Editoriales de Agenda Empresa

Cuadros de una exposición

posted by @mbellido 30 marzo 2007

Después de 23 años en el cargo, José María Cuevas está a punto de dejar la presidencia de la CEOE por motivos de salud. Su trayectoria y su mandato, con aciertos y errores, ha sido un recorrido de trabajo riguroso, incansable, y lleno de esfuerzos por mantener la organización empresarial fuera del ámbito de influencia de los distintos partidos, preservando la organización de perturbaciones atmosféricas en la política y creando un mecanismo que permitiese la unidad de mercado interno en España.

José María Cuevas ha protagonizado muchos momentos en la historia económica y empresarial de nuestro país y su intervención ha sido decisiva, entre otras cosas, para evitar la fragmentación y territorialización de la organización por él presidida y, de consecuencia, ha mantenido un elemento tan fundamental y unificador de la nación.

Echar un vistazo a la trayectoria profesional y al itinerario que una persona ha recorrido en la vida es como adentrarse en una galería llena de cuadros que representan momentos fundamentales para él y para su entorno.

Mientras escribo suelo escuchar música y a menudo me recreo en ‘Los Cuadros de una Exposición’ del compositor Mussorgsky, genial músico nacido en Rusia en 1839. Módest Petróvich Músorgsky, compuso esta obra inspirado por la exposición póstuma de diez pinturas y escritos de su gran amigo, el artista Viktor Alexandrovich Hartmann: la primera pieza es un paseo por la exposición.

Ahora, mientras escribo esta carta para encabezar la edición de marzo, escucho esta fantástica pieza. Me paro un momento y entran en mi memoria unas visitas que últimamente he realizado a algunas exposiciones. Curiosamente, tengo la manía de visitar las muestras rompiendo el orden establecido por sus organizadores; la mayor parte de las veces paseo y me dejo llevar por aquello que me atrae y allí me paro a contemplar. Evidentemente no seguir el orden establecido tiene sus riesgos, pero también es verdad que las sensaciones pueden ser distintas y las emociones más generosas. Las mismas obras pueden trasmitir impresiones diferentes y contarnos historias diferentes; la narración interior que acompaña nuestra contemplación puede ser otra, según el orden que escojamos.

En este recorrido mental que hago sobre la trayectoria de Cuevas, como si estuviera en una exposición virtual, me paro delante de aquellos cuadros que reflejan esos momentos donde ha preservado la independencia de la organización frente al poder político; o delante de aquellos que han mostrado su capacidad de estar siempre presente en la realidad nacional y en la opinión pública; sin pasar por alto aquellos que muestran la digna representación que del empresariado ha hecho de frente a la Administración y a los sindicatos. Son momentos en los que ha defendido por encima de todo la libertad de empresa, rechazando intervencionismos caducos e inservibles; actuaciones en las que ha exigido a la Administración proceder con decisión en el marco legislativo llevando a cabo reformas en el ámbito laboral, fiscal o en la liberalización de sectores.
En este recorrido de retratos me quiero quedar con uno en particular y que refleja, quizás, lo que ha sido su constante talante en estos años. Una frase pronunciada el 16 de febrero del año pasado: “No sé quién dijo que siempre se tienen 20 años en algún lugar del corazón. Yo os puedo garantizar que esa es la edad de mis proyectos, de mis ilusiones y del espíritu de mi trabajo”.

En momentos en los que la sociedad desilusionada percibe la política como consumida y gastada, es bueno que la sociedad civil encuentre líderes que sepan mantener siempre el rumbo correcto. Es lo que deseamos a su sucesor.

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