Buen rollito y nada más
Vivimos en un mundo basado en la información y en el diálogo y la política se ha hecho cada vez más dependiente de la comunicación. Al lenguaje de los políticos se han ido incorporando técnicas y resortes para hacerlo cada vez más eficaz y lamentablemente no solo eso, también se ha ido incorporando cada vez más la manía irresistible de decir enormes mentiras. Y después repetirlas, cuantas más veces mejor. Se sabe que las mentiras son irrefutables por dos motivos muy sencillos. Uno, porque casi siempre dejan enmudecido al interlocutor y, segundo, porque para verificar su veracidad se necesitaría echar mano de archivos, hemerotecas, estudios y ya se sabe que para eso no hay tiempo.
Muchas de esas mentiras son planificadas y construidas con perfecto talento. Por ejemplo, Pajin: “El Gobierno va a seguir trabajando en la mesa negociadora porque la ciudadaní¬a exige que nos pongamos de acuerdo para salir de la crisis” ¿La ciudadanía? ¡Qué imaginación! la ciudadanía lo que exige es que el gobierno, gobierne, porque para eso le votaron. Atribuir a los españoles una voluntad general indiscutible es fantasticar.
Otra, Zerolo dice: “Una ley garantiza por primera vez en España la salud sexual de la ciudadanía” Que alguien me diga cómo se puede controlar y garantizar la salud de todos nosotros y sobre todo lo que cada ciudadano hace en su casa a puerta cerrada. Más anuncios: “El Gobierno amplía las medidas económicas para favorecer la inclusión social y la lucha contra la pobreza”. ¿Cuánto, cuándo, cuáles, dónde se aplican, qué resultados se esperan, cuándo conoceremos estos resultados, cuántas familias saldrán de la pobreza?
¿Qué importa? Lo que importa es seguir trasmitiendo una visión optimista o repartir la responsabilidad entre todos para descargar de ese peso a quien realmente la tiene. Esto está haciendo con dinero público la “Fundación Confianza“ y algunos bancos en “estosololoarreglamosentretodos.org”. La Administración pone en esta historia 600.000 euros sacados de nuestros impuestos para pedirnos que los ciudadanos terminemos con la crisis. Manda h…
En fin palabras, palabras y más palabras…. Fábulas, cuentos, buen rollito y ficciones para ver si nos olvidamos de los más de cuatro millones de parados. Quien advierte no es mal amigo y el gobierno no puede seguir haciendo oídos sordos. S&P reactivaba ayer la alarma sobre la deuda de España. La agencia mantenía su advertencia de rebajar la calificación de la deuda pública y reclamaba medidas «más agresivas y tangibles». Y también ayer avisaba «The Wall Street Journal»: O España se remanga o se hunde.



Claro está que los primeros que se tienen que remangar son los que nos gobiernan: ellos nos han metido en “esto”, negando la crisis, echándoles la culpa a todos, no teniendo el valor de enfrentarse a la realidad, no asumiendo la responsabilidad de poner en marcha medidas efectivas… Y ahora ¿qué quieren? ¿Repartir la culpa entre todos y que nos pongamos, los demás, manos a la obra para arreglar la economía? Quien gobierna debe actuar, por ello se llama “poder ejecutivo” y los que están en el Congreso deben hacer las leyes que necesitamos, por ello se llama “poder legislativo”. Pero aquí parece que ellos no tienen nada que ver con lo que pasa. Nosotros ya hacemos mucho: trabajamos (si tenemos suerte) y no les pedimos que nos hagan el trabajo, y pagamos impuestos, cada vez más impuestos, y no les pedimos que nos los paguen ellos… ¿Qué hacen con nuestro dinero? Necesitamos carreteras, hospitales, escuelas… ¡no campañas para decirnos que tenemos que arreglar lo que ellos han sabido estropear y no saben, ni quieren, arreglar! ¿Cómo era eso de la objeción fiscal?
Esto lo arreglamos mejor sin ellos: http://www.estosololoarreglamossinellos.org/
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