Editoriales de Agenda Empresa

Andalucía virtual

posted by @mbellido 30 octubre 1999

Recientemente unos amigos alemanes me han propocionado la ocasión de hacer la experiencia directa de la simulación electrónica. Cuando te acercas por primera vez al mundo de la realidad virtual, fluido y envolvente, te aproximas cauteloso, consciente de obtener una visión totalmente subjetiva de las cosas. Sólo, más tarde, entiendes cuales pueden ser sus aplicaciones. Te pones un casco que esconde en su interior un visor binocular con efecto estereoscópico y un par de guantones de goma, que cubren pequeños cables de fibra ópticas y estás en disposición de fluctuar en otra dimensión. La seudorealidad responde automática y dócilmente a cada mínimo impulso de nuestra voluntad. Es una experiencia única y llena de sensaciones nuevas, es cómo entrar directamente dentro de un ordenador, moverte como en una película de dibujos animados, entre paisajes tridimensionales generados por la gráfica electrónica.

Vale la pena experimentarlo, sobre todo por esa íntima correlación que se crea entre el espectador-actor y el espacio virtual en el que se encuentra sumergido a través de percepciones visivas y táctiles.

Se trata de un modo radicalmente nuevo de representar el mundo, que puede modificar nuestros hábitos de trabajo, de planificar proyectos, e imaginar el futuro. Para muchos se está convirtiendo ya en un sistema enfocado a dar la posibilidad a investigadores, ingenieros, diseñadores, arquitectos, de verificar en los mínimos detalles las propias creaciones, antes incluso de que se conviertan en realidad. Los militares la usan para el “training” de sus pilotos y los cirujanos para experimentar operaciones difíciles. Entre las explicaciones de mis amigos alemanes, y mientras me esforzaba en superar el vértigo que producían esa cantidad de sensaciones, alguien comentó que no estaría mal, que un día, (no muy lejano), usasen la realidad virtual los empresarios para desarrollar el destinos de sus empresas o los políticos para verificar sus programas electorales.

Ya nos gustaría desplegar Andalucía y su futuro con idéntico brío que las imágenes tridimensionales de la realidad virtual, sacr algo en claro sobre lo que pueden dar de sí las últimas declaraciones de Pedro Pacheco o las de la Consejera de Economía sobre la Ley de Cajas y la caja de cajas, lo que pasará en las próximas elecciones autonómicas y el duelo Chaves-Martínez, la Ley de Turismo, la sequía, o el porvenir de algunas empresas andaluzas…Desgraciadamente nos falta un verificador de futuro. ¿Qué es mejor para Andalucía?.

La realidad virtual de esta tierra, nos produce a veces picor de ojos, porque precisamente no vemos claro el horizonte futuro. Y como la canción de Jarabe de Palo, nos preguntamos: ¿De qué depende?. O mejor dicho, ¿de quién depende?. Sin ir más lejos, hemos visto días atrás sacudirse uno a otro las responsabilidades de la sequía en Doñana a un consejero y a una ministra. Y el picor de ojos viene, no por ese debate, sino porque mientras tanto el ganado se sigue muriendo. Y siguen picando los ojos cuando, en estos días, mientras oímos a un partido anunciar la creación de grupos sectoriales de trabajo para estudiar el tema de la sequía, otro sale al paso anunciando inversiones en regadío. Unos defienden su gestión y otros la critican; nuestra agricultura mira al cielo esperando más agua, y disponiéndose a experimentar una revolución negativa en sus ingresos. UPA estima que las pérdidas por la sequía alcanzan casi medio billón de pesetas.

Se seguirán promoviendo foros para pactos de bienestar social, se firmarán acuerdos para paliar los riesgos laborales, pactos para frenar el paro, pero todo ello no terminará de convencer al ciudadano. Si la economía va bien, habrá que revisar la de los más desfavorecidos y si no llueve, habrá que hacer más inversiones en obras hidráulicas; si se quieren crear puestos de trabajo, habrá que bajar impuestos, y es que estamos a la cola de las regiones de la UE con más paro, un 29,9% de la población activa. Los toma y daca dialécticos sirven sólo para emborronar la prensa diaria. Y para ese viaje no hacen falta alforjas. En economía, o compras o te compran. Esa Andalucía de la realidad virtual, esa Andalucía de futuro, no puede sustentarse sólo de sentimientos, sino de hechos, es necesario que camine rápida y segura. Que no haya muchas “Andalucías”, que haya una sola, la que los andaluces queremos. Y que toda ella sea emprendedora.

Posts relacionados