Editoriales de Agenda Empresa

¿A dónde?

posted by @mbellido 30 marzo 1999

Los filósofos griegos han considerado siempre a los hombres “seres teleológicos” (telos, “fin”). Individuos que necesitan para vivir objetivos concretos. Esta reflexión con que a menudo hacemos frete a las cuestiones personales, es válida también para desbrozar la perspectiva, en la que se desenvuelven las empresas, la industria y la economía de las regiones. Qué hacemos, adónde vamos y por qué. Este debate, en nuestro caso, no es otro que el de la participación en la libertad a seguir indagando en las raíces, en las riquezas y en las posibilidades de nuestra Autonomía. En esta pluralidad de voces podemos seguir sintiendo que es posible, también en Andalucía, crecer y establecer diferencias positivas con respecto a otras regiones, más allá de lo que en cada caso limita lo políticamente correcto.

En tiempos de cambios todos nos hacemos preguntas, buscamos puntos de partida, ejemplos y respuestas que en todo caso deberían ser socialmente practicadas y aplicadas en otros campos, aunque no siempre es fácil encontrar referencias adaptables. No hace mucho, y a propósito de la fusión de las cajas andaluzas, escuchábamos al presidente de la Caja San Fernando en su conjunto y que serían los órganos de gobierno de la caja los que decidirían. Al día siguiente, escuchábamos a Gaspar Zarrías, decir que sería un “suicidio” financiero que las cajas de ahorro de Andalucía no se uniesen en una sola, ante los nuevos retos económicos de Europa. También Álvarez Colunga, ha pedido recientemente a las Cajas, que se fusionen ya, para no perder el tren con respecto a otras regiones. Isidoro Beneroso, presidente del El Monte, unos días después, daba un paso más, en la hipotética unión de las cajas, insinuando que la entidad que él preside y Caja San Fernando, son los dos candidatos idóneos para iniciar la unión. Mientras tanto, cinco cajas rurales de Andalucía llevaban adelante negociaciones muy avanzadas para su fusión. Magdalena Álvarez, por su parte ha seguido insistiendo que las cajas de ahorro “son de los ciudadanos” y que su fusión es lo mejor para Andalucía, “con independencia de la postura que acuerden los órganos de dirección de las cajas”. El camino que recorrerán estas seis cajas y que ahora no conocemos, quizá estará más despejado después de la reunión que ha convocado la consejera para el 3 de marzo. Lo cierto es que el sentir crítico popular también está reclamando un sistema financiero andaluz con fortaleza ante los nuevos retos, pero si perder un buen servicio personalizado y puestos de trabajo.

A dónde vamos y por qué, también nos lo preguntamos, pensando en nuestra agricultura, donde vislumbramos en el futuro más próximo, sombras de penalizaciones en el olivar, bajada de los precios de intervención para los cereales y posible fomento del abandono para el girasol, un panorama penoso y al parecer herido de muerte, que obligará en muchos casos a una reconversión en los sectores. No ganamos para sustos y no creemos ya el los milagros. En el olivar, por ejemplo, nadie espera que se le quite a Italia parte de su cupo, para dárselo a España. ¿Qué modelo de agricultura quieren en Europa? ¿Quién marcará, pues, el camino de la nuestra?

En cuanto al momento que vive nuestra industria, y con sólo hacer un rápido repaso por nuestra geografía, se impone a primera vista la desigualdad: Sevilla, Málaga, Córdoba, Jaén y Almería, van a una velocidad distinta que Cádiz, Huelva y Granada. En líneas generales, en algunos sectores hay crisis y en otros falta de competitividad y escaso uso de capital tecnológico.

Y no se trata de corregir o regular sobre la marcha posibles imperfecciones, ni tampoco de salir al paso echándole las culpas a “las consecuencias del entorno económico internacional” o al socorrido “ automatismo de las oscilaciones cíclicas” Andalucía con una localización geográfica admirable, situada entre dos continentes, con una red de infraestructuras en crecimiento, con sus parques tecnológicos, con si gente, estaría en una situación de privilegio para el asentamiento de nuevas y grandes industrias y el avance de las existentes.

Lo bueno y lo malo se consigue entre todos, pero la cuota de responsabilidad de la Administración regional es muy grande, sobre todo en lo que se refiere a la mejora de las infraestructuras, a la incentivación fiscal, al favorecimiento de las inversiones creadoras de empleo, etc. Pero todos tenemos que intervenir en este gran debate donde nos jugamos no sólo el presente industrial y económico de Andalucía sino, sobre todo el futuro. A los empresarios nos toca mantener siempre vivo este diálogo con la Administración, con toda la profundidad y la riqueza de impulsos e ideas que necesita nuestra Región para ser competitiva. Y los responsables políticos que, a veces, de tanto mirar con las distancias que imponen las grandes cifras, se pueden olvidar de las estrategias macroeconómicas y de esas pequeñas y medianas empresas que tanto están contribuyendo y con tanto esfuerzo a crear empleo y riqueza, tendrán que seguir apostando por la creación de unos soportes públicos de investigación (I+D) y unas infraestructuras modernas de transportes y comunicación, que junto a los beneficios fiscales y a la formación, proporcionen herramientas y optimismo inteligente a nuestro tejido empresarial. En lo que estamos de acuerdo, es que queremos un buen modelo de desarrollo industrial, que no se traduzca en deterioro ecológico y que sea compatible con un mayor bienestar y ojalá que ese esfuerzo de modernización lo acompañe y se haga realidad también en Andalucía esas previsiones de la Comisión Europea sobre el crecimiento de empleo en España del 2,9% en 1999. Estar entre las 25 regiones con más paro de la Unión Europea no es para estar contentos y salir de esta lista, si que es un reto. Tenemos pues objetivos, somos Teleológicos.

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