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Cierro el ordenador y apago los altavoces

posted by @mbellido 1 junio 2009

junio1¿Cuánto nos cuesta dejar encendido los altavoces del ordenador cuando cerramos todo en el despacho y nos vamos a casa? ¿Cuánto nos cuesta dejar encendidas las luces en un despacho o en una sala de reuniones que no estamos usando? ¿Cuánto gastamos llamando a todos los ascensores, cuando en realidad podríamos hacer funcionar sólo uno? ¿Cuánta energía se ahorra bajando algún grado la potencia del aire acondicionado? ¿Cuánta energía consumimos diariamente en pequeñas cosas sin pensar que estamos derrochando innecesariamente? Muchas preguntas que la mayor parte de las veces se quedan sin respuesta.

Mucho se habla de cambio climático, calentamiento del planeta, contaminación y emisiones de sustancia nocivas en el ambiente. Vemos diariamente imágenes en la TV de desastres ambientales, de naturaleza desbocada: inundaciones, terremotos, tornados, etc. Siempre nos tememos lo peor, pero no somos capaces de analizar qué podemos hacer por el medio ambiente en nuestra vida diaria. Bastarían pocas pero eficaces actuaciones. Por cada diez familias que ahorrasen el 10% de energía eléctrica se reduciría la emisión de Dióxido de Carbono equivalente a la que produce un coche de gasolina. Sería como eliminar un coche de la circulación. Sustituyendo las bombillas normales por las fluorescentes compactas obtendríamos un ahorro energético de cerca del 70 o el 80%. Si apagásemos los pilotos de luz de los televisores, de los reproductores de música, de los DVD de toda España evitaríamos consumir la energía producida por una Central de 100 Megavatios.

En una reciente encuesta que hemos hecho en Andalucía resulta que tres de cada cuatro empresarios creen que es fundamental el respeto a las normas que tutelan el medioambiente. Entre estos mismos empresarios, la mitad cree que el nivel de respeto al ambiente sigue siendo el mismo que el de nuestros padres, la otra mitad está dividida entre quienes piensan que ahora hay menos respeto y quienes piensan que hay más sensibilidad. La mitad de los empresarios cree tener un buen nivel de conocimiento sobre la problemática medioambiental y la legislación vigente, solo un 20% admite tener poco conocimiento de las normas medioambientales básicas. Casi todos están convencidos de que la responsabilidad sobre la actual situación de deterioro ambiental se debe a factores humanos: mucho tráfico, deficiencias industriales, poca disposición al ahorro en los ambientes domésticos. También coinciden, casi todos, en señalar que se desperdicia de manera irresponsable ese bien primordial para nuestras vidas como es el agua y que sólo nos acordamos de su valor cuando llega la sequía. En realidad todos parecemos estar de acuerdo sobre la teoría, el problema aparece cuando se trata de sacrificar comodidades como, por ejemplo, cambiar el transporte privado por el público, bajar la temperatura de los calentadores, mantener la justa y necesaria en los aires acondicionados o tener que pagar un impuesto para poder circular en los centros de ciudad los días de fiesta.

Podemos imaginar qué gran contribución se daría para mejorar el nivel medioambiental de nuestras ciudades si muchas familias y empresas en el planeta tomaran esa actitud de ahorro. La solución de los problemas ambientales llama a la puerta de todos; ciudadanos de a pie, instituciones, políticos, empresarios. Todos estamos llamados a corresponsabilizarnos para evitar ulteriores amplificaciones de los problemas que hacen cada día más inhabitable nuestro entorno.

Cierro el ordenador y apago los altavoces.

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