y empresarios por conseguir la mayor variedad de servicios y ponerlos al alcance de quien nos visita. Hemos admirado muchas iniciativas pero también hemos visto lo mucho que queda por hacer y profesionalizar en otros casos.

Hoy el nuevo homo turisticus demanda una vacación pluridireccional. La nueva tipología de consumidores tiene exigencias añadidas a las habituales de sol y playa que veníamos ofreciendo.

En este análisis sobre el terreno de nuestra industria turística costera hemos detectado que en muchas zonas se hace necesario transformar parcial o radicalmente la oferta global del destino reestructurando los productos que se ofrecen en clave de innovación. En otros casos se trata de acentuar la comunicación y potenciar la comercialización ya que el viajero no es un explorador despistado, sino que acude a aquellos lugares de los cuales se le ha hecho una presentación eficaz y adecuada a sus nuevas necesidades. Por tanto las actuaciones comerciales deberán ser siempre segmentadas por mercados y no genéricas, comenzando por consolidar lo ya conocido y abrir nuevas líneas de comunicación con los nuevos productos. No importa el tamaño de las empresas turísticas, importa el ansia de satisfacer las expectativas de esa nueva clase turística que busca nuevas, completas y ecológicas oportunidades de ocio.

El turismo combina elementos tangibles e intangibles que producen negocio, y en nuestro recorrido costero hemos conocido a muchos emprendedores con ideas innovadoras y proyectos tangibles que no ven la luz, por falta de ese otro elemento intangible que es el apoyo de las administraciones locales, que en algunos casos prefieren mirar para otro lado pero, eso sí, colgarse las medallas cuando el invento funciona. Si se quiere alcanzar la competitividad y el éxito, el esfuerzo ha de ser común e inteligente, ya que apostar insistentemente sólo por la masificación inmobiliaria en nuestras playas no es la única vía de negocio en este sector. Es mucho pan para hoy y hambre para mañana.

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