Editoriales de Agenda Empresa

¿Quién quiere arrancar los olivos andaluces?

posted by @mbellido 30 noviembre 2003

En una sociedad como la andaluza, que vive muy volcada en el día a día y a veces anclada en el presente inmediato, es de admirar que de vez en cuando algún colectivo levante la mirada por encima del tiempo y la lance hacia lo que está por venir, tratando de poner remedios. La Federación Andaluza de Empresas Cooperativas Agrarias (FAECA) está convencida de que, si se da vía libre a la reforma auspiciada por el comisario europeo Franz Fischler, el resultado para el olivar andaluz va a ser nefasto. Nada más y nada menos que 300 millones de euros serían las pérdidas anuales para Andalucía, según FAECA. Pero, por mucho que los cooperativistas olivareros se manifiesten este otoño contra la nueva OCM del aceite, quienes realmente tienen más posibilidades de cambiar el rumbo de los planteamientos del comisario son las administraciones central y autonómica a través de nuevas negociaciones. Mientras tanto sería oportuno que los cooperativistas se dedicasen a estudiar estrategias empresariales acordes con los nuevos tiempos para las propias empresas agrícolas.

La reforma de la PAC es un fantasma que infunde mucho miedo al campo andaluz. Las propuestas de Fischler pueden suponer una seria y negativa transformación del tejido agrario de nuestra comunidad con la consiguiente reducción de la superficie agrícola, de la producción, de la calidad y, por supuesto, de empleos. El origen de muchos males puede ser la política del temido Fischler, pero el problema de una región como Andalucía, rica en recursos naturales, es que nada puede progresar si no se incrementan los medios necesarios de transformación y de comercialización. Quizá FAECA tenga que animar a las tantas pequeñas cooperativas agrícolas para unir fuerzas y actuaciones empresariales, fomentar integraciones y fusiones y así aumentar la competitividad. Quizá también tenga razón el presidente de la CEA, Santiago Herrero, cuando pide la puesta en marcha de una política agraria propia, de la cual es responsable la Consejería de Agricultura.

¡Más calidad en actuaciones privadas, amigos cooperativistas, y buenas iniciativas públicas, señor consejero, que son las necesarias para hacer que nuestra economía agrícola atrasada pase a ser realmente avanzada!

Nadie se atreverá a arrancar los olivos andaluces.

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