Con permiso

Cambiar antes de que sea demasiado tarde

posted by @mbellido 1 junio 2012

Se discute y se ironiza entre mis colegas de profesión  sobre los contrastes que ofrecen hoy optimistas y catastrofistas de la política. La realidad es, que el panorama político se divide entre apocalípticos, que ven a España agonizando como Grecia, y los que piensan que estamos taponando la sangría de nuestras deudas y poniendo las bases de la recuperación.  Esta discusión sin fin es  la que anima la vida del Congreso de los Diputados, una discusión casi siempre sin bases rigurosas  pero con enormes dosis de demagogia. La puesta en escena de los señores diputados en la sesión de control de los miércoles es, a veces, de sainete. Hay una especie de doble contabilidad, que casi nunca coincide con la contabilidad de las familias.

 

Está claro que el gobierno de España está trabajando en estos meses sobre tres ejes fundamentales: reducción del déficit público, control de la deuda y reformas para incentivar el crecimiento y la creación de empleo. Lo hace porque lo tiene que hacer, no por una vocación maltratadora denunciada por sectores de la  oposición.  Todos somos conscientes de la dureza que para los españoles están suponiendo la recesión económica y los ajustes que se acometen, pero lo que no es admisible es que parte de la oposición confunda medidas con objetivos, en un espectacular juego demagógico de palabras, a fin de ganar adeptos confundiendo a los ciudadanos.

Otra de las cosas que hemos descubierto recientemente es que nuestra banca no jugaba enla Champions League, ni era la más fuerte, como decía Zapatero; que tenía problemas y sigue teniéndolos, problemas de solidez patrimonial  debido a los activos inmobiliarios. De consecuencia, necesita recapitalizarse. Nuestros bancos y cajas no se pueden financiar hoy y si no hay crédito, no hay inversión. Si no se arreglan estos problemas será difícil obtener la confianza de los mercados internacionales y esto es como la pescadilla que se muerde la cola, porque sin capital no se podrá tener acceso al mercado interbancario ni colocar emisiones de bonos.

 Austeridad y crecimiento no son dos opuestos, hay que trabajar para sanear de una vez por todas nuestras cuentas.  Hemos tenido  un exceso de deuda privada y luego pública. Eso hay que arreglarlo y además no podemos seguir dando la culpa al lucero del alba. La responsabilidad es nuestra. Ni de los  mercados ni de otros países. También hay que continuar con reformas, auténticas y hondas,  trasformaciones liberales que permitan persuadir a los inversores nacionales y extranjeros de que España es una nación segura, formal y rentable en la que invertir y hacer negocios.

Escuchando en la  cacerolada que organizaron los del 15M el mes pasado enla Puertadel Sol, el grito:  “Arriba, arriba-arriba, arriba todos a luchar, que se metan por el culo, su reforma laboral”, no solo me reafirmaba en que el lenguaje es el vestido de los pensamientos, y que  el de estos señores es muy vulgar, también entendía el mal camino que lleva España si no liberaliza urgentemente y sin sutilezas el sector privado,  si no da oxigeno a las empresas y adelgaza con contundencia la administración  pública.

No soy ni optimista ni catastrofista, pero creo que España está viviendo un momento muy delicado en el cual es imprescindible limpiar y reformar, no mentir y colaborar. En España se vuelve a pasar hambre. Nos hemos comido los beneficios, hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, hemos funcionados como “los nuevos ricos” de las películas y solo ahora nos hacemos muchas preguntas que tendríamos que habernos hecho antes.

Entre las distintas etimologías aplicables a la palabra “crisis” parece que una de ellas, procedente del sánscrito, lo identifica con transformación, lo que viene a significar algo así como cambios en la naturaleza de las cosas. Es el momento de comenzar a cambiar la naturaleza de nuestro modo de hacer y pensar. Cada uno sabrá dónde meter la tijera.

manuel BELLIDO

bellido@mujeremprendedora.net

http://manuelbellido.com

 

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